ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Jorge Luis González

Una aproximación fugaz e incompleta, a la realidad socioeconómica nacional revela una serie de cambios, en el último lustro. El perfeccionamiento del modelo de construcción socialista ha conllevado a la aparición de nuevos actores o figuras en la gestión económica, y se ha puesto en marcha una restructuración del sistema empresarial estatal, con un nuevo enfoque hacia el mercado, pero sin renunciar a la planificación y los encargos o aporte a la sociedad, en primer orden.

Al unísono, ha habido una apertura a la inversión extranjera ante facilidades financieras y tributarias, fijadas por una nueva Ley (Ley 118).

En este contexto, desarrollar una cultura económica que además se manifieste en la práctica no  es una cuestión de lujo, sino un imperativo. Y cuando se habla de cultura económica va más allá de examinar referentes y clásicos, que es absolutamente necesario, se trata de incorporar a la actitud cotidiana nociones que permitan evaluar las situaciones, decidir y proyectar hacia el futuro en cada lugar.

Para ello es preciso emprender el camino de la superación, esa a la que convocaba el Che, quien sin ser economista de profesión estudió incansablemente y dedicó horas a su análisis. Lo animaba su espíritu revolucionario y el deseo de aportar de la mejor forma a la construcción de la nueva sociedad. No en balde cada 26 de noviembre, en recordación de igual fecha de 1959, cuando lo nombraron presidente del Banco Nacional de Cuba, se celebra el día del economista y el contador cubanos.

Hoy ese conocimiento, esa actitud, ese papel activo de quienes dirigen los procesos y los especialistas de la rama económica, es clave para poder alcanzar el propósito trazado con los cambios iniciados. De ello depende, en buena medida, desterrar la añeja práctica de «las consultas» a estructuras superiores que incluyen desde el primero y hasta el último número, decisión o inversión que se genera en una empresa, un municipio o una provincia.

Autonomía, separación y descentralización de facultades administrativas y estatales, requieren del difícil ejercicio de despojarse de caducas estructuras mentales, especialmente para quienes tienen la mi­sión de conducir.

Los cambios en la economía exigen un enfoque y una visión integradora de la sociedad. Porque los problemas de la economía son los problemas de la sociedad. Políticos, empresarios y académicos, sin preferencias u ojerizas unos sobre otros, deben prevenir y actuar sobre el entramado de variables que hacen posible el crecimiento, el dinamismo productivo, el aumento de la calidad y nivel de los servicios; en definitiva, el bienestar individual, colectivo y general.

A prueba de ensayo y error, improvisaciones, mecanicismos y burocracia no es posible que empresa alguna arribe a puerto seguro y próspero. No la tecnocracia, pero sí el conocimiento es la clave hacia el desarrollo y la sostenibilidad, de ahí que la experticia y la ciencia estén llamadas en ese concierto a desempeñar su rol.

Pero son los hombres quienes deciden e, irrevocablemente, definen el rumbo de una sociedad. Ser conscientes de ello, y actuar acorde con esa responsabilidad, es una buena reflexión para esta jornada.

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Reynerio dijo:

1

25 de noviembre de 2016

06:22:30


¿Pero cuando se va a pasar de las palabras a los hechos? Desde que era muy joven se habla de lo mismo, pero las empresas estatales continúan igual (o peor)

francisco dijo:

2

25 de noviembre de 2016

06:33:30


Señor "Redacción Internacional": Los principales y mas graves errores de su texto sobre este importante aspecto se pueden resumir en: 1.- No considera de modo alguno que cambios en las fuerzas productivas y el modelo económico, necesariamente llevarán a cambios en las relaciones sociales. Esto implica un peligro enorme pues pueden infiltrarse las ideas y modelos neo liberales (el enemigo, y sus lamebotas internos: los burócratas, tecnócratas, demagogos, oportunistas y arribistas harán todo lo posible para que eso ocurra). No es a base de voluntarismo que se construye una sociedad socialista de nuevo tipo. 2.- Según usted, Sr. son los Políticos, empresarios y académicos los que tienen que discutir el modelo. Un error garrafal. Primero, quiénes son políticos en Cuba? E peor todavía: quiénes son empresarios en Cuba? Si las principales empresas son del pueblo. Dónde están los actores principales de todo ese proceso: el pueblo, los obreros, empleados y campesinos? No son son los actores principales, son también, integrados en el concepto pueblo (aquel que excelentemente definiera el Gigante Fidel) son los DUEÑOS. 3.- No se trata solo de una postura de payaso, pero usted Sr. Redacción Internacional, en su último párrafo dejó fuera de las decisiones a las que mas deciden en cualquier sociedad: a las mujeres. Y las cubanas no pueden quedar fuera del principal protagonismo: entre otras y simples cosas porque sobre ellas cae el peso principal de todas las dificultades que tenemos: las que son debidas al bloqueo y las mas tristes, las que son debidas a las malas voluntades de algunos y a las incopetencias de otros.

boris pino núñez dijo:

3

25 de noviembre de 2016

09:11:33


Creo que el artículo refleja el espíritu, pero no la realidad, pues la descentralización fue de los ministerios hacia empresas provinciales y nacionales, la mayoría de nueva formación, en cuyo proceso de formación se centralizaron cientos de empresas de base y unidades empresariales, es decir la autonomía, separación y descentralización de facultades administrativas y estatales nunca llegó a la base, que es donde en realidad son necesarias para una gestión eficaz y eficiente. Hoy en la base somos unidades empresariales y grupos de trabajo con menos facultades que las que existían antiguamente, con más trabajadores indirectos, con igual o mayor burocracia, con menor dinámismo, donde los directivos dependen de "arriba", en fin todo lo que se critíca en este artículo, además con un gran costo político para nuestra ideología pues el principio básico del socialismo de la participación de los trabajadores en la dirección, muy promovido y casi nunca implementado, ahora con esta estructura es realmente una ilusión así como otros principios importantes como pagarle a los trabajadores por sus resultados, pues en las estructuras centralizadas al existir varios niveles intermedios, donde hay departamentos y jefes, son a estos donde van las mayores ganacias y no a los trabajadores que están en el nivel más bajo. En fin necesitamos empresas en la base, con la autonomía y las facultades necesarias, con estructuras horizontales, planas, con entornos legales y burocraticos menos restrictivos, que hagan uso intenso de la tecnologías y el conocimiento. Solo así podemos desatar el verdadero desarrollo de las fuerzas productivas, solo así veremos mayores ingresos en los trabajadores, solo así podremos implementar políticas de real participación de los trabajadores en los destinos de las empresas y por ende mayor nivel de compromiso y sentido de pertenencia, no existe otra manera, hoy seguimos en el camino equivocado e implementamos estructuras empresariales, pensando más en como mantener el control estatal centralizado, que en lograr una real expansión de las fuerzas productivas. El control se puede lograr de otra manera, no hay que hacerlo depender de la estructura

Miguel Angel dijo:

4

25 de noviembre de 2016

16:17:47


El trabajo explica a medias algunos de los cambios q se vienen estructurando en nuestra economía al respecto, no se colocan ejemplos concretos, q se conocen. existen empresas e instituciones q aplican con éxito esta nueva modalidad, "con un nuevo enfoque hacia el mercado, pero sin renunciar a la planificación y los encargos o aporte a la sociedad, en primer orden". Teniendo como precepto lo expresado por el compañero Raúl, q este modelo no lleva a la concentración de capitales en manos privadas nacionales, la distribución de las ganancias será equitativa, en función de las necesidades del pueblo, quiere decir en otras palabras, no vamos a crear una división en clases sociales.

Humberto Pedroc dijo:

5

25 de noviembre de 2016

17:33:34


Lo que dice Redacción Nacional: "A prueba de ensayo y error" pone de relieve una concepción que en mi opinión nos afecta. Castigamos mucho más los errores de lo que premiamos los buenos resultados. Ello contribuye mucho a la burocracia. Si no tiene el cuño no lo acepto. Por eso no me botarán porque es lo que dice la regulación. Se pierda por el país lo que se pierda, ¡quien le mandó a no ponerle el cuño!