ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Este sábado 25 de mayo se cumplen 114 años del natalicio de Dihigo. Foto: tomada del sitio dcubanos.

«Dihigo fue el pelotero más completo al que me he enfrentado en las Ligas Negras. Era una estrella en cada posición. Tenía unas manos fuertes, seguras y gracia para jugar a la pelota. Yo me siento feliz por haber sido el primer negro ingresado al Salón de la Fama. Pero no estoy satisfecho: ese honor le correspondía a Dihigo» Satchel Paige

Hijo de un sargento del Ejército Libertador llamado Benito, el patriotismo le llegaba de muy cerca. Nació en el ingenio Jesús María, donde sus abuelos trabajaron como esclavos, en el pequeño poblado matancero de Cidra, el 25 de mayo de 1905. Martín Magdaleno Dihigo Llanos es considerado por todos los que lo vieron o jugaron con él como uno de los peloteros más completos de todos los tiempos.

Fue alto y delgado, apasionado por el béisbol después de que sus padres se mudaron al barrio matancero de Pueblo Nuevo, muy cerca del estadio Palmar de Junco. Con solo 16 años arribó a La Habana y, según le contó el propio Martín al periodista Eladio Secades en febrero de 1949: «yo vine a La Habana sin dinero para lo más necesario. Al llegar gasté los últimos cincuenta centavos y tuve que pasar la noche dormitando en un banco».

Esos fueron los difíciles inicios de Martín, quien meses después fue reclutado por Miguel Ángel González para jugar la tercera base del equipo Habana. Desde ese momento se iniciaba la carrera del pelotero más grande de Cuba y uno de los mejores del universo del béisbol de todos los tiempos.

En sus primeros pasos no era un gran bateador y promedió solo 179 en su debut, principalmente por no saber pegarle a la curva. Pero eso no resultó un obstáculo insalvable para quien unía a sus atributos físicos una enorme voluntad y un gran amor por el béisbol. Entrenó cientos de horas aprendiendo a batear curvas, desarrolló muñecas de acero, similares a las de Ernie Banks o Hank Aaron, y a los 25 años ya su average ascendió hasta los 300. 

EL OTRO MARTÍN

Las estadísticas de Martín Dihigo son fabulosas, lo mismo en Cuba, las Ligas Negras norteamericanas, México, República Dominicana o Venezuela. En nuestro país, como lanzador, ganó 107 juegos y perdió 56; en México su balance documentado fue de 119 triunfos, 57 reveses y 2,84 de pcl, a lo que se sumarían victorias en las Ligas Negras Independientes de Estados Unidos, la Eastern Colored League, la National Negro League y los países de la cuenca del Caribe (218-106, según la sabr, Sociedad Americana de Investigación del Béisbol).

Ofensivamente es algo similar, John Holway, considerado el más grande historiador de las Ligas Negras, reconstruyó los récords de Dihigo en todas sus temporadas: 5 496 veces al bate, 1 660 jits, 134 jonrones y 304 de average, impresionante a todas luces si tenemos en cuenta la grandeza de su pitcheo.

Detrás del Martín pelotero hay otro Martín, el que en 1931 salió de Cuba protestando por la dictadura de Gerardo Machado y no regresó hasta la huida del tirano, el que en 1953 abandonó el país de nuevo en contra de otro sátrapa, Fulgencio Batista, y no volvió a Cuba hasta la salida precipitada de aquel el 31 de diciembre, y el que apoyaba el bregar del Partido Socialista y del Movimiento 26 de Julio, fortalecido por la asimilación de la esencia de la sociedad a la que pertenecía, la Abakuá.

Cuando se retiró se fue a vivir a Cruces, a recordar sus glorias que lo hicieron convertirse en el único pelotero miembro de cuatro salones de la fama en diferentes países: Cuba, Estados Unidos, México y Venezuela. Consiguió el primer cero jit, cero carrera en la historia del béisbol en México el 16 de septiembre de 1937, al blanquear al equipo Nogales 4-0. Un año después logró una hazaña sin precedentes al ganar el título de bateo (387) y conquistar la triple corona de pitcheo (18 victorias, 0,90 de pcl y 184 ponches).

Este sábado 25 se cumplirán 114 años de su natalicio. Más de un siglo de haber visto la luz en el modesto poblado de Cidra este hijo ilustre de Cuba que mereció a su muerte una Elegía de nuestro poeta nacional, Nicolás Guillén, cuya primera parte reza: «Así como después de la tormenta/el guardabosque sale/para saber cuál ácana/cual guayacán, cual ébano/cayó desarraigado por el viento/así yo me detuve ante su cuerpo/tronco de ramas frescas, húmedas todavía/y lloré su caída».

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Luis E dijo:

1

24 de mayo de 2019

09:00:56


Soy oriundo de Jesus Maria,hoy pertenece al municipio de Limonar,es alla donde mismo nacio Martin Dihigo que debe hacerse al menos una tarja en honor a este gran pelotero,en aquel entonces Jesus Maria pertenecia a Cidra,pero igual esta distante de ambos pueblos Cidra y Limonar.

CUBANO DE A PIE dijo:

2

24 de mayo de 2019

10:02:04


Tambien entre los grandes esta mendez "el diamante negro".

Richard dijo:

3

24 de mayo de 2019

11:01:44


Así era de grande en la pelota, así fue también en los ideales hacia la patria, gloria a su ejemplo

Orlando Rangel dijo:

4

24 de mayo de 2019

11:11:54


Tuve la oportunidad de ver a Dihigo en el estadio La Tropical en un juego de Habana y Almendares y me parece que fue quien conecto una fuerte linea al box y tumbo no se si a Tomas de la Cruz o Santiago Ulrich que tuvieron que salir del juego

jorgiño dijo:

5

24 de mayo de 2019

11:18:08


Deberian de hacer un filme para que las nuevas generaciones conozcan al mas grande