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Con la Ley de Reforma Agraria empezó esta lucha
que ha durado 40 años y durará los que sean necesarios,
porque este país ni se doblegará, ni se rendirá

Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto por el 40 aniversario de la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria, en la Sala Universal de las FAR, el día 17 de mayo de 1999, "Año del 40 aniversario del triunfo de la Revolución".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Distinguidos invitados al Encuentro Internacional con motivo del 40 aniversario de la Reforma Agraria y los que participaron en el Foro Iberoamericano de Agricultura;

Compañeras y compañeros:

Mucho se ha hablado de la Ley de Reforma Agraria a lo largo de 40 años. Pocas cosas quedarían por decir, sin repetir lo que muchas veces se ha dicho ya.

Aunque por ahí recordaban que había que conmemorar este 40 aniversario por todo lo alto, a mí me atribuyen esa frase, en realidad, yo debo decir que casi me había olvidado del 40 aniversario de la reforma agraria entre tantos y tantos problemas que hemos tenido en esta primera mitad del año. Y de repente me dijeron: No, que están reunidos en el Foro Iberoamericano; que también, simultáneamente, estaban reunidos en el evento de la reforma agraria un numeroso grupo de invitados, y que el lunes se iba a clausurar la celebración; y, bueno, por supuesto, como siempre, es el premio que he recibido a lo largo de estos 40 años, la obligación de venir a pronunciar un discurso, por muy alérgico que sea yo a los discursos (Risas) y por poca que sea la gente que crea que soy alérgico a los discursos.

En realidad, el hábito que tengo es el de tratar de profundizar en algunas cuestiones, familiarizarme un poco con el tema —el tiempo que he dispuesto para ello no es mucho—, datos y más datos a la carrera sobre lo que hicieron en el primer cuatrimestre, y cuánto creció esto y lo otro; datos de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños... Esto siempre me recuerda una discusión que tuve con Pepe, porque estábamos buscándoles nombres a las organizaciones y a otras cosas, y don Pepe me dice un día: "¡Pero cómo le vamos a poner Asociación Nacional de Agricultores Pequeños!, porque va a parecer una asociación de agricultores chiquiticos" (Risas).

Yo creo que Pepe tenía razón y, a la vez, no la tenía, porque al fin y al cabo es la costumbre la que suele dar nombres a las cosas, y cuando usted está buscando —y por aquellos tiempos teníamos que buscar muchos nombres para cada una de las cosas que inventábamos—, no solo tenían que ser letras que reflejaran el contenido de la organización, sino también tenían que ser sonoras, tenían que ser rítmicas —como diría un poeta—, y me pongo a pensar en las alternativas: Lo de agricultores pequeños o pequeños agricultores no se podía quitar, porque era eso, y era una asociación nacional, tampoco se podía quitar. Bueno, había que cambiar el orden, porque si no decía ANAP, es decir, agricultores pequeños, tenía que decir ANPA; sin "h" si quieren, pero, bueno: los miembros del ANPA (Risas). No faltaba más que decir la mafia del ANPA (Risas).

Tuvimos que cometer una violación del sentido exacto, así, cambiar las costumbres y ponerle pequeños, y yo no creo que hoy nadie piense que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños sea una asociación nacional de enanitos; en todo caso, podemos decir que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños es una asociación nacional de gigantes (Aplausos). Eso han sido y serán realmente nuestros campesinos ayer, hoy y mañana.

Obviado el problema, Pepe... ¡Caramba!, ahora que te veo después de tantos años —no, no después de tantos años sin verte, sino después de tantos años que estoy viéndote—, se podía haber puesto Asociación Nacional de Agricultores Jóvenes, porque tú pareces un muchacho (Risas y aplausos) después de tantos años de lucha. Además, eso está probado, ¿no? No voy a decir cómo, ¿no? (Risas); pero creo, más o menos, que me aproximo si digo que Pepe es padre de una numerosísima prole y no cometeré la indiscreción de preguntarle cuántos años tiene el último (Risas).

Bien, su asociación la fundó y la dirigió durante muchos años. Expresaba hoy aquí su actual presidente, el compañero Lugo, los éxitos que ha ido alcanzando en estos tiempos en que tanto necesitamos el esfuerzo de nuestros campesinos y de nuestros agricultores.

El mencionaba cifras. Para nosotros es motivo de aliento escuchar esas cifras y, a la vez, es motivo de tristeza. Qué curioso, ¿verdad? De aliento cuando vemos que, en medio de tantas dificultades, falta de recursos, en medio de este período especial en que la voluntad y el patriotismo se convierten en el recurso fundamental, ellos son capaces de demostrar, con los logros que exponen, los avances que a pesar de todo están logrando.

Lugo habló de la ANAP, pero, a la vez, habló de la agricultura en general. Dice, por ejemplo, que para la agricultura no cañera se alcanzó un crecimiento, en este primer cuatrimestre de 1999, de 26% por encima de lo alcanzado en el mismo período el pasado año; que alcanzaron en cultivos varios, dentro de ese crecimiento de la agricultura no cañera, un 35%. Son cifras importantes no solo en porcentaje, sino también en números, en millones de quintales producidos en cada uno de esos cultivos.

El explicaba cómo este año se alcanzó una cosecha de papa, la más alta de todas, con excepción de 1996; pero se podía decir que se ha alcanzado esta, la más alta de todas, con excepción de 1996, con menos superficie sembrada que en el año 1996, con bastante menos superficie. Habría que señalar que han logrado en esos incrementos de la cosecha de papa, los más altos niveles que se han alcanzado nunca por hectárea. Creo que están ampliamente por encima de los 7 000 quintales por caballería.

Me imagino los amigos latinoamericanos del Foro cuánto trabajo pasarán para entender esto de producción por hectárea y producción por caballería, porque ellos usan otras muchas medidas. Para ellos y para los otros latinoamericanos, me parece conveniente aclarar que una caballería es una medida, de las muchas que nos dejaron los españoles, que equivale a 134 000 metros cuadrados de superficie; es decir, 13,4 hectáreas por cada caballería. Y aunque cada vez nos adaptamos más al sistema métrico decimal, siempre queda el recuerdo y la costumbre de medir las producciones por caballería y medir la superficie por caballería.

Esa cosecha de más de 7 000 quintales de papa está entre las 25 y 30 toneladas por hectárea. Tendría que ponerme a multiplicar 7 500, dividiéndolo entre 13,4 y da el número de quintales por hectárea (Saca cuentas). Estoy acostumbrado a sacar mentalmente las cuentas rápido, pero yo mismo me he complicado esta tarde. En toneladas, son casi 350 toneladas por caballería. Eso hay que dividirlo entre 13,4. ¿Alguno sacó la cuenta? ¿Por qué no sacan un lápiz por ahí? (Risas.) Son 26 toneladas por hectárea. Veintiséis y un poquito. ¿Tú eres matemático? (Le dice que es profesor de historia.) ¡Profesor de historia! ¿Y estás como invitado de qué? (Le dice que es administrador de una UBPC.) ¡Ah!, bueno, eso sí. Está bien, tienes derecho a saberlo (Risas).

Veintiséis es una cifra alta, pero hay algunas que alcanzaron más de 30. Ese es el promedio, 26 toneladas por hectárea y algunas alcanzaron mucho más de 30 toneladas. Es la más alta que se ha logrado nunca, a pesar del Thrips palmi, una plaga reciente y sospechosa de las muchas que aparecieron después del triunfo de la Revolución.

Lugo hablaba también de los resultados económicos. El 85% de las Cooperativas de Producción Agropecuaria es rentable, con un costo por peso de producción de 72 centavos. Nunca fue tan alta la rentabilidad de las cooperativas agropecuarias.

Nos habló también de cómo rebasa ya de 600 el número de Cooperativas de Créditos y Servicios con carácter, como les llaman, de cooperativas fortalecidas. Consiste en una serie de medidas tomadas para hacer más eficiente el trabajo de esas Cooperativas de Créditos y Servicios, que están constituidas por campesinos individuales, pero que comparadas con las Cooperativas de Producción Agropecuaria en que las tierras se unieron, estas disponen de tractores, camiones, combinadas, todos los equipamientos que no puede tener un pequeño campesino.

En estas Cooperativas de Crédito y Servicios, donde están agrupados los productores individuales, ellos necesitaban, por ejemplo, un tractor y han buscado un tractor que presta servicios a muchos de los campesinos; o un camión, u otros vehículos, u otros medios que ayudan al trabajo. Ese es un movimiento relativamente reciente que se fue desarrollando en los últimos años, porque antes el esfuerzo ellos lo consagraron a la unificación, y se veía como la solución ideal, y sin duda lo es, la unión de las tierras, a los efectos de poder crear mejores condiciones de trabajo y de vida para los campesinos, porque en cada una de esas cooperativas, las CPA hicieron el pueblo, la escuela está al lado de aquel pueblo, y junto a esto, otras muchas ventajas.

Nuestro pueblo no tiene la costumbre de vivir en aldeas. Cuando explico esto, estoy pensando en los invitados, para no tener que buscar un diccionario especial para ellos. CPA quiere decir Cooperativa de Producción Agropecuaria, son cooperativas que se crearon a lo largo de muchos años con la reunificación de las tierras de los campesinos. Las Cooperativas de Crédito y Servicios, CCS, eran cooperativas para apoyar a los campesinos individuales, cada uno trabajando en su tierra. Claro, hacían muchas gestiones de créditos y de cuestiones que estaban relacionadas con los intereses de los campesinos, de eso se ocupaban esas cooperativas, pero no disponían de otras ventajas. El productor individual, con 6 hectáreas, 10 hectáreas, 12 hectáreas, 20 hectáreas, no podría disponer de grandes combinadas y grandes tractores. Estarían subutilizados.

En especial, después que surge el período especial, en que ya no existían las condiciones mínimas, realmente, para continuar avanzando en un proceso de unificación de las tierras, aparte de un principio, que la Revolución Cubana estableció desde el primer día, de que siempre se respetaría la voluntad de los campesinos y que jamás ningún campesino sería presionado para unificar sus tierras, a fin de crear unidades agrícolas de mayor tamaño donde se podía obtener una utilización mucho mejor de las máquinas, de las combinadas, etcétera, imagínense ustedes, una combinada cañera no puede trabajar en 5 hectáreas aquí, 10 hectáreas allá; se haría absolutamente incosteable el corte mecanizado, se hace imposible, la falta de recursos hizo inevitable cambiar de política y reducir el tamaño de las unidades agrícolas.

Eso en cuanto a la caña y a otros cultivos. Esto no afectaba al tabaco o a otras producciones similares. En cuanto al tabaco, la vida ha demostrado que lo ideal es el pequeño productor independiente, en nuestro país y para el tipo de tabaco que nosotros cosechamos en que hay que recoger hoja a hoja, un proceso que no se puede mecanizar. Se pueden tecnificar otras muchas cosas en este cultivo, como los semilleros, para buscar más productividad en la siembra, se pueden aplicar técnicas sencillas que aumenten la productividad del cosechero individual.

También hay cooperativas de producción tabacaleras—pero no muy grandes— en que han logrado hasta el sistema de riego por cinta, que facilita mucho el riego e incrementa la productividad. Son técnicas que, desde luego, no se pueden usar en una pequeña parcela; pero el tabaco, al igual que el café en las montañas y otros cultivos, es realmente un cultivo artesanal en que funcionan muy bien las pequeñas unidades, en las cuales se pueden introducir técnicas que incrementan la productividad.

En tabaco, sin embargo, hay algunas cooperativas de producción eficientes en San Antonio de los Baños, por ejemplo. ¿Cuántas hectáreas de capa tienen allí? (Jordán le dice que 70 caballerías.) Son más o menos 940 hectáreas.

¿Ustedes tienen allí UBPC? (Le dicen que UBPC.) No son cooperativas de producción agropecuaria, aunque sí bastante similares; son UBPC, otra palabra más para la nomenclatura.

Esto se explica así: en nuestro país, además de los productores campesinos que fueron los que se encontró la Revolución y a la mayoría de los cuales la Revolución hizo propietarios de las tierras que ocupaban, y por las cuales pagaban rentas elevadas, elevadísimas rentas a los grandes terratenientes, o eran precaristas, no tenían título de propiedad, constantemente amenazados de desalojo; unos pocos disponían de tierras propias, pero la inmensa mayoría recibió las tierras de la Revolución, esos son precisamente los que constituyeron la ANAP. Después, de esos mismos campesinos, surgió una cantidad de Cooperativas de Producción Agropecuaria —ya son dos formas—; y estaban además las grandes empresas estatales, hoy transformadas, una gran parte de ellas, sobre todo al sobrevenir el período especial, en Unidades Básicas de Producción Cooperativa.

¿Cuál es la diferencia entre una CPA y una UBPC? Las CPA tenían algunos años de creadas. Después del período especial fue necesario reducir las grandes empresas agrícolas estatales, crear unidades más pequeñas, y se les entregó en usufructo gratuito la tierra a los trabajadores que laboraban en esas grandes unidades agropecuarias, con algunas excepciones. Había algunos centros especiales, centros genéticos de muy alto valor, algunas áreas se reservaron como empresas del Estado, pero se entregaron a los trabajadores alrededor de 2 800 000 hectáreas de tierra en usufructo gratuito, y ellos son los que administran esas unidades básicas de producción, exactamente como lo hace una cooperativa de producción agropecuaria. Se les entregaron con los equipos pertinentes y con los rebaños pertinentes si eran de carácter ganadero.

Los equipos y todo eso se supone que lo paguen en mucho tiempo, digamos, con la esperanza de que eso lo paguen con su producción, con muchas facilidades de pago.

Esas son las Unidades Básicas de Producción Cooperativa. Ellos las administran, son los dueños de la producción, y algunas de ellas obtienen, incluso, hasta algunas máquinas grandes, como una combinada cañera; porque en estas circunstancias siempre procuramos, en la agricultura, preservar los equipos de gran peso como, por ejemplo, equipos de buldoceo u otros similares, cuyas capacidades sobrarían para una de estas cooperativas, mantenerlos en empresas centralizadas y que las Cooperativas de Producción Agropecuaria o las UBPC reciban el servicio de esas grandes máquinas.

Todos los vehículos, tractores, aperos de labranza, todo eso es de ellos, lo tienen ellos. Ahora, si es una gran combinada cañera, carísima, con motores de gran potencia y mucha más productividad, no la podrían tener porque les sobraría máquina allí. Además, dentro de una programación de zafra hay que cortar caña en esta zona, en la otra; esas están más bien a nivel de central azucarero, aunque hay cooperativas, CPA y otras que tienen algunas de las primeras máquinas que hicimos, que las trabajan y las explotan bien. Las más modernas, las más grandes, son muy costosas y se necesita maniobrar con ellas. A veces llueve aquí y hay que moverse hacia otra zona, de acuerdo con la maduración de la caña, la humedad del suelo, etcétera. Por eso algunos equipos se mantienen concentrados.


II PARTE


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