ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

ALTOS DE MOMPIÉ, Sierra Maestra.–En este sitio el sol alumbra cuando ya venció los picachos más altos que lo rodean.

Está a 1 090 metros, de lo más empinado de esa zona del firme intrincado de la Maestra; pero viven allí 117 personas, casi 70 de ellos con derecho a votar este domingo.

El nombre del lugar tiene un espacio memorable en la historia de Cuba, porque justo allí, en un pequeño bohío que aún conservan con extremo celo los habitantes de la comarca, fue nombrado por primera vez, el 3 de mayo de 1958, Fidel Castro como Comandante en Jefe de todas fuerzas revolucionarias.

Es la razón principal que reunió en las puertas del colegio, cuando el sol todavía no asomaba sobre las cumbres, a dos tercios de los electores residentes.

«En las dos primeras horas ya ha votado esa cantidad, y el resto del día queda para los demás, porque hay gente que vive lejos, y es difícil llegar», relata a Granma Yanelis Ruiz.

La joven presidenta del colegio dice que una buena cantidad de los vecinos llegó incluso antes que ella, y tuvo una comparación feliz: «Parecía que estuvieran de vigilia, que pasaron la noche aquí, desde el homenaje que rendimos ayer a Fidel.

«Sí, porque hicimos un “actico” bello en la casita donde ocurrió aquel hecho trascendental que le puso a Fidel el nombre que quedó para la historia, y dijimos poemas, y cantamos, y la gente trajo flores, y fotos, y dijeron lo que pensaban, de cómo cada cual podía hacer para que su legado nunca muriera.

«Y yo aproveché y dije que la primera muestra para confirmar con hechos lo que hablamos era venir tempranito, votar con el corazón, por él, por Cuba, por esta democracia que Fidel fundó… y oiga, la gente parece que amaneció…».

Al momento que hablaba entró Darelis Orasma, de la misma edad de Yanelis, obrera de la granja militar de Minas del Frío, otra comunidad exaltada por la historia ejemplar de la gesta guerrillera.

Darelis confirmó las palabras de Yanelis, «porque vine para eso, para cumplir un deber, para demostrar que yo escogí a la persona que me representa, para rendir así el mejor tributo al Comandante Fidel».

Y después de Darelis otra voz femenina, pequeñita esta vez, de ocho años apenas, vestida de un uniforme impecable, «porque no puedo echar un papel en la urna, pero vine para cuidarla, y cuando sea grande la cuidaré también, pero también votaré, porque es importante, y porque eso quería Fidel.

«Él estuvo aquí, ¿sabes?, y lo llamaron Comandante en Jefe por primera vez. Si él viniera, y yo lo viera, le diría Comandante también. Le diría que lo quiero».

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