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DIGITAL. La Habana. Cuba
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Fidel en recibimiento a la
delegación
cubana a reunión de la OMC
![]() FOTO: JUVENAL BALAN |
Felipe Pérez.- (...) Los compañeros de la escolta que fueron.
Marilú fue la que la multitud, cuando dijo que era cubana, la dejó pasar y la aplaudieron, porque ellos se oponían a todo el que tuviera una credencial de la organización, de la OMC.
Cmdte. en Jefe.- Tú sabes que el pueblo está, en parte, informado, ¿no?, a través de la comunicación telefónica.
Felipe Pérez.- ¿Salió por televisión?
Cmdte. en Jefe.- Sí, anoche salió por televisión, un poco tarde; salió por la entrevista que estábamos sosteniendo con los periodistas venezolanos.
Bueno, yo te conté que estaba allí con ellos, y a medida que hablaba contigo iba repitiendo lo que tú me decías, y brindamos un servicio de información inmediata, en tiempo real, se puede decir, de lo que estaba pasando allí.
Felipe Pérez.- Usted fue el vocero aquí de la delegación.
Cmdte. en Jefe. - Así que nuestra población no ignora.
Si ustedes tuvieran tiempo de una mesa redonda, para contar toda aquella increíble historia, sería mejor.
Felipe Pérez.- La gente de la prensa tiene más cuentos casi que nosotros
Cmdte. en Jefe.- Pero no sé si será posible, porque estamos ahora enfrascados en la batalla del niño secuestrado.
Felipe Pérez.- Sí, hay una gran atención allí al tema.
Cmdte. en Jefe.- Me imagino que ni siquiera habrá mucho tiempo para contar lo que ocurrió. Sí se conocen las declaraciones reiteradas que ustedes hicieron sobre el tema, y todo eso se ha convertido en un delicado y complejo tema en este momento. Pienso que va a ocupar la atención del país y la atención de nuestro pueblo en lo inmediato.
Juvenal Balán.- El tema Cuba que se publicó en los diarios de Seattle era del niño, constantemente.
Felipe Pérez.- Y la denuncia del atentado contra Chávez también.
Juvenal Balán.- Constantemente ese era el tema: el niño.
Felipe Pérez.- Mire, Domínguez el de la escolta fue el telefónico; estos compañeros, de la técnica operativa; los custodios de los aviones... Todo funcionó perfecto, quedó bien la cosa.
Mire, los compañeros de Cubana de Aviación están honrados de que usted los nombre en esta carta (Se la muestra); querían que les regaláramos la carta. Repartimos hasta ayer 8 000 ejemplares. Esta es para dársela a los compañeros de Cubana, Cusa que la reciba en nombre de todos los compañeros. Y esta otra para los compañeros de Seguridad Personal y de la escolta, a los que usted nombra diciendo los que han participado con usted en los viajes más riesgosos.
Cmdte. en Jefe.- Debíamos mandarles una copia de la carta a cada uno.
Felipe Pérez.- Sí, pero esta es para que Francis la guarde en la Dirección.
Así fue como la distribuimos allá, le pusimos esta introducción. De esa, hasta ayer teníamos 8 000 repartidas en Seattle y en Washington.
Cmdte en Jefe.- Hay que ver las que han repartido en otros lugares del mundo.
Felipe Pérez.- Esto que le digo fue en Estados Unidos.
¿Usted sabe que un policía, vestido de policía, estaba en la calle repartiendo copias de esto? (Risas.)
Cmdte. en Jefe.- En inglés.
Felipe Pérez.- En inglés básicamente. Comprobado, porque nos lo contó uno que la recibió. No hay duda, un policía vestido de uniforme daba un servicio gratuito allí de distribución (Risas). No se sabe si era un manifestante disfrazado, no está claro (Risas).
Todos coincidimos, Jefe, en que ha sido una buena experiencia.
Cmdte. en Jefe.- Ayer estuve oyendo las historias que ustedes hacían en la conversación telefónica, porque la pusieron anoche por televisión.
Primero pusieron la entrevista con los periodistas venezolanos, era larga; creo que fue el miércoles. La reunión con los periodistas fue el martes. Primero la pusieron casi completa por la tarde, pero a esa hora no tenía mucha audiencia. Me cuentan los de la televisión que distintas personas les estaban reclamando que la pusieran otra vez, y, entonces, entre novela y película, pusieron el viernes la primera parte; la segunda parte, el sábado. Pero cuando la habían puesto completa, el miércoles, le faltaba la conversación telefónica contigo, y ayer Ernesto me consultó la idea de poner también la conversación, y digo: Ponla. Entonces salió ayer la segunda parte completa, incluida la conversación, que tiene veintitantos minutos.
Yo estaba anoche reunido, después del acto en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, habíamos invitado a cenar a los representantes de Guatemala, Haití y Gambia, más un grupo de médicos de los que recibieron el certificado especial, la jefa de la brigada de Guatemala, Elia Rosa; también Yiliam éramos, en total, 26, y estuvimos conversando. Empezamos un poco tarde, se acabó el acto en la escuela como a las siete y tanto, y ellos fueron invitados para las 9:00; mientras conversábamos estábamos vigilando la parte que no había salido, y yo no había visto por televisión el espectáculo aquel de la conversación, que fue único, fue inédito, porque nunca se había producido un reportaje directo de un canciller allá a alguien que estaba siendo entrevistado aquí por un grupo muy destacado de periodistas venezolanos.
Felipe Pérez.- Tenemos casi carné de la UPEC, nos hemos ganado el carné de la UPEC.
Cmdte. en Jefe.- Casi, casi, casi.
Yo quería verlo; pero se tardaba. No nos habían informado bien. En dos palabras, nos pasó como con este avión, que le pregunto a Carlitos: "Carlitos, ¿cómo va eso?" Dice: "No a esta hora van por el punto tal y más cuál, dentro de unos minutos empezarán a trasmitir la conversación." Digo: "Cerciórate." Y me dice: "Ya están trasmitiendo la parte telefónica." Digo: "Pues que lo graben." ¡Ah!, ya lo venían grabando, porque yo, por si acaso, les había pedido que la parte final la grabaran. Eso fue más largo todavía, porque después que se terminó esa parte siguió la conversación con los periodistas sobre otros temas. Estaba grabada, cuando nos levantamos de la mesa fuimos y lo escuchamos allí. Eso fue tarde. Hora de aquí, no hora de allá.
Felipe Pérez.- Hora de allá siempre era temprano.
Cmdte. en Jefe.- Hora de aquí era como la una y tanto de la madrugada.
Entonces, la población está bastante informada. Pero, ¿cuándo podrían ustedes participar en una mesa redonda? Si lo van a hacer, tendría que ser rápido, porque es que yo creo que los medios van a estar ocupados ya con el caso del niño, porque hasta ahora se hablaba fundamentalmente sobre lo de Seattle, pero han aparecido en los últimos dos días algunas escenas por televisión de conversaciones de los periodistas con el padre del niño, con los cuatro abuelos y la bisabuela, porque los abuelos, paternos y maternos, del niño viven aquí, y el padre está aquí, es un modesto trabajador del turismo. Tengo la impresión de que es un muchacho muy serio, tiene 31 años.
Felipe Pérez.- Lo vimos allá en una entrevista de la ABC.
Cmdte. en Jefe.- Estaba muy apegado al niño, lo veía casi todos los días, lo iba a buscar a la escuela, y entonces están destrozados los abuelos y el padre.
Hoy un grupo numeroso de diputados, alrededor de 100 o más, que tenían una actividad cerca de Cárdenas, relacionada con el informe que va a hacer el Ministerio de la Industria Básica en la próxima sesión de la Asamblea Nacional, decidieron visitar al padre, a toda la familia; estaban todos allí, se reunieron unos cuantos cientos de vecinos, y Alarcón les habló. Eso también salió por televisión.
Ayer pusieron por televisión algunas escenas que impresionaban; ya venían publicando las declaraciones del padre.
La abuela materna, que está bajo un dolor tremendo porque ha perdido a la hija y ha perdido al nieto, escribió una carta al ministerio, igual que el padre, solicitando apoyo en favor del regreso del nieto y Bolaños le respondió. Se vieron hoy las escenas del momento en que el padre del niño le entrega a la abuela materna la respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores.
También vimos ayer unas escenas realmente muy dolorosas, aparte de las escenas del niño, el aula con el asiento vacío y la maestra... Una de las cosas que más me impresionó fue lo de la maestra, que es la que atendía al niño, empezó a hablar del niño y rompe a llorar; se calma un poco y sigue explicando, estaba explicando el trauma que está sufriendo ese niño allí, porque lo conoce bien, habla de sus características. Dice que es un niño que con las personas que tiene relaciones cercanas habla y habla ampliamente, lo que no hace con otras. Ella decía que el niño tenía mucha confianza en las personas que conocía y con las que hablaba todos los días. Explicaba la maestra el profundo trauma que tiene que sufrir el niño, al que conoce muy bien, al estar en otro ambiente, rodeado de gente desconocida y sin comunicación alguna con el padre.
El padre una sola vez habla, cuando recibe la noticia de que el niño está en un hospital, hay unos parientes por allá, creo que la familia de unos tíos abuelos, los llama y les dice que se ocupen del niño que está hospitalizado, que le den noticias de él y lo atiendan, muy lejos de imaginarse que sería retenido allá. Ese día habla, después le permiten solo una comunicación con el niño y es ya para hablarle de que estaban creando una cuenta bancaria para el niño, y ofrecerle dinero a él para que se fuera. Es decir, estaban intentando sobornar al niño y a la familia. El niño aparece con un emblema de la Fundación en un pulóver.
Nunca había ocurrido nada tan horripilante ni tan repugnante en materia de politiquería y manipulación.
Ese día que pudo hablar con el niño, los parientes lejanos aquellos tratan de comprar al padre, con dinero de la mafia anticubana otra cosa verdaderamente repugnante, y a partir de ese momento le cortaron la comunicación con el niño, los días subsiguientes no lo dejaron hablar; habían cortado totalmente la comunicación, hasta ayer viernes que habló, porque ya está la protesta nuestra y no se atrevieron más a mantener al niño incomunicado.
Desde ayer ya el padre y la abuela materna hablan con el niño todos los días. El niño les ha preguntado por la maestra, por los compañeritos de clase, por cada uno de ellos. La maestra dice que el niño es muy inteligente. Fíjate que después de estar quién sabe las horas, porque nadie sabe hasta el momento las horas exactas, los únicos que deben saberlo son los vecinos del Norte, porque ellos tienen dos adultos sobrevivientes que tienen que haber contado exactamente qué día tuvieron problemas, qué día naufragaron; por tanto, no se conoce con exactitud las horas que estuvo el niño agarrado. Se sabe que fue el día 22 que salieron, así que pasaron el 23, el 24, y el 25, jueves, es que llegan las primeras noticias por el mediodía y después, más adelante, de que ha aparecido un niño agarrado a un neumático.
Se conoce aquí de inmediato que tiene que ser ese barco que naufraga, porque llegan noticias de un barco que naufraga con 14 personas a bordo. Pero aquí una patrulla de guardafronteras había visto por la mañana una embarcación extraña como a dos millas y media de la costa, una embarcación endeble a la que exhorta inútilmente a regresar. Ya se conoce bien sobre la embarcación quién la fabricó, dónde la fabricaron, quién la trasladó, se van conociendo muchos datos de los que cooperaron con esta matanza, y se siguen obteniendo más datos, interesantes algunos de ellos, que agravan, a mi juicio, la infamia. Se está tratando de conocer el precio, lo que entregaron en dólares, de dónde salieron esos dólares, etcétera, la historia completa.
La patrullera, cuando los divisa, se acerca, ven aquella embarcación con motor. Parece que ya habían tenido dificultades el día anterior, según se conoce, y regresan a buscar una pieza o algunas cosas, porque cuando la patrullera la avista es al otro día, el lunes por la mañana, y les hablan, les insisten; pero les insisten como hacen siempre, lo que no intentan, como está establecido, es abordarla en el mar navegando, porque los riesgos de accidente son seguros. Ya eso se estableció desde antes, incluso, de la crisis de los balseros, desde mucho antes, que ni se usaran armas o disparos para intimidar, cualquiera que fuera el tamaño de la embarcación, ni intentaran utilizar la fuerza para detenerlos, y lo que hacían era acompañarlos hasta las aguas jurisdiccionales, por si les ocurría algo, dentro de las aguas cubanas, ayudarlos. Frente estaban las patrulleras, los guardacostas norteamericanos, de manera que en esos casos... Y ahora se atuvieron a las reglas que utilizamos: nunca, cuando va un barco con personas, lancha rápida o de cualquier tipo, tratar de interceptarlo e impedir sus movimientos, porque los riesgos de un accidente son grandes.
Entonces, de inmediato, cuando cruzan las aguas jurisdiccionales cubanas, le informan por télex y por fax al Servicio de Guardacostas; la patrullera se comunica con la jefatura, le da todos los detalles, le informa lo ocurrido, y de la jefatura, de inmediato, envían a la Jefatura de Guardacostas de Estados Unidos la información en télex y fax. Los propios guardacostas han reconocido que sí, que recibieron el télex, las gestiones que por su parte hicieron, que si enviaron una embarcación, que si enviaron un helicóptero, que si más tarde enviaron otro, y no pudieron localizarlos.
Ellos admiten el télex, ahí están las copias del télex, donde se habla de la embarcación, más o menos los pies que tenía, unos 16 pies. Yo estuve viendo el télex ahora mismo estaba revisando esos materiales. El télex habla de una embarcación de 16 pies, con 13 personas abordo, incluido menores, que viajan hacia esa dirección. Dan los datos de la embarcación, y dice textualmente: "Con posibles emigrantes ilegales, entre ellos menores."
Se viene a saber otra vez se descubre de inmediato cuando llegan las noticias el jueves, con algunos datos, que eran 14 personas, que un niño vivo apareció cerca de la costa. La primera noticia por el mediodía era que se trataba de una embarcación cubana, y un poco más tarde llegan más datos, que es lo que permite sacar la conclusión, aquí a guardafronteras, de que era la misma embarcación que habían tratado de persuadir y que habían acompañado hasta las 12 millas, hasta las aguas internacionales. Y ya ese mismo día se publicó la nota de Relaciones Exteriores, informando, breve y escuetamente, todo lo que había ocurrido y todo lo que se sabía.
Claro, inmediatamente el padre se dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores solicitando el apoyo para reclamar a su hijo. Ahí empezó la historia.
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