ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El estadio Rod Carew le ha negado la posibilidad de conectar de jonrón a varios hombres de largo metraje. Foto: José M. Correa, enviado especial

CIUDAD DE PANAMÁ.–El clásico caribeño ha estado marcado también por la desilusión de los bateadores de fuerza. El jonrón, ese batazo que enloquece los graderíos, no ha podido imponer su autoridad en el Estadio Nacional Rod Carew.  

En los primeros seis partidos se han conectado dos vuelacercas, salidos de los bates de los planteles de Panamá y Venezuela, ambos en el horario nocturno.

A los chocadores de bola y hombres caracterizados por la velocidad los tiene sin cuidado, pero los slugger se quejan de que la pelota en elevados hacia los jardines no avanza, que es detenida a todas luces por la fuerza de una corriente de aire en dirección hacia el home.

Aquí la pelota no «camina», manifestó Alfredo Despaigne al término del encuentro ante los Cardenales de Lara. El granmense, principal toletero de la nómina antillana, no ha podido festejar todavía ese batazo en tierra istmeña.

El tema suscita más de un intercambio entre atletas, periodistas e integrantes de las delegaciones presentes.

Al indagar por las causas, el panameño Ramón Webster, exjugador de grandes ligas, dijo que «el estadio se encuentra en una especie de hueco donde el viento se mueve en forma circular y entorpece el avance de la pelota».

Más o menos la misma opinión fue vertida por el experimentado reportero dominicano Julio Reyes, quien ha brindado cobertura anteriormente desde esta instalación y asegura que ese inconveniente se debe a la ubicación geográfica del coliseo, situado entre tres colinas.

«Este estadio se hizo, al parecer, para favorecer a los lanzadores. Aquí es muy inusual la conexión de jonrones. La brisa bate con fuerza hacia el plato y por momentos se crea como un remolino que ataja la esférica. Ni siquiera en las prácticas de bateo uno ve la pelota más allá de las cercas», reveló.

Los mentores Fernando Tatis, de las Estrellas Orientales, y Pablo Civil, de los Leñadores de Cuba, tienen la misma percepción. El primero comentó que sus muchachos ya debieran registrar varios jonrones, firmados al menos por bateadores de la talla de Edwin Espinal y Junior Lake.

Civil, entretanto, sostuvo que, ante la sequía de cuadrangulares, por los motivos conocidos, los cubanos tratan de hacer ajustes para perfeccionar la ofensiva. Estamos obligados a no aplazar esos cambios, subrayó.

Foto: José M. Correa, enviado especial
Foto: José M. Correa, enviado especial
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