ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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El perfeccionamiento del Sistema del Poder Popular exige de todos atención priorizada, por su papel decisivo en el proceso de actualización en curso. A partir del 2018 no será «un mandato más» para sus órganos representativos: será el primero sin la presencia física de nuestro Comandante en Jefe, lo cual hace aún más importante su desempeño colectivo y en general el de los órganos de dirección política de nuestra sociedad. Y en este proceso resulta esencial, la selección de las compañeras y compañeros que integrarán nuestros órganos de poder estatal: los delegados de circunscripción, provinciales y los diputados.

«¡A ELEGIR LOS MEJORES Y MÁS CAPACES!»

¿Cuántas veces nos detenemos a pensar en lo que debemos entender como «mejor» y «más capaz» para integrar nuestros órganos de poder estatal?; ¿es lo mismo ser presidente de un CDR, primer secretario de un comité del Partido, que ser delegado de circunscripción, delegado a una asamblea provincial o diputado a la Asamblea Nacional?

Debemos buscar personas ejemplares como seres humanos y en su desempeño en la actividad que se desenvuelven, que sean expresión de los valores que recoge el concepto de Revolución, para ser capaces de desempeñar funciones de dirección política en nuestra sociedad que desarrolla un proceso de transformación socialista.

¿Qué significa dirigir en un proceso de transformación socialista? Significa ante todo ser líder, pero con la particularidad de que el líder socialista no solo es capaz de hacer que por su ejemplo y su capacidad lo sigan aquellos a quienes dirige, sino que es capaz de lograr que los dirigidos cada vez más sean ellos mismos capaces de dirigirse, de dirigir el proceso del cual forman parte.

La política como actividad implica identificar necesidades, definir intereses, tomar decisiones que articulen acciones para satisfacer esos intereses, responder a las necesidades, ejecutar, controlar, siempre en función de determinados objetivos; a escala social, ha estado vinculada a modos y formas de ejercicio del poder. Durante un proceso de transformación socialista sigue siendo actividad para el ejercicio del poder, pero un poder diferente. Tiene que responder al objetivo distintivo de «emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos». Desde el primero de enero de 1959 empezó a ser cada vez más espacio de acción de los interesados en un profundo proceso emancipatorio.

Continuidad necesaria de la propuesta de Fidel en La Historia me absolverá, la lucha a la que convocaba entonces al pueblo como sujeto de cambio social pasó, de lucha por el poder, a ser la actividad vinculada al ejercicio del poder para llevar adelante la transformación.

Desde los inicios se incorporan al Estado, como instituto político para el desarrollo de sus funciones de gobierno, nuevos actores, a través de las organizaciones de masas creadas por la Revolución, sentando las bases para hacer que gobernar fuera cada vez más una actividad mucho más rica que la simple administración de la sociedad. El Sistema del Poder Popular se constituyó en toda la nación después de la experiencia de Matanzas en 1974, luego de la aprobación de una nueva Constitución de la República, con una nueva división político administrativa del país y el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía concebido en estrecho vínculo con la actividad política. Podíamos contar ya con un sistema propio, que necesariamente se continuaría perfeccionando para cumplir mejor con sus funciones. Con nuestra participación en las diversas organizaciones del sistema, debemos gobernar la sociedad, ejerciendo el autogobierno que consolide progresivamente su esencia de «emanciparnos por nosotros mismos».

En todas las estructuras, instituciones y organizaciones que existen para articular institucionalmente el ejercicio de la actividad de dirección de la sociedad cubana como un todo –la actividad política en nuestras condiciones específicas–, ha estado presente el principio electivo de los dirigentes. Pero –como analiza el General de Ejército Raúl Castro en sus intervenciones del 4 de mayo de 1973 y el 22 de agosto de 1974–, es muy importante comprender la necesidad de que, unidos todos en las diferentes organizaciones para el ejercicio de la dirección de nuestro proceso de construcción socialista, tenemos que identificar las especificidades de cada una, y definir consecuentemente sus contenidos y modos de funcionamiento en cada momento histórico, si queremos consolidar la sostenibilidad del sistema, garantía del sentido emancipador de la transformación. Así podemos comprender que en todos los casos estamos en la necesidad de elegir al «mejor y más capaz», pero en cada caso necesitamos buscar las cualidades para cumplir con eficiencia y eficacia con los contenidos de la actividad específica en que se desempeñe.

EL MEJOR Y MÁS CAPAZ PARA LA LABOR DE GOBIERNO ESTATAL

La conducción del complejo proceso de construcción socialista en las condiciones de Cuba se fundamenta en la acción conjunta y coordinada del Partido Comunista, el Sistema del Poder Popular, la Unión de Jóvenes Comunistas y las organizaciones de masas y sociales, muy especialmente la Central de Trabajadores de Cuba y los sindicatos. Se conforma así un sistema de instituciones que participan todas –cada una desde su posición, con sus funciones, atribuciones y responsabilidades–, en la dirección de la sociedad; ellas se vinculan y vinculan a los ciudadanos que las integran, con la gestión específica de conducción social que realiza el Estado como institución: el Sistema del Poder Popular.

Nuestro Estado, como instituto político específico, por su esencia democrática, es un espacio para la intervención de todos los ciudadanos, sin olvidar en momento alguno que tiene que garantizar el poder de los interesados en el desarrollo socialista en la dirección de la actividad social, muy especialmente de la actividad económica. Los ciudadanos no solo están representados por el Estado, de hecho forman parte de él, participan de las decisiones mediante su intervención en los órganos estatales que tienen una alta responsabilidad en la dirección de la transformación socialista de la sociedad.

En el ejercicio de sus funciones de gobierno, que comprenden la administración de la sociedad, sus decisiones son de carácter obligatorio para todos. Todo esto argumenta la trascendencia tan grande de los órganos del Poder Popular.

Los órganos de poder constituyen las instancias representativas del Estado socialista que es la República de Cuba. Se hallan estructurados en la Asamblea Nacional –órgano supremo del poder del Estado y único con potestad constituyente y legislativa en la República–, con su Consejo de Estado, y las asambleas provinciales y municipales, órganos superiores locales del poder del Estado, encargados además de ejercer gobierno dentro de sus respectivas demarcaciones.

Desde la experiencia llevada a cabo en Matanzas, la premisa básica del funcionamiento y desarrollo de los órganos del Poder Popular es la participación popular. Transcurridos más de 40 años cada vez se hace más clara la necesidad de la constante ampliación cuantitativa y cualitativa de las posibilidades reales de intervención de los ciudadanos en la gestión estatal de Gobierno de la nación y del perfeccionamiento de la participación de los interesados en consolidar nuestro desarrollo socialista en esta actividad especializada de la sociedad. Se han dado pasos en este sentido pero no podemos estar satisfechos, considerando las potencialidades desarrolladas en nuestra Revolución, y los retos del momento actual.

Hablamos de gobierno estatal socialista, inseparable de una concepción de la política que garantice el avance sostenido de la transformación yendo más allá del simple y estrecho ejercicio del poder. La labor de gobernar una sociedad que lleva adelante su proceso de transformación socialista no podemos seguir identificándola de modo estrecho con la labor de «dirección» de una parte de la sociedad sobre el resto, por los representantes en nombre de todos, por muy legitimada que resulte la representación.

Con los mismos principios para todos los niveles y para todas las instituciones que existan en la sociedad, es muy importante cómo se expresa la actividad de gobierno de la vida social en la labor de los representantes electos a los órganos de poder del Estado, como instituto político específico. Esta debe concebirse e implementarse como un proceso con el origen en el acto sistemático y permanente por el representante electo, de oír las demandas y captar las necesidades de los electores y de todos los que representa y atiende; participar, como miembro del órgano de poder que integre –las asambleas del Poder Popular en el caso cubano–, en la conciliación de los intereses específicos que de ello se deriven, con los más generales en cada instancia y los de las otras instancias de poder en que se halla organizado el sistema, de lo cual resultarán formuladas políticas de Gobierno. Ese representante electo toma parte en las políticas desde su concepción, y posteriormente, cumpliéndolas, haciéndolas cumplir y controlando su cumplimiento a través de su labor individual y en el órgano que integra. Tiene que ser capaz de conducir a sus electores y al conjunto de individuos que representa, a la actuación en función de sus necesidades y del progreso de la sociedad en su conjunto.

Pero, además, la tarea de cada uno de estos representantes –en nuestro caso los delegados de circunscripción, provinciales y diputados– es gobernar en el sentido antes apuntado, haciendo que los gobernados cada vez en mayor medida «se gobiernen», que su labor sea cada vez menos portadora de una simple «delegación», para convertirse en vehículo efectivo de intervención de cada individuo en este proceso de dirección.

El sostenido avance socialista de la sociedad cubana en las condiciones actuales requiere de cambios en la política que garanticen su capacidad de conducción de los cambios económicos, de anticiparse y actuar con eficiencia y eficacia en la articulación de los procesos que mantengan y consoliden nuestro socialismo próspero y sostenible. La labor de las compañeras y compañeros que integrarán nuestras asambleas municipales, provinciales y la Asamblea Nacional del Poder Popular es decisiva, lo cual nos convoca a prepararnos adecuadamente para el actual proceso de elecciones.


* Investigador titular del Instituto de Filosofía, Citma

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Ana María dijo:

1

20 de julio de 2017

10:29:20


Gracias a Jesús y a Granma. Muy buen artículo que bien pudiera utilizarse para intercambiar en colectivos y comunidades, reafirmando el papel protagónico que nos corresponde como electores en nuestro sistema electoral. Prepararnos bien para proponer, nominar, elegir, y aceptar ser candidatos si es el caso, con el propósito de seguir perfeccionando la labor del Poder Popular, como nos enseño Fidel, constantemente. Somos un pueblo de privilegios :Tenemos el Poder y debemos ejercerlo siempre Bien. este es uno de sus momentos trascendentales, decidimos quienes nos representan y con ellos ejercemos gobierno. Un saludo.

German Lopez Arce dijo:

2

3 de agosto de 2017

13:12:43


Yo no entiendo nada y para que alguien no venga a hacerme cuento yo quisiera estar más informado yo vivo en el municipio Puerto Padre, todavía no han llegado las elecciones y ya aquí se sabe quién es el presidente del Gobierno y el vicepresidente de gobierno, como pueden pasar esas cosas si no se han echo las elecciones por favor alguien me puede esplicar para que nadie venga a meterme cuento Saludos Y ESPERO RESPUESTA