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DIGITAL. La Habana. Cuba
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Señora Presidenta:
Ha transcurrido un año desde que, reunida en esta misma sala, la Comisión de Derechos Humanos decidió poner fin al procedimiento extraordinario sobre la mal denominada "Situación de los derechos humanos en Cuba".Al derrotar el proyecto de resolución presentado por Estados Unidos contra Cuba en 1998 y liquidar así el injusto e inconsistente "procedimiento especial" de un Relator para mi país, la Comisión votó por la sensatez contra la insensatez, por la cooperación contra la confrontación, por la integridad de nuestros procedimientos contra la intención de convertirlos en una mascarada y reducir a cero la credibilidad de este importante foro de las Naciones Unidas.
Ese voto fue, además, una clara advertencia a quienes quieren convertir la temática de los derechos humanos en el arma ideológica del nuevo orden mundial que intentan imponer.
Siete años de manipulación en el seno de esta Comisión y los informes del Relator Especial diseminando infamias contra Cuba y llevando agua al molino de la poderosa máquina de propaganda de que dispone Estados Unidos, no fueron capaces de hacer variar un ápice ni la cooperación de mi país con las instancias de Naciones Unidas en esta esfera, ni la firme decisión de nuestro pueblo y de su dirigencia política de ejercer su derecho inalienable a construir la sociedad que libremente sin tutelas extranjeras ha decidido edificar, y a defender incluso a un altísimo precio su institucionalidad política, económica y social. Todo ello sobre la base de sus irrenunciables atributos de soberanía e independencia y su derecho a la autodeterminación, principios vale recordarlo y subrayarlo una vez más en el mundo unipolar en que vivimos hoy firmemente consagrados en la Carta de la Organización de Naciones Unidas.
Dolido en su arrogancia, y ante el temor de un segundo fracaso este año, Estados Unidos ha reclutado a dos dóciles aliados militares para que hagan el trabajo sucio, como testaferros de la peor calaña, de intentar retomar esta maniobra contra Cuba. La República Checa y Polonia danzan al final de los hilos que manejan sus marioneteros.
Esto, por supuesto, no ha impedido a los diplomáticos norteamericanos quitarse las máscaras y convertirse durante las últimas dos semanas en los más aguerridos lobbistas del proyecto L.14, asumiendo así tanto a los ojos de todos los aquí presentes como de las capitales respectivas su verdadero papel de padres de esta infame criatura. Todos hemos sido testigos aquí de las carreras en los corredores y los conciliábulos constantes en una búsqueda desesperada de cómplices como coautores. Vale subrayar que este año los chantajes y demás torceduras de brazos han sido sin precedentes.
Ello ha dejado a sus testaferros en su justo lugar, en plena desnudez moral, haciendo aún más fundado el rechazo generalizado de tal acción y más farisaicas sus pretendidas "preocupaciones propias" acerca de la situación en mi país. Se pretende condenar a Cuba en vez de poner atención a la situación de millones de seres humanos en todo el mundo, en particular niños, mujeres y ancianos que pierden su más importante derecho, el de la vida, bajo las bombas o por condiciones que podrían eliminarse con lo que cuesta un solo bombardero del tipo más sofisticado.
Para nada tienen en cuenta que, mientras aquí se realizan tales manejos, miles de médicos cubanos atienden la salud de millones de personas y salvan la vida de decenas de miles de niños, adultos y ancianos cada año en naciones del Tercer Mundo. También coopera nuestro pueblo en la educación y el deporte con muchos países. De igual forma, colabora en mayor grado per cápita que ningún otro país en la formación gratuita de personal calificado en sus universidades y centros de preparación técnica. Y esto lo hace Cuba con los escasos recursos con que cuenta y sufriendo las consecuencias de un implacable, criminal e ilegal bloqueo impuesto por Estados Unidos que dura ya 40 años.
Cabría preguntarse legítimamente: ¿Es que alguno de los que se asocian a este engendro puede decir lo mismo, a pesar de que en su mayoría se trata de países con inmensos recursos económicos?
Se pretende condenar a Cuba, un país en donde incluso nuestros enemigos tienen que reconocer que no hay desaparecidos, ni crímenes políticos, ni escuadrones de la muerte. Se pretende condenarla este año, cuando tienen lugar bombardeos genocidas en el corazón de la culta y civilizada Europa.
Votaremos contra este texto convencidos de que la ética tiene aún cabida en la Comisión de Derechos Humanos, y de que no es posible promover tales derechos y protegerlos al margen de ella, o presididos no por razones morales, sino por deudas o compromisos que puedan imponerles a sus miembros las alianzas políticas o militares.
También votaremos contra el proyecto L.14 por la manifiesta futilidad del intento de sentar de nuevo a Cuba en el banquillo de los acusados, sean cuales fuesen los términos que se utilicen para ello y los "reconocimientos" que a regañadientes se incluyan en su texto para darle un aparente barniz de "balance" y "objetividad".
Finalmente, hay que subrayar que votaremos contra este texto dada su evidente y notoria selectividad. Si hay impúdicas e infames "preocupaciones" acerca de la situación en Cuba, ¿cómo justificar que no las haya respecto de un país como Estados Unidos sobre el cual bastante se ha publicado en meses recientes en relación con horrendos hechos y abusos sociales por fuentes que nada tienen de influencia cubana y numerosas denuncias se han escuchado en esta Comisión, demostrando fehacientemente la existencia de repugnantes violaciones de los derechos humanos?
No tiene moral alguna para erigirse en juez universal el principal violador de los derechos humanos que ha existido en el mundo, de lo cual Viet Nam, Panamá, Iraq, Yugoslavia, decenas de miles de desaparecidos en América Latina y sus criminales bloqueos económicos contra pueblos enteros, son pruebas irrebatibles. ¿A qué nación del mundo se le ha enjuiciado por tomar medidas para evitar que los traidores colaboren con potencias extranjeras en la subversión? ¿A quién se condenó por adoptar leyes antídotos contra la Ley Helms-Burton? ¿A quién se le condena por defender su nacionalidad y su identidad nacional, que serían conculcadas de triunfar los propósitos anexionistas que animan a los verdaderos autores del proyecto de resolución que ahora consideramos?
Este doble patrón de conducta se pretende imponer para condenar a Cuba sólo por el hecho de tomar decisiones soberanas.
La ley recientemente aprobada por el Parlamento cubano no es más que la respuesta a las continuas agresiones de Estados Unidos contra Cuba, especialmente la Enmienda Torricelli de 1992, la Ley Helms-Burton de 1996, el bloqueo económico y las medidas que adopta Estados Unidos para subvertir el orden interno y la institucionalidad constitucional de nuestro país.
A Cuba le asiste todo el derecho, en uso de sus facultades soberanas, a defenderse de legislaciones de alcance extraterritorial aprobadas por Estados Unidos en su contra. De igual modo, tiene pleno derecho a juzgar según sus propias leyes y no por las que se aprueben en Washington a ciudadanos que por dinero recibido del gobierno de Estados Unidos con sus acciones intenten cooperar con la aplicación de planes injerencistas y violatorios del derecho internacional. No sólo le cabe ese derecho a defenderse sino que lo ejercerá con toda la dignidad y firmeza necesarias.
Por violar las regulaciones del bloqueo contra Cuba, los tribunales norteamericanos pueden imponer sanciones de hasta diez años de cárcel y 250 mil dólares de multa.
Señora Presidenta:
Por conciliatorios que parezcan los términos de este texto, llevan implícitos una condena que jamás aceptaremos por injusta y desvergonzada. Cuba, que nunca aceptará ser acusada de forma alguna por cumplir el deber que le impone la defensa de los logros de su pueblo, llama a los Estados miembros a que se opongan a tan oprobiosa maniobra votando en su contra.
Hoy es Cuba, pero mañana cualquier nación puede ser víctima de idénticas manipulaciones.
Es por ello que, en nombre de nuestra soberanía, de nuestro derecho a la autodeterminación y en defensa de los derechos humanos, Cuba votará en contra del proyecto L.14 y le solicito que se proceda a una votación nominal.
Muchas gracias.
Resultado de la votación
La mayoría de los que explicaron su voto, criticaron firmemente la resolución. Según agencias cablegráficas, el enviado de China, de modo especial, defendió a Cuba y denunció el texto como interferencia en los asuntos internos de la Isla. "El país que debería ser condenado es Estados Unidos, no Cuba".
México, sin temor alguno, pronunció una valiente y expresiva declaración.
En igual sentido se escucharon las dignas palabras de los enviados de Venezuela y de Qatar, quienes leyeron o improvisaron sus pronunciamientos. Muchas de las delegaciones se acercaron a la delegación cubana para felicitarla, y le expresaron admiración y reconocimiento por su valiente e histórica batalla.
A
favor de la |
En
contra de la |
Abstenciones: |
| 1. Japón | 1. Sudáfrica | 1. Bostwana |
| 2. República de Corea | 2. Venezuela | 2. El Salvador |
3. República Checa |
3. R. D. Congo | 3. Mozambique |
4. Polonia |
4. Cabo Verde | 4. Mauricio |
5. Rumania |
5. Túnez | 5. Bangladesh |
6. Letonia |
6. Congo | 6. Nepal |
| 7. Argentina | 7. Rwanda | 7. Filipinas |
8. Uruguay |
8. Sudán | 8. Colombia |
9. Chile |
9. México | 9. Madagascar |
10. Irlanda |
10. Níger | 10. Senegal |
| 11. Austria | 11. China | 11. Guatemala |
| 12. Alemania | 12. Indonesia | 12. Liberia |
13. Italia |
13. Bhután | |
14. Canadá |
14. India | |
| 15. Reino Unido | 15. Pakistán | |
| 16. Luxemburgo | 16. Qatar | |
| 17. EE.UU. | 17. Rusia | |
| 18. Francia | 18. Cuba | |
| 19. Noruega | 19. Perú | |
| 20. Marruecos | 20. Sri Lanka | |
| 21. Ecuador |
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