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Discurso del Embajador Shen Goufang, representante
de China ante las Naciones Unidasn Señor Presidente:

Las llamas de la guerra que se han estado propagando durante setenta y nueve días por el suelo de Yugoslavia se han extinguido finalmente.

Hace más de dos meses, sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN dirigida por los Estados Unidos, lanzó descaradamente ataques militares contra el Estado soberano de la República Federativa de Yugoslavia (RFY). Al emprender esa acción, la OTAN violó abiertamente la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional, socavó la autoridad del Consejo de Seguridad y, en consecuencia, sentó un precedente sumamente peligroso en la historia de las relaciones internacionales.

Durante más de dos meses, la OTAN dirigida por los Estados Unidos, ha lanzado una campaña de bombardeos sin precedentes e indiscriminados contra la República Federativa de Yugoslavia, que ha provocado la muerte de más de mil civiles, ha herido a miles y ha dejado cerca de un millón de personas desplazadas y de refugiados. Instalaciones civiles como fábricas, puentes, escuelas y hospitales, han sido destruidos sin ningún miramiento. Y más flagrante aún es que incluso la Embajada de la República Popular de China en Yugoslavia, que está bajo la protección de las convenciones internacionales, se convirtió en uno de los objetivos de los bombardeos de la OTAN. Esta guerra, que se libra en nombre del humanitarismo, ha provocado, de hecho, la mayor catástrofe humanitaria en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y ha socavado gravemente la paz y la estabilidad en los Balcanes. Por supuesto, ha encontrado una fuerte condena internacional.

Desde el mismo comienzo, el Gobierno y el pueblo de China han puesto en claro su posición de principios. Nos oponemos firmemente a las acciones militares de la OTAN contra Yugoslavia y demandamos que esa Organización cese de inmediato todas sus operaciones de bombardeo. Estamos a favor de la solución pacífica de la cuestión de Kosovo sobre la base del respeto a la soberanía y la integridad territorial de la RFY y de la garantía de los derechos e intereses legítimos de todos los grupos étnicos de la región de Kosovo. Consideramos que toda solución propuesta debería tomar en cuenta plenamente los criterios de la RFY.

Señor Presidente,

Aunque los bombardeos de la OTAN han terminado, no es posible que se puedan restañar en poco tiempo los daños que han infligido a los Balcanes y los sufrimientos que han traído a la población de la región. Entretanto, nos darán mucho que pensar durante largo tiempo.

Hay unos 200 países y más de 2 500 grupos étnicos en todo el mundo. La mayoría de los países albergan a múltiples grupos étnicos y muchos países tienen problemas étnicos. Los países de la OTAN no constituyen una excepción. Hemos sostenido siempre que en los países multiétnicos deberían reinar la igualdad, la unidad, la armonía y la prosperidad común entre los diferentes grupos étnicos. Estamos en contra de la discriminación o la opresión de cualquier grupo étnico. Al mismo tiempo, rechazamos también cualquier acto que provoque la división de los diferentes grupos étnicos y socave la unidad nacional. En esencia, los problemas étnicos de un Estado deberían ser solucionados de una manera apropiada por su propio gobierno y pueblo adoptando políticas atinadas. No serán esgrimidos como excusa para la intervención externa ni para el uso de la fuerza por estados extranjeros. De lo contrario, no habría seguridad verdadera para los estados ni orden normal para el mundo.

Señor Presidente,

Un 26 de junio de hace cincuenta y cuatro años se firmó en San Francisco la Carta de las Naciones Unidas. El nacimiento de las Naciones Unidas y su Carta pusieron de manifiesto las nobles aspiraciones de las personas que habían sufrido enormemente a causa de dos catastróficas guerras mundiales con respecto a la paz, la cooperación y el desarrollo. En el transcurso de estos años, los objetivos y principios de la Carta de la ONU han resistido la prueba del tiempo y devenido normas básicas universalmente reconocidas que rigen las relaciones internacionales contemporáneas.

La historia ha demostrado que sólo reafirmando los objetivos y principios de la Carta de la ONU y buscando la solución pacífica de los conflictos y disputas regionales e internacionales mediante conversaciones y negociaciones sin recurrir a la fuerza, es que todos los estados pueden vivir en armonía y lograr un desarrollo común, se puede mantener y promover la paz mundial, y las Naciones Unidas pueden desempeñar su papel en los asuntos internacionales. Toda desviación y violación de estos objetivos y principios provocarán el desenfreno de la política de poder. Impedirá salvaguardar la paz regional e internacional, dañará la soberanía y la independencia de múltiples países, sobre todo los países pequeños y débiles, debilitará el papel de las Naciones Unidas y dejará al mundo sin paz.

El respeto a la soberanía y a la no injerencia en los asuntos internos de otros estados son principios básicos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Desde el fin de la Guerra Fría, la situación internacional ha sufrido importantes cambios, pero esos principios siguen vigentes y, es más, han adquirido aún más importancia. En el umbral de un nuevo siglo, es imprescindible que reafirmemos esos principios. En esencia, la llamada teoría de los "derechos humanos por encima de la soberaníaª sirve para violar la soberanía de otros estados y promover el hegemonismo so pretexto de los derechos humanos. Ello contradice totalmente los objetivos y principios de la Carta de la ONU. La comunidad internacional debería estar alerta contra esto.

Señor Presidente,

En el proyecto de resolución sometido a nuestra consideración no se refleja cabalmente la posición de principios y las justificadas preocupaciones de China. En particular, no se menciona el desastre provocado por los bombardeos de la OTAN en la RFY y no impone las restricciones necesarias en cuanto a que se invoque el Capítulo VII de la Carta de la ONU. Por lo tanto, tenemos grandes dificultades con el proyecto de resolución. Sin embargo, en vista del hecho de que la RFY ya aceptó el plan de paz, de que la OTAN ha suspendido sus bombardeos en la RFY y de que en el proyecto de resolución se han reafirmado los objetivos y principios de la Carta de la ONU y la primordial responsabilidad del Consejo de Seguridad de mantener la paz y la seguridad internacionales, así como el compromiso de todos los Estados Miembros con la soberanía y la integridad territorial de la RFY, la delegación china se abstendrá de participar en la votación sobre este proyecto de resolución.

Muchas gracias, señor Presidente.


        Contundente denuncia del Embajador cubano

        REPLICA DEL REPRESENTANTE DE LOS ESTADOS UNIDOS RESPONDIENDO AL DISCURSO DE CUBA

        CONTRARREPLICA DEL REPRESENTANTE PERMANTE DE LA REPUBLICA DE CUBA,
        EMBAJADOR BRUNO RODRIGUEZ

        Discurso de Serguei V. Lavrov, representante de la Federación Rusa


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