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DIGITAL. La Habana. Cuba
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La política de bloqueo no la podrán sostener
frente
a la creciente oposición del mundo, a la creciente
oposición del pueblo norteamericano y a la voluntad
patriótica de los cubanos
Comparecencia del compañero Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sobre la política del gobierno norteamericano contra Cuba, ante la Televisión Cubana, las ondas internacionales de Radio Habana Cuba y las nacionales de Radio Rebelde y Radio Progreso, el día 8 de enero de 1999, "Año del 40 Aniversario del triunfo de la Revolución". (Versiones Taquigráficas Consejo de Estado)
Debo referirme
al tema con la necesaria amplitud. Nuestro pueblo es un pueblo culto, es un pueblo
informado, un pueblo que sabe razonar y que tiene una experiencia larga en toda esta etapa
de la Revolución, en la que más de una vez hemos tenido que enfrentar maniobras y
jugarretas del otro lado, que requieren pensar, que requieren informarse.
Quisiera me parece que es importante para entenderlo y encuadrar en su contexto adecuado el anuncio del 5 de enero situar algunos antecedentes.
Hay que decir, ante todo, que el bloqueo norteamericano, y más que el bloqueo, la feroz guerra económica, comercial y financiera, como parte de toda una guerra en todos los planos contra nuestro país, ha ido cada vez más enfrentando el rechazo de mucha gente: la oposición internacional, el rechazo de numerosos gobiernos, que se ha expresado en muchas cosas: resoluciones de la Asamblea General de la ONU que, de año en año, van mostrando, con una mayoría siempre superior, el aislamiento norteamericano, y muchas otras expresiones que demuestran que Cuba está en una posición internacional muy sólida, crecientemente sólida. Es un país respetado, un país que tiene relaciones cordiales, normales, con la inmensa mayoría de las naciones del mundo.
No solamente ha crecido internacionalmente la oposición a esta política norteamericana, sino que también, en los últimos tiempos este es el primer punto sobre lo cual yo quisiera que reflexionásemos, es cada vez mayor y más amplia la crítica y la oposición a esa política en los propios Estados Unidos.
Voy a pasar, rápidamente, una suerte de cronología del año 1998:
El 13 de enero de ese año se hizo pública la constitución de una amplia coalición de personalidades, de grupos norteamericanos, respaldados por la Cámara de Comercio que se denominan Americans for humanitarian trade with Cuba, o sea, Americanos por un comercio humanitario con Cuba. Este grupo ha estado realizando una labor de educación, de divulgación, tiene capítulos prácticamente por todo Estados Unidos, y ha estado respaldando algunas iniciativas legislativas que buscarían eliminar las restricciones, eliminar el bloqueo, en los aspectos referidos a alimentos y medicinas.
Desde luego que si se lograse que se eliminase el bloqueo de esas dos áreas, no se habrían resuelto, ni mucho menos, los problemas que el bloqueo nos plantea, porque en las condiciones de la guerra económica que Cuba enfrenta, el que se exceptuase esos dos rubros del bloqueo no sería realmente la solución, ni siquiera algo de significación desde el punto de vista económico, ni lo haría por ello menos despiadado e inhumano; el problema es el bloqueo, que nos niega recursos para el desarrollo e impide el comercio normal con Estados Unidos, que trata, además, de sabotearlo con el resto del mundo; pero, de todas maneras, se trata de gente motivada por razones nobles, generosas, que no pueden compartir los criterios y la estrategia que sigue el gobierno de ellos contra nosotros.
Este grupo ha sido muy activo, continúa siéndolo, y, a lo largo del año, ha hecho una serie de actividades de mucha importancia, a las cuales me referiré después.
Ese mismo mes de enero del año pasado como todos recordamos se produjo la visita de Su Santidad el Papa a nuestro país. En esa ocasión vinieron miles de periodistas, vinieron numerosas personalidades de muchas partes del mundo y de Estados Unidos en particular, incluidos algunos congresistas, el congresista Rangel y algunos congresistas de Massachusetts, e incluso hasta algunos de los miembros del equipo de asesores nada más y nada menos que del senador Jesse Helms.
En aquella ocasión como todo el mundo recuerda el Papa hizo una declaración importante, en la que expresó que el bloqueo era injusto y éticamente inaceptable. Esto contribuyó, evidentemente, por una parte, a que el mundo viera la realidad de Cuba: un país civilizado, un país unido, un país que, en medio de las dificultades que tiene que enfrentar y en medio de su lucha, avanza, y esta imagen también llegó a Estados Unidos, a muchas partes en Estados Unidos, a pesar de que, como también tenemos que recordar, la visita del Papa a nuestro país coincidió con algunos sucesos que no voy a comentar en Estados Unidos, que desviaron un poco la atención por otros caminos.
Ese mismo mes de marzo, el día 20, se anunciaron más o menos como ahora algunas medidas por parte de la administración norteamericana que fueron presentadas como de una supuesta flexibilización del bloqueo. En realidad, ni llegaron a concretarse algunas de esas medidas como tendré que explicar después, ni se trataba, realmente, de una modificación importante del bloqueo.
Esencialmente cuáles fueron: Que se reanudaron los vuelos directos entre Miami y La Habana para permitir que las personas de origen cubano que lo deseen puedan visitar a sus familiares en Cuba. En realidad, cuando ellos prohibieron esos vuelos directos no impidieron que ese tipo de personas siguiera visitando a Cuba. Lo hacían, entonces, por vía de otros países; pero nunca habían detenido ese flujo, y lo que estaban haciendo era regresando a lo que hubo antes, frente a algo que ellos, después de todo, no fueron capaces de eliminar puesto que siguieron produciéndose esas visitas.
Y se volvió a autorizar el envío de remesas monetarias por parte de cubano-americanos residentes en Estados Unidos a sus familiares en Cuba. Es lo mismo que los viajes. En realidad, ellos prohibieron estas remesas durante un período que terminó el 20 de marzo, pero no dejaron de venir, porque había formas en que los familiares ayudaban a sus parientes.
Todo el mundo en Cuba sabe que las dos cosas, las visitas y las remesas, continuaron durante el período que el presidente Clinton decidió interrumpirlas.
Además de esas dos medidas, anunciaron en esa ocasión que "acelerarían el proceso de otorgamiento de licencias para la venta de medicinas a Cuba".
Este punto, que es muy importante, merece que lo explique un poco con más amplitud después. Pero ahora voy rápidamente a decir, categóricamente, sin la menor duda, que, desde marzo 20 hasta el día de hoy, a este país no se le ha vendido ni una aspirina.
Han pasado diez meses. Por supuesto que desde varias décadas antes del 20 de marzo tampoco; pero ese fue el día que dijeron que iban a adoptar pasos para "acelerar" el otorgamiento de licencias para la venta de medicinas. Desde entonces, Cuba hizo gestiones para que algunas empresas farmacéuticas norteamericanas nos vendieran algún producto farmacéutico, alguna medicina; sin excepción, o no recibimos respuesta, o la respuesta siempre ha sido negativa, no ha sido posible en 10 meses que esa "aceleración" haya mostrado su presencia. Y el cuarto punto decía más o menos así: "Se trabajará con el Congreso para lograr la transferencia de alimentos hacia Cuba."
Nuestro país no puede aceptar chantajes ni limosnas
El término "transferencia" lo usaron porque en aquellos momentos, como pueden recordar seguramente los cubanos, había, por una parte, un proyecto de Ley presentado en la Cámara de Representantes por los congresistas Charles Rangel y Esteban Torres, y un proyecto semejante en el Senado presentado por el senador Christopher Dodd en ambos proyectos se proponía eliminar del bloqueo las medicinas y los alimentos, es decir, autorizar el comercio en esos dos temas, y, por otra parte, la mafia anexionista de Miami y el senador Helms, nada más y nada menos que el senador Helms, para demagógicamente pretender enfrentar este movimiento de repudio a la inhumanidad del bloqueo y, sobre todo, destacado por la presencia del Papa en Cuba, dijeron que supuestamente propondrían "donaciones" de alimentos para Cuba.
En esa propuesta de Helms, por cierto, esas "donaciones" iban acompañadas con fondos para organizar la subversión contrarrevolucionaria dentro de nuestro país, y, además, los alimentos serían utilizados como medio de soborno, de socavamiento interno en su plan. Evidentemente era una propuesta inaceptable completamente para Cuba; eso no hay ni que decirlo, que este país no puede aceptar un chantaje, ni unas limosnas, nada más y nada menos que de un criminal porque eso es lo que es el señor Helms, un bárbaro como ese caballero, que es uno de los autores principales de esta política que busca aniquilar a nuestro pueblo.
Tenía el presidente Clinton esas dos opciones: una, la maniobra vulgar del señor Helms; y la otra, una propuesta sana, bien intencionada de Dodd, Torres y Rangel. Por eso se usa ese término, transferencia: trabajar con el Congreso, porque en el Congreso hay dos versiones, tratar de llegar a alguna, pero que implicaría hipotéticamente la posibilidad de algún tipo de desarrollo en esa área.
No quiero avanzar sin aclarar lo siguiente: El 20 de marzo ellos no establecieron nada, no adoptaron ninguna medida, igual que pasa ahora. El 20 de marzo, y ahora, el 5 de enero, la presidencia anunció una política, la expuso, cuya política se concretaría en regulaciones administrativas que serían emitidas posteriormente.
Hay que decir que el 20 de marzo se anunció la política, pero los reglamentos, las regulaciones específicas sobre cómo se organizarían, qué es lo que se haría para los vuelos directos, para las remesas los otros temas han quedado en el aire, en el limbo, donde estuvieron siempre, desde el principio, porque no había intención ni de comerciar con alimentos, ni de vendernos medicinas, hasta el 13 de mayo no se anunció el procedimiento, los reglamentos para los vuelos y las remesas, y el primer vuelo directo no se produjo sino hasta julio, que es cuando se concretó exactamente.
Los burócratas se reúnen, redactan cómo van a interpretar la directiva política dada por el Presidente, y después están los trámites y aprobar o no aprobar la solicitud de una empresa aérea para hacer los vuelos o de una institución financiera para los trámites de las remesas, etcétera. Todo eso condujo a que no fue hasta julio que se concretó el primer vuelo directo.
En cuanto a las remesas, cuando siga con la cronología, verán que todavía hay gente esperando que le den permiso para poder venir aquí para establecer un mecanismo para el envío de las remesas. Pero eso no importa, porque ese dinero sigue fluyendo de todas maneras.
Quiero decir también aquí, por supuesto, que en este punto de las remesas de los cubano-americanos hacia Cuba, se trata de algo que funciona universalmente: todos los emigrantes a lo largo de la historia han tratado de ayudar a sus parientes en el país de origen. De Estados Unidos salen hacia países de América Latina decenas de miles de millones de dólares que son, para varios países de la región, la principal fuente de ingreso de esos países, y salen hacia Europa, salen hacia Africa, salen hacia Oceanía, porque en Estados Unidos hay emigrantes de muchas partes. Los únicos emigrantes, ¡los únicos!, que están controlados, que se les dice hasta cuánto pueden enviar, son los de origen cubano. Son discriminados totalmente.
En ese aspecto, el gobierno federal no se mete para nada en lo que una persona de otro origen nacional hace con sus familiares en el país de procedencia, es algo enteramente personal, es algo enteramente propio de la familia; los cubano-americanos son los únicos discriminados. Durante una época, además, se les prohibía hacerlo; ahora se les autoriza solo una mínima cantidad, con muy estricto control y regulaciones. Se restauró eso en marzo 20, y volveremos a hablar más adelante de cómo quedó esto con el famoso anuncio del 5 de enero.
El 31 de marzo se llevó a cabo en el Congreso de Estados Unidos una movilización de ese grupo que mencioné al principio. Fue mucha gente hacia Washington, hacia el Capitolio, a hablar con los congresistas, a manifestarse contra el bloqueo y en favor de esa iniciativa a que me refería antes de exceptuar los alimentos y las medicinas del mismo.
Para que tengan una idea de la dimensión que ya ha ido alcanzando ese movimiento, en esa ocasión en Washington, presentaron un documento firmado por 20 000 personas de origen cubano que residen en la Florida. Es decir, 20 000 cubano-americanos que pusieron su firma, debidamente registrada, al pie de un documento que reclama el fin de la política del bloqueo contra Cuba.
Si pasamos al mes de abril, veremos algo que es importante. El 20 de abril, en Ginebra, la Comisión de Derechos Humanos rechazó la propuesta norteamericana difamatoria, parte de la campaña sistemática que han seguido contra Cuba, pretendiendo condenar, por una supuesta violación de los derechos humanos, a nuestro país, demostración del avance, de la consolidación, del respeto que Cuba recibe en este mundo y del aislamiento de Estados Unidos.
El 6 de mayo se produce otra cosa interesante: aparece el informe del Pentágono, que le habían pedido algunos legisladores anticubanos, como parte del esfuerzo para crear un ambiente hostil, fundamentar la hostilidad contra Cuba. Bueno, el Pentágono se aparece con un informe donde dice lo elemental, lo que no puede sorprender a nadie: que Cuba no es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, que es uno de los argumentos que Helms y la mafia han usado como supuesto fundamento de la política contra nosotros. Eso fue el 6 de mayo.
El 7 de mayo el señor Director de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, ante un subcomité congresional, explicó cómo estaban aplicando el artículo 109 de la Ley Helms-Burton, que es el que prevé el suministro de apoyo material, financiero y económico a los traidores que ellos tratan de organizar dentro de Cuba, a los que ellos pretenden sostener como grupúsculos contrarrevolucionarios en nuestra patria. Ahí explicaron que habían gastado para estos fines 2 millones de dólares en el último año, hasta el momento en que él habló, y que estaban, en ese momento, tramitando el otorgamiento de 1 800 000 dólares adicionales; que esto se entregaría a la Agencia Internacional para el Desarrollo, para que esta se lo diera a algunas organizaciones no gubernamentales norteamericanas para que financiaran algunos programas contra Cuba en el exterior, o los enviasen a sus patrocinados dentro de nuestro país.
Inefectividad práctica para poder comprar medicinas
Como dije antes, el 13 de ese mes se anuncia finalmente cómo serían las regulaciones para viajes y remesas, y aquí ya ocurre algo curioso: En el anuncio del presidente Clinton del 20 de marzo se hablaba, efectivamente, de que el propósito era restaurar los viajes directos; facilitar que hubiera esta comunicación entre los cubanos, etcétera. Y aquí aparece entonces que las regulaciones introducen cosas que no habían estado presentes antes: mayor control sobre los viajeros; mayor esfuerzo para asegurar esas limitaciones que ellos imponen a ese sector de la emigración, exclusivamente a ese, los cubanos: controles más rigurosos sobre lo que llevan, sobre las veces que han viajado; porque los cubanos, o las personas de origen cubano, son los únicos habitantes de Estados Unidos de América que solo pueden visitar a su país de origen una vez, dentro de un período de 12 meses, por razones de emergencia humanitaria. Tiene que haber un pariente muy mal de salud, tiene que haber alguna cuestión dramática, según lo que establecen esas regulaciones.
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