ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Numerosos calificativos merece el programa de desarrollo de las fuentes renovables de energía de Cuba. Hasta armonioso quizá, por su sostenibilidad y previsión de largo plazo. Pero uno sobresale: urgente. Muchos argumentos pueden citarse.

Entre otros, no aparece el yacimiento gigante de petróleo con que no dejamos de soñar los cubanos y que a estas alturas miro con suspicacia. Pero la razón más inmediata es que corremos el riesgo de quedarnos atrás en el desarrollo.

Hace unos meses, la presunta noticia de un hallazgo petrolero cubano cerca del histórico Motembo electrizó a las audiencias. Los medios de prensa de allá, de aquí y de más allá atacaron la información con imprecisiones y con más fervor que la apertura en Cuba de instalaciones para generar electricidad a partir del viento y el sol. Los parques eólicos y fotovoltaicos, en cambio, asoman como una opción real, sana y hasta más productiva que el oro negro.

El programa nacional de expansión de estas fuentes aspira a cargar con el 24 % de la generación de electricidad a la altura del 2030. La meta contrasta con la mínima participación —en torno al 4 %— que tienen hoy. A juzgar por la lógica del desarrollo, las previsiones oficiales esperan que Cuba estará produciendo y tragando para esa fecha alrededor de 30 000 gigawatts hora. El 24 % de ese monto significa 7 200 gwh. Esta cifra equivale a más de un tercio de la electricidad que produce el país actualmente y que exige millones de toneladas de petróleo y derivados, y mucho gas natural.

En el sol, el viento y los cañaverales tenemos otras fuentes de energía. Compiten en rendimiento con cualquiera de los yacimientos cubanos de petróleo, amenazados de agotamiento. Los superan sin discusión por ser además medioambientalmente limpios e inagotables. Y no son una quimera.

Los parques solares fotovoltaicos comenzaron a entrar en nuestra geografía. Con decenas de esas instalaciones al cierre del 2016, la Unión Eléctrica se propone sincronizar hasta casi un centenar al sistema electroenergético nacional en breve plazo. El propósito es alcanzar entre todos, antes del 2030, la capacidad de 700 mw, potencia total similar a la suma de dos de las principales centrales termoeléctricas en el país hoy.

La energía eólica sueña con 13 parques en la costa norte del oriente, con capacidad total de 633 mw. Los primeros, en Gibara, apenas tienen carácter de ensayo.

El mayor potencial queda reservado para las bioeléctricas adjuntas a los centrales azucareros. Probablemente la electricidad resulte mejor negocio que el azúcar mismo, cuando se genere con calderas más modernas y eficientes. Los proyectos hablan de 19 bioplantas eléctricas, con potencia sumada de 755 mw. La inversión mejor encaminada es la del central Ciro Redondo, de Ciego de Ávila, con participación británica.

Sin embargo, las expectativas de poner casi una cuarta parte de la electricidad sobre tan sano sostén apenas constituye un punto de arrancada. Cuba ha andado más lenta que otros países, incluso de América Latina.

Según la Agencia Internacional de Energía (aie), el abaratamiento de las tecnologías ha disparado el empleo de las fuentes renovables en la generación de electricidad. En el 2015 esa participación llegó hasta un 23,7 %, con liderazgo de la energía hidráulica, estimaron estudios de la Red Mundial ren 21. El empleo de energía solar fotovoltaica, por ejemplo, se ha triplicado del 2011 al 2015 y la capacidad de los parques eólicos se ha duplicado en ese periodo.

Cuba tiene motivos para apurarse. El desarrollo impone un crecimiento forzoso del consumo energético. La demanda de electricidad prevista para el 2030 supera en casi un 50 % la del presente. El alza absorbería más que el aporte planificado de parques eólicos y fotovoltaicos, pequeñas hidroeléctricas y la bioelectricidad, que aunarían en el 2030 una capacidad total en torno a 2 100 mw. Expertos del Centro de Estudio de Tecnologías Energéticas Renovables (Ceter), de Cuba, no dudan de la factibilidad de una transición mucho más radical en la nueva dirección.

Las inversiones estimadas, alrededor de 3 700 millones de dólares para el programa de fuentes renovables de energía (unos 6 000 millones en todo el plan electroenergético), tienen como ventaja su recuperación segura mediante el ahorro de los miles de millones de dólares que cada año Cuba gasta en petróleo.

Todo indica que, definitivamente, no será el petróleo el que nos saque las castañas del fuego, por más que se robe las noticias de vez en cuando.

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Abel dijo:

1

31 de enero de 2017

07:48:33


Hacía tiempo no sabía de Ariel Terrero. Nos acostumbró con sus brillantes comentarios económicos, acequibles al más humilde de los cubanos. Sin frases rebuscadas o muy técnicas nos explica cuestiones económicas complejas, y hace que las entendamos. Es verdad que el petróleo es importante para cualquer economía. Pero pongamos los piés sobre la tierra. Nuestro petróleo no tiene la calidad que necesitamos, además de ser escaso. Si se encuentra es a través de empresas foráneas y hay que compartir las posibles ganancias. No queda otra que desarrollar la ENERGÍA RENOVABLE, si no dentro de unos años como lo vaticina Ariel, nos la vamos a ver más negras todavía. Pienso que es hora de tomar partido en esto y que los que tienen que ver con ello rompan la inercia y se dediquen de una vez por todas a pensar en como hacerlo. Si hablamos de que esa alternativa es la que nos queda, por qué no acabamos de desarrollarla. Como dice Ariel, es URGENTE.

Triple A dijo:

2

8 de febrero de 2017

11:25:40


Sin compararnos jamas con el potencial economico de paises desarrollados, desde hace mas de 10 años, a manera de ejemplo en Holanda, los edificios gubernamentales utilizan la energia solar "para dar el ejemplo", lo que si podemos comparar es nuestro potencial de la energia que recibimos del sol aqui en el tropico que no se en cuantas veces podemos superar a un pais como ese. !!Tenemos que acabar de una vez y para siempre de romper viejos paradigmas!! ahora solo nos concentramos en los parques solares, cuando hay otras soluciones de pequeña y mediana escala q no aprovechamos. Miren cuantos años, viviendas en zonas intrincadas q ahora por fin y para su felicidad, se mejora su calidad de vida con una pequeña inversion sostenible. Gracias