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Entrevista concedida por el Presidente Fidel
Castro
a la cadena de televisión NBC-News
La parte relacionada con el caso del niño Elián González de la entrevista concedida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a Andrea Michell, corresponsal principal de política exterior de la cadena de televisión NBC-News, en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, el 14 de diciembre de 1999, "Año del 40 aniversario del triunfo de la Revolución".
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)Andrea Michell.- Anteriormente estuvimos conversando acerca del niño que permanece en Estados Unidos, estuvimos conversando acerca del daño que se le puede causar. Déjeme decirle que mientras más tiempo pueda estar allí, esto puede alterar su personalidad, ¿cuáles son sus preocupaciones respecto a este asunto?
Fidel Castro.- Una de las cosas que más ha conmovido al pueblo es la idea de que a este niño lo inundaron de juguetes sofisticados; lo pusieron, incluso, en un avión de juguete para ser piloto de los Hermanos al Rescate; le pusieron ropas y pulóveres con emblemas de la famosísima Fundación Nacional Cubano Americana, que en todo caso no será nacional, será binacional, porque está compuesta por ex cubanos y un determinado número de norteamericanos. Le hirió mucho, mucho a nuestro pueblo.
Antes de ayer leí en los cables que el joven Mas Santos, que no sé si será santo, pero es incuestionable que ingenuo, y además insolente con el Presidente de Estados Unidos, llevó al niño para tratar de entrar con él en el banquete de recaudación de fondos electorales presidido por Clinton. Para un pueblo que tiene cultura política es sumamente ofensivo el hecho de que se tome a un niño allí, nada menos que por el que está de Presidente de esa Fundación, que fue creada hace unos cuantos años por el gobierno de Estados Unidos con fines específicos y que practica, incluso, el terrorismo. Llevar el niño a ese banquete de recaudar fondos para un partido político es realmente el colmo.
Sé que, por ejemplo, la familia en Cuba, el padre del menor, ha estado más de 48 horas sin hablar con el niño, porque primero lo estaban vistiendo y preparando para el banquete de recaudación de fondos, y después, los días domingo y lunes, se lo llevaron para Disneylandia, a retratarlo con todos los objetos de fantasía y pernoctar en una cabaña allí.
En esas 50 horas la familia no pudo hablar con el niño, solo pudo hacerlo ayer en la noche, y las conversaciones están cuotificadas, racionadas y bajo presión.
Esas cosas irritan, y han traído la preocupación a destacados científicos, psicólogos, especialistas en psicología infantil, especialistas en pedagogía, porque se está haciendo, ante los ojos del mundo, una monstruosidad con ese niño de 6 años. De modo que el próximo jueves, dentro de dos días, tendrá lugar una mesa redonda, con la participación de varias de las personas más calificadas en esa esfera, y el tema está relacionado con ese niño: en qué tiempo se puede cambiar la mente de un niño de 6 años. Esa es la importancia que tiene el factor tiempo. No es cuestión de evitar que se prolongue el sufrimiento de la familia, que es terrible, sobre todo el padre está sufriendo terriblemente y los abuelos están sufriendo terriblemente también, los que tienen el derecho a su custodia y atención. No es cuestión de días más o días menos. Se ha convertido en una cuestión vital: el tiempo necesario para cambiar la mente de un niño de 6 años.
Andrea Michell.- ¿Hay preocupación de que en un momento determinado el niño pueda decir que se quiere quedar en Estados Unidos? ¿Que sea seducido por todos esos juguetes y todas esas cosas?
Fidel Castro.- No. Gabriela Mistral estuvimos conversando de eso cuando le conté sobre un artículo publicado ayer por el periódico de los trabajadores dijo que los niños no viven en el futuro ni en el pasado, ¡viven en el presente! Y a la vista del mundo se está tratando de deslumbrar a este niño con esas cosas. Por lo que me cuentan el padre y los familiares, el niño está coaccionado, muy, muy coaccionado, y los propios familiares lejanos que residen en Miami les afirman que el niño les ha dicho que no quiere vivir en Cuba; se lo han dicho así crudamente. Una estación de radio, de acuerdo con una publicación de Miami, dijo que en voz baja se oyó que el niño le estaba diciendo a la prima lejana que no quería regresar con su padre.
El problema es que la verdadera familia en Cuba no se resigna a esa idea y el pueblo no se resigna a la idea de que a un niño, con esos procedimientos cínicos, le traten de cambiar la mente, desarraigarlo de su familia verdadera, de los seres más queridos, romper los vínculos en la inocente e indefensa criatura, destruir eso. ¿Qué quedará de la identidad de ese niño?
Entonces, la respuesta que queremos de los científicos y de los especialistas es saber en qué tiempo se puede cambiar la mente de un niño a esa temprana edad.
Yo les he preguntado a algunas personas: ¿En un mes se puede cambiar la mente de un niño? Y me han dicho varias personas, no especialistas: Sí, en un mes se puede cambiar.
Yo me pregunto: ¿Por qué quieren dilatar esto, acaso para cambiar la mente del niño, para destruir la mente de ese niño? ¿Qué quedará de la psicología de ese niño? ¿Cómo se adaptará de nuevo al seno de la verdadera familia? Y sé cómo han sufrido los familiares, precisamente, al percibir determinado estado de timidez en el niño, en ciertos momentos, como si estuvieran tratando de arrancarle el cariño al padre. Ese es un crimen, uno de los más monstruosos crímenes.
Si alguien ve que a un niño lo están asesinando, arrancándole la vida a pedazos, seguramente no estará de acuerdo. Si ven que a un niño le están destruyendo la mente, cambiándosela totalmente, para fines bochornosos de propaganda, entonces es peor, peor que la muerte física, y estoy seguro de que muchas personas han ido tomando conciencia de que se trata de la destrucción de la mente de un niño de 6 años.
A partir de eso, yo no sé cómo alguien, un dirigente de Estados Unidos, va a hablar después de derechos humanos, sin entrar en otros terrenos, con ese solo punto, si se permite semejante cosa en ese país. Y el pueblo nuestro no está dispuesto a permitirlo, sencillamente. Esa es la situación, y no es fácil para el pueblo resignarse al manejo que han hecho.
Ayer todo el mundo conoció ya también por nuestra televisión que el padre accedió a entrevistarse con el funcionario, a entregarle todas las pruebas de su paternidad. ¿Por qué tiene que dilatarse eso? Ese es el tema esencial.
Pasado mañana será un día muy importante, porque pasado mañana toda la población de Cuba va a conocer cuál es el efecto, en la mente y en la psiquis de ese niño, de la prolongación de este secuestro y el sometimiento a todas las cosas deslumbrantes que le puedan presentar a un niño de 6 años. La ciencia va a decir la última palabra, y, realmente, nos preocupa, porque el estado de la población es de impaciencia, el estado de la población es de amargura e indignación muy grande.
¿Se va a resignar nuestro pueblo a eso? Guerra no va a hacer, violencia no va a realizar. Nosotros nos consideramos con suficiente ascendiente sobre nuestra población para desalentar cualquier acción violenta, en primer lugar; en segundo lugar, se trata de un pueblo educado, que comprende. Es decir que no será en ese terreno la lucha; pero será una batalla de opinión nacional y mundial, y esa batalla no va a cesar hasta que ese niño regrese. Es lo que quiero decirle con toda franqueza.
Ahora hay una pausa, no hay movimiento, no hay movilizaciones; pero la prolongación del tiempo un minuto más de lo soportable las desatará. No habrá daños materiales, porque nosotros tenemos dos bases: hay en nuestro pueblo una cultura política, ¿entiende?, hay ascendencia por parte de la dirección de nuestro país, de nuestras organizaciones políticas y de masas, en las que la población confía. Así que yo no veo peligro en eso. ¿En qué se van a enfrascar? En una batalla de opinión, una batalla de opinión no solo nacional, sino mundial.
Yo creo que las autoridades norteamericanas se han situado en una posición insostenible. Esa batalla de una forma o de otra se mantendrá hasta que el niño sea devuelto a su familia y a su Patria.
Estamos en este momento en una pausa, realmente; ojalá no se prolongue. A nosotros mismos nos cuesta mucho trabajo, mucho trabajo impedir que mientras ese niño esté allí, cosa que ha permeado mucho mucho la sensibilidad de nuestro pueblo, ellos no puedan expresarse como está ahí en ese cuadro, digamos (Señala un cuadro de Mariano sobre la multitud revolucionaria en la pared del salón), cuadro que es de uno de nuestros mejores pintores.
De hecho, en este momento, no hay movilización, no hay concentraciones. A nosotros mismos nos cuesta trabajo decirlo, y créanos, se lo digo sinceramente, que desde el principio hicimos lo posible por evitar eso. Primero, fueron mal interpretadas mis palabras cuando dije: "Queda poco tiempo antes de que se desate una gran protesta en Cuba y en el mundo..."
Creo que se ha avanzado, no le voy a negar que se ha avanzado, y ese avance se ha logrado el domingo y el lunes pasados, a partir de los intercambios de notas diplomáticas que han existido entre los dos gobiernos. Yo diría que dos días se ha avanzado, en el sentido de que se han creado todas las condiciones para una solución honorable.
El requisito que se planteaba ya como obstáculo principal se solucionó satisfactoriamente con el encuentro, del padre y su familia, por un lado, y el representante de los Servicios de Inmigración de Estados Unidos y el jefe político de la Oficina de Intereses, por el otro.
Las pruebas de la paternidad son irrefutables. Piden papeles para que demuestre que es el padre y les han entregado el niño a unos familiares lejanos a los que no les pidieron un solo papel para que demostraran que eran el tío abuelo o algo de eso con relación al niño.
Esa es la realidad, se ha avanzado; pero veo que otros temas, otros problemas estarán ocupando la mente de ellos, y amenaza con que la solución se dilate injustificable y hasta quizás indefinidamente, como ya le expliqué. Por tratarse de un niño que está siendo asesinado espiritual y mentalmente, el tiempo disponible para tratar de evitarlo es muy limitado.
Andrea Michell.- ¿Usted tendría algún mensaje para Bill Clinton sobre esto?
Fidel Castro.- No, no, ningún mensaje en particular. Clinton tiene muchas personas que lo aprecian en Estados Unidos y suficientes personas capaces de asesorarlo. Yo tengo mi percepción sobre él, que le he contado el primer día que hablamos. Esa percepción de que él desea que el niño regrese lo más rápidamente posible. Tengo dudas de que pueda lograrlo, porque, ¿qué medidas de tipo leguleyescas adoptarán los otros para retrasar este proceso? Un retraso de la llegada del niño, que lo está esperando toda la población, tendría en el ánimo de nuestra población, realmente, el efecto de una bomba. Esa es la realidad sobre el tema.
Nosotros quisimos desde el primer momento que no se desatara este fuerte diferendo. Ya le conté que solo el día 2 de diciembre pudimos comenzar a ocuparnos de esto. El padre del niño escribió el 26 de noviembre, el 27 se presentó la nota de nuestra Cancillería; no hubo una respuesta durante 11 días. Solo el día 2 de este mes, seis después que el padre presentó la nota, nosotros pudimos ocuparnos. Lo invitamos a conversar porque queríamos conocerlo, qué pensaba, qué deseaba, su conducta con el niño. Yo mismo le pregunté todos esos detalles indispensables. Nosotros, incluso, antes de mover un dedo, teníamos que conocer bien toda la verdad.
Usted comprenderá que una batalla de opinión dentro y fuera del país, no se libra si usted no tiene puntales sólidos.
Andrea Michell.- Usted debe saber que algunas personas en Estados Unidos han dicho que el padre ha estado coaccionado por el gobierno y que no lo han dejado hablar libremente.
Fidel Castro.- ¿Y cómo se puede probar que eso es falso? ¿Hay que llevarlo a Miami como un manso cordero para que lo devoren allí con la cooperación de autoridades, jueces y funcionarios venales, la mafia terrorista y los extremistas tan tolerados y tan apoyados por el gobierno de Estados Unidos? El desde el primer momento eso nos consta y tenemos pruebas dijo que no quería viajar a Estados Unidos. Dijo, además, que él exigía el regreso inmediato del niño, y no admitía ni siquiera contactos con la Oficina de Intereses.
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