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DIGITAL. La Habana. Cuba
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Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto central por el 46 Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, efectuado en Cienfuegos el día 26 de julio de 1999, "Año del 40 Aniversario del triunfo de la Revolución"
COMO USTEDES conocen, en junio de 1989 nuestro país se vio envuelto en el amargo proceso penal de la Causa número 1 como consecuencia de la conducta irresponsable e inconcebible de varios compañeros, algunos de ellos con incuestionables méritos y antecedentes revolucionarios, que pusieron en riesgo no solo el prestigio y la enorme autoridad moral adquirida en décadas de heroicas luchas por instituciones tan vitales para la Revolución como las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, sino la propia seguridad del país. El hecho no tenía precedentes. El juicio, público y absolutamente transparente, se desarrolló en presencia de los medios de divulgación masiva. Nunca un juicio tuvo tanta publicidad. Hasta el propio Consejo de Estado debatió la apelación ante las cámaras de televisión a los ojos del país y del mundo. Los puntos de vista y razonamientos de sus 29 miembros fueron expuestos. El acuerdo fue unánime. La sanción tenía que ser y fue ejemplar.
Durante el proceso se analizó la situación que nos creaban las incesantes violaciones del espacio aéreo cubano. Sobre nuestro largo y estrecho país cruzan tres corredores aéreos utilizados cada día por un promedio de 277 naves aéreas de líneas regulares u otras naves aéreas, normalmente autorizadas cuando cumplen el requisito de la solicitud previa. Eran sin embargo frecuentes los vuelos irregulares, a bajas y medianas alturas, sin aviso previo ni autorización alguna. Esta era precisamente la modalidad utilizada por las naves de los narcotraficantes. Como regla, desobedecían cualquier orden de las autoridades aéreas y se burlaban en pleno día de cualquier avión interceptor, con conocidos movimientos de alas, en los pocos minutos que se requerían para atravesar la isla de sur a norte. Ya sobre el mar, lanzaban sus cargas de venenosas drogas, dentro o fuera de las 12 millas. Era necesaria una advertencia enérgica.
El 24 de junio de 1989 se publica una nota del MINFAR sobre corredores aéreos donde se anuncia la decisión de disparar sobre cualquier avión que penetrara ilegalmente en nuestro espacio aéreo y se negara a obedecer la orden de aterrizaje para ser inspeccionado.
El 25 de junio el jefe de la SINA entregó al MINREX un mensaje en forma conocida por Non Paper, diciendo que el gobierno de Estados Unidos recibía con agrado cualquier acción legítima de parte del gobierno cubano que impidiera el narcotráfico en el territorio nacional, las aguas jurisdiccionales y el espacio aéreo de Cuba, a la vez que le preocupaba la decisión de disparar sobre aviones, ante la posibilidad de que alguna aeronave no respondiera a nuestras órdenes por error o falta de comunicación o dificultad de otra naturaleza. Solicitaban moderación.
El 25 de junio la Administración Federal de Aviación envió comunicación a la Aeronáutica Civil expresando preocupación por la política anunciada el día anterior de disparar sobre aviones sospechosos que no respondieran a la orden de aterrizaje.
El 26 de junio el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, a la vez que saludó "cualquier acción legítima para impedir el narcotráfico", instó al gobierno cubano a tomar las precauciones necesarias y ejercer moderación para evitar pérdidas de vidas inocentes.
El 27 de junio el Ministerio de Relaciones Exteriores entrega la Nota 1268 a la SINA, en la que se reitera la firme determinación de Cuba de incrementar todas las medidas posibles para combatir el narcotráfico en las inmediaciones del territorio cubano, de las cuales forman parte la estricta observancia del régimen internacional de sobrevuelo en lo que concierne a la responsabilidad de Cuba respecto a su espacio aéreo.
El 28 de junio el presidente Bush declaró al Nuevo Herald que consideraba positiva la decisión del gobierno cubano de enjuiciar a oficiales vinculados al tráfico de drogas.
La orden en definitiva no pudo ser cumplida, ni siquiera para dar un escarmiento. El tiempo que transcurre desde el momento en que los radares descubren la violación, trasmiten la información a una base aérea, despega el avión interceptor, para ser después orientado hacia el punto lejano donde se mueve un pequeño objetivo, aunque fuese de día, para poder avizorarlo con su propio radar, avisar lo que observa y esperar órdenes, es mayor que el tiempo que requiere el infractor para cruzar el estrecho territorio y salir sobre aguas internacionales. Los narcotraficantes suelen usar además, para evadir riesgos, la táctica de utilizar la noche volando a baja altura, incluso sobre terrenos irregulares. Los cientos de miles de dólares que reciben por cada vuelo los convierten prácticamente en suicidas. Nuestra Fuerza Aérea ha llegado a perder aviones de combate, e incluso vidas, en tareas de localización para interceptar violaciones de ese tipo. Una guardia intensiva y permanente, día y noche, sería ruinosa y desgastante en hombres y equipos en pleno período de paz. Además, el riesgo en tales circunstancias de derribar un avión de aventureros no mezclados con el narcotráfico era real.
Estados Unidos, por su parte, posee aviones con medios técnicos y excelentes comunicaciones, especialmente diseñados para localizarlos, seguirlos sobre aguas internacionales o a lo largo y ancho de su inmenso territorio si penetran en él, hasta que el objetivo se deshaga de la carga o agote el combustible y tenga que aterrizar.
No tardaron en comenzar las intrigas:
El 11 de julio el jefe de la SINA es citado al MINREX donde se le entrega la Nota 1376 rechazando las declaraciones de funcionarios norteamericanos respecto a supuestos bombardeos de drogas en aguas territoriales cubanas que no fueron reprimidos por las fuerzas cubanas. Se les aclara los detalles del bombardeo producido el 7 y 8 de julio y los esfuerzos de nuestras fuerzas por localizarlo y controlarlo. En nuestra Nota se afirmaba que a menos que Estados Unidos asuma una posición seria y constructiva no se podrá establecer una cooperación sincera y efectiva. Se reitera a la vez la disposición de Cuba a cooperar y que se espera por proposiciones concretas de parte del gobierno de Estados Unidos.
El 20 de julio la prensa informa que cuatro senadores enviaron una carta al Comandante en Jefe solicitando información sobre el caso Ochoa.
El 24 de julio el Secretario de Defensa, Richard Chaney, declaró que lo que estaba pasando en Cuba era algo más que una lucha contra la corrupción y el narcotráfico.
Los días 25 y 26 de julio se efectúan audiencias del Grupo de Trabajo sobre Control Internacional del Narcotráfico de la Cámara de Representantes, y del Subcomité de Terrorismo, Narcóticos y Operaciones Internacionales del Senado. El representante del gobierno de Estados Unidos en las audiencias indicó que habían pedido a Cuba el resultado de la investigación y reiteró en varias ocasiones el interés del gobierno de Estados Unidos de "poner a prueba" a Cuba en esta materia.
El 26 de julio el viceministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Alarcón, negó que Estados Unidos haya entregado alguna información a Cuba durante los 18 meses pasados sobre el involucramiento de oficiales del gobierno cubano en el narcotráfico.
El 2 de agosto, el Secretario de Justicia, Richard Thornburgh, expresó en audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado dudas sobre las posibilidades de cooperación con Cuba en la lucha contra el narcotráfico. Agregó que Cuba había ignorado los esfuerzos de Washington por lograr una cooperación.
También el 2 de agosto el vicepresidente Dan Quayle dijo estar intrigado por el anuncio del Comandante en Jefe de que se adoptarían severas medidas contra el narcotráfico.
El 7 de agosto Granma publica un editorial en el cual denuncia la campaña de mentiras desde Estados Unidos en cuanto a un supuesto involucramiento de Cuba en el narcotráfico y fija con claridad su posición y oferta de cooperación con Estados Unidos en el tema.
El 17 de agosto se efectúa audiencia del Comité de Asuntos Judiciales del Senado, en la cual testifica un narcotraficante de origen colombiano que trata de vincular a Cuba con sus actividades ilegales.
El primero de septiembre se entregó la Nota 1694 a la SINA en respuesta a su 357 en que solicitaba cooperación para detener y expulsar a 12 narcotraficantes de origen colombiano buscados en Estados Unidos. En nuestra Nota agradecimos y apreciamos la información y se reiteraba que Cuba no sería nunca refugio de narcotraficantes y por tanto estaríamos alertas. Se reiteraba una vez más la disposición de Cuba de sumar sus esfuerzos a la Comunidad Hemisférica en la lucha contra el tráfico de drogas.
Vean ustedes que estamos hablando de algo que ocurría en 1989. Nunca, sin embargo, los gobiernos de Estados Unidos aceptaron considerar un acuerdo de cooperación entre ambos países para luchar contra el narcotráfico; Cuba, en cambio, ha suscrito desde entonces fructíferos acuerdos en ese campo con 23 importantes países de América Latina, Europa, África, Medio Oriente y Asia. Y, además, coopera con los servicios antinarcóticos de otros 13 países interesados, con los que no tiene aún firmado acuerdos.
Diez años después, el 25 de mayo de 1999, el Washington Post, que no suele ser amistoso sino más bien frecuentemente crítico de la Revolución Cubana, publicó dos artículos sobre los esfuerzos de Cuba en el enfrentamiento al narcotráfico, firmados por el periodista Douglas Farah.
El primer artículo se titulaba "Cuba libra una guerra solitaria contra las drogas", acompañado por un subtítulo que afirmaba: "Posición congresional obstaculiza papel de Estados Unidos", y decía lo siguiente:
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