En materia de arte se utilizan kitsch —voz de origen alemán, es el adjetivo que se aplica a un «objeto artístico pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto»— y naíf o naif, del francés naïf —«ingenuo», «estilo pictórico caracterizado por la deliberada ingenuidad, tanto en la representación de la realidad como en los colores empleados» y, por supuesto, aquello «perteneciente o relativo a ese estilo»—.
Ambas palabras aparecen recogidas en el Diccionario de la Real Academia Española, aunque kitsch se mantiene en cursivas, pues no ha sido castellanizada.
















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