ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Olvide lo que ha escuchado durante los últimos años. La verdad es que el terrorismo está ganando la guerra.

Sí, es cierto, los soldados iraquíes están a punto de expulsar al Estado Islámico de su bastión en Mosul, las tropas fieles a Damasco liberaron la mayor parte del territorio sirio y la situación en África subsahariana no es mejor ni peor que un año atrás.

Pero esos son solo los partes que llegan de uno de los frentes de guerra: el militar, el que se define por la cantidad de soldados, la calidad del armamento y el entrenamiento de las tropas.

La verdadera batalla, la decisiva, no se libra en los desiertos millonarios de Oriente Medio ni las selvas africanas, sino en el imaginario colectivo de este planeta. Quienes se enfrentan no son radicales pobres contra soldados aún más miserables, ni tampoco potencias occidentales contra «oscuros rincones del mundo», quienes se enfrentan son los poderes de siempre contra los oprimidos de siempre.

Terrorismo, extremismo, atentado y el resto de sus derivaciones ocupan cada día los titulares de prensa desde la Patagonia hasta los Urales. Tras dos conflagraciones mundiales y una Guerra Fría que mantuvieron ocupado al siglo XX, el terror planificado a pequeña escala parece marcar la agenda del XXI.  Y precisamente ahí radica su primera victoria.
Mueren menos personas al año en actos terroristas que las fallecidas por ataques de animales o accidentes de tráfico. Ni hablar de la comparación con el número de víctimas de enfermedades curables en el Tercer Mundo.

La gran prensa global es la principal oficina de propaganda de los terroristas. Saben cómo funcionan los medios y saben cómo escoger sus blancos para generar el mayor impacto con cada operación.

Londres es famosa por su ambiente de pluralidad y respeto a las diferencias. Pero esa realidad ha comenzado a cambiar tras la seguidilla de atentados de los últimos meses, en la que han participado musulmanes.

Pero el pasado 19 de junio se invirtieron los papeles. Darren Osborne, un galés de 47 años, embistió su furgoneta contra un grupo de fieles que salía de la oración en la mezquita de Finsbury Park, al norte de Londres. Murió una persona y diez resultaron heridas. «Quiero matar musulmanes» e «hice lo que tenía que hacer», fueron algunas de sus frases antes de ser capturado.

Según Tell Mama, organización que registra los ataques contra musulmanes en Reino Unido y apoya a sus víctimas, cien mezquitas han sido atacadas desde el 2013 y el número de hechos violentos es cada vez mayor.

La situación no es más favorable en otros países de Europa como España, donde el  número de incidentes recogidos en el 2016 por la Plataforma Ciudadana contra la islamofobia se multiplicó por 12,  pasando de 49  en el 2014 hasta 573 el pasado año.

En Francia, donde también viven millones de musulmanes, se prohibió el uso público de algunos símbolos islámicos como la burka de las mujeres, en lo que muchos consideran una violación a los derechos de esa comunidad.

En lugares del Viejo Continente donde musulmanes y europeos conviven en paz desde el siglo VII, hoy se registran tensiones. Algunos países sacaron al ejército a las calles por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial para ayudar a la policía en las labores de patrullaje.

Pocos se preguntan cuántos soldados serían necesarios para evitar que un vehículo, de los millones que circulan en Europa, embista contra una multitud, o que un lobo solitario se haga de cuchillos u otras armas caseras para organizar un ataque.

Se habla de fortalecer las fronteras cuando la mayoría de los atacantes nacieron en Europa, donde viven 44 millones de musulmanes. Se vincula la violencia de unos pocos con una religión que practican 1 600 millones de personas y se incentiva la islamofobia.

Se silencia, entretanto, el llamado a la paz de los líderes musulmanes o el rechazo de las grandes mayorías de practicantes del Islam a la desviación que intenta justificar la violencia. Tampoco se habla de la falta de oportunidades de muchos de esos jóvenes que son susceptibles a ser radicalizados.

Mientras se siga extendiendo la idea de que una parte de la humanidad es incompatible con otra por su religión, etnia o ideología; mientras los gobiernos sigan justificando con el terrorismo sus billonarios gastos militares; mientras se sigan coartando las libertades civiles bajo el argumento de proteger a los ciudadanos; mientras la guerra no sea contra la pobreza y la desigualdad, el terrorismo estará ganando la batalla.

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Marcos dijo:

1

28 de junio de 2017

03:05:50


Según dijo Sherlock Holmes, "busca un móvil y encontrarás al culpable", me gustaría preguntarle al periodista ¿a quien piensa usted que le interesa la desestabilización de occidente?

Susana dijo:

2

28 de junio de 2017

10:13:48


Sergio, estoy plenamente de acuerdo contigo, pasará mucho tiempo para poder erradicar el terrorismo, pues primero debemos de cambiar nuestros pensamientos y discursos de exclusion en las sociedades.

Andrachi dijo:

3

28 de junio de 2017

10:17:52


Un problema esencial al respecto me parece que es la corrupción de los líderes políticos en Europa. Están tan corruptos, tan podridos en lujo, en vicios y en perversiones, que han perdido la capacidad de proteger a sus ciudadanos. Siempre ocurrió esto cuando una época termina. Los terroristas han sabido identificar y aprovechar esta circunstancia.

Marcos Respondió:


28 de junio de 2017

20:31:38

¿usted en que mundo vive?, la corrupción está en todos los sitios del mundo y posiblemente le sorprendería que mucho mas que en Europa

leonardo dijo:

4

28 de junio de 2017

18:54:56


Estimado Sergio, me encantó tu reflexión, sincera y valiente, me recuerda a las palabras de Fidel cuando habló en la ONU y afirmó que las bombas podrán destruir a los hambrientos pero no podrán destruir el hambre y el anhelo de los pueblos por conseguir su libertad, mas o menos expresó esa idea en lo que para mi fue el mejor discurso político de todos los tiempos.

Miguel Fernández dijo:

5

29 de junio de 2017

00:56:53


Excelente análisis Sergito. Solo te comento que hoy, ahora mismo, esas expresiones terroristas se viven mucho más cerca que en el lejano Medio Oriente, África o el Viejo Continente. El terrorismo está campeando tan cerca como en Venezuela, dándose la mano con la ultraderecha opositora que busca derrocar al gobierno bolivariano y hacerse del poder por la fuerza. Un terrorismo neofascista que se expresa en la acción de grupos violentos que destruyen la propiedad pública y privada a nombre de la "democracia", o queman a seres humanos vivos en plena vía pública solo por aparentar determinada tendencia política, o atropellan y golpean a personas en la calle por no seguir sus llamados a la violencia. El terrorismo está aqui, cerca de nosotros, en nuestras propias narices, alimentados por el odio y la sed de poder, estimulados por el Captagon -la droga yihadista- y aupados por el principal instigador de la violencia en el mundo: el gobierno de Estados Unidos. Un abrazo desde Caracas.