ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Arpaio (A la izquierda en la foto) levantó un verdadero «campo de concentración» para inmigrantes en Arizona. Foto: Los Angeles Times

Mientras el huracán Harvey enfilaba hacia Texas el viernes pasado con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora y lluvias torrenciales, desde la Casa Blanca el presidente Donald Trump desataba una tormenta política de similares proporciones.

Aprovechando la cobertura del desastre natural que ocuparía los titulares al día siguiente, Trump indultó al exsheriff de Arizona Joe Arpaio, conocido por sus cacerías de latinos y tratos inhumanos en las cárceles del condado de Maricopa.

El presidente había amenazado con anunciar el perdón durante un acto proselitista en Phoenix, rodeado de muchos de los seguidores del polémico alguacil, pero decidió bajar el nivel de la provocación revelando la medida en su medio de comunicación favorito: Twitter.

Con solo unos golpes de teclas, Trump levantó tanto revuelo como Harvey, convertido en huracán de categoría 4 antes de tocar tierra.

Arpaio, autotitulado como el sheriff más duro de Estados Unidos, estuvo a cargo del condado donde se ubica Phoenix entre 1993 y el 2017, tras perder su reelección el año anterior.

Durante su mandato, condujo redadas contra inmigrantes, principalmente latinos, sin que hubieran cometido delito alguno. Las imágenes de las tiendas de campaña donde encerró a miles de ellos bajo el sol del desierto de Arizona le dieron la vuelta al mundo.

En «la ciudad de las carpas», como se conocía la cárcel de Maricopa, los internos usaban pijamas de rayas al estilo nazi y eran obligados a trabajar encadenados. La ropa interior, medias y zapatos eran de color rosado, según Arpaio, para evitar robos.

Durante más de 20 años las autoridades estadounidenses se hicieron de la vista gorda ante el «campo de concentración» que se había montado en Arizona. El sheriff llegó incluso a desobedecer órdenes federales que le exigían detener el trato vejatorio contra los inmigrantes.

Fueron los grupos a favor de los derechos civiles que hicieron campaña para su remoción y el rechazo popular los que finalmente lograron sacarlo de su oficina en las elecciones del 2016.

El mes pasado inició el proceso legal en su contra por incumplir el dictamen de un juez federal, y el 5 de octubre debía escuchar la sentencia.  Enfrentaba al menos seis años de cárcel, aunque pocos creían que a sus 85 años cumpliera alguno tras las rejas.

Trump decidió estrenar sus facultades presidenciales para el indulto sin siquiera esperar por el dictamen de los jueces. El perdón llegó sin que el acusado se arrepintiera de sus crímenes o pidiera la clemencia de las autoridades.

El exsheriff queda libre incluso para postularse a un cargo público. No se descarta que intente arrebatarle al senador Jeff Flake, duro crítico de Trump, las primarias republicanas del 2018.

La decisión del mandatario norteamericano generó rechazo tanto entre republicanos como demócratas y sigue la misma línea de sus polémicas declaraciones sobre Charlottesville, cuando se puso del lado de los neonazis y supremacistas blancos al condenar la violencia de «ambas partes».

Al indultar a Arpaio, Trump se estaba perdonando a sí mismo de cierta manera. Ambos comparten su desprecio por los inmigrantes, la xenofobia y una tendencia a creer que están por encima de las leyes.

El mandatario dijo que el exsheriff era «un gran patriota estadounidense» y había «hecho mucho por la lucha contra la inmigración ilegal».

También fue una oportunidad para mantener complacido al sector más radical del electorado que llevó al republicano a la Casa Blanca. Usar sus facultades ejecutivas para indultar es mucho más fácil que poner la primera piedra del muro en la frontera con México, sustituir el Obamacare o cambiar la política migratoria, sus promesas incumplidas.

Harvey se degradó en su paso por Texas dejando una estela de inundaciones y destrucción.  Las imágenes recuerdan el huracán Katrina del 2005 y los 10 muertos que se reportan hasta ahora muestran que Estados Unidos no aprendió las elecciones de aquel desastre durante la administración Bush. ¿Pasará lo mismo con la otra tormenta que se ha instalado en la Casa Blanca?

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FASV dijo:

1

30 de agosto de 2017

09:23:56


PUES DICE QUE ES TAN RACISTA COMO ARPAIO...

F. Rogelio Jiménez González dijo:

2

30 de agosto de 2017

09:56:09


¡Trump, no adivina una! Parece que quiere ser el Hitler del siglo 21, hablan de derechos humanos y ese país no se respeta.

pablo hernandez dijo:

3

30 de agosto de 2017

11:25:33


Era de esperarse esa decision, se sabe abiertamente que ese es un viejo racista, seguro que hay celñebracion en el seno de la fundacion cubano americana y todas las organizaciones, porque no entrevistan al villaclareño opositor que está en EEUU, Si Fariñas, a vr si como van las cosas el KU KUX KLAN se olvida de lo perro que ha sido y le da una leccion de la que nunca se olvidará.

Joc Respondió:


30 de agosto de 2017

13:12:53

Coincido contigo Pablo. Al Villaclareño ese lo que le hace falta es que se encuentre con uno de estos señores y se la pelen de verdad, entonces veremos qué libertad y qué democracia va a defender entonces.

rafael dijo:

4

1 de septiembre de 2017

15:31:56


no se hasta cuando el pueblo norteamericano seguira soportando la politica de su pais.

Ender Urdaneta Respondió:


6 de septiembre de 2017

23:29:50

Me hago esa pregunta casi todos los días amigo. Se que allá se están dando las condiciones y esta gestándose una revolucion ciudadana pero los grandes medios y corporaciones lo ocultan. Veremos el dia en que cada ciudadano norteamericano se revelara contra la peor dictadura jamas impuesta dentro y fuera de su territorio.