Hasta la pelota llegó el fraguado y otra vez ahogado golpe de Estado del Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela. Aún ayer no se sabía si Barquisimeto sería o no la sede de la próxima Serie del Caribe, aunque ya se ha filtrado que México, por tercera vez consecutiva, en Ciudad Obregón o en Guadalajara nuevamente, acogería esta lid respondiendo a una solicitud oficial que le hiciera la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe.
Pero no caigamos en el juego imperial, porque pese a la hostilidad y la vergonzosa injerencia estadounidense en los destinos de ese país, la capital del Estado de Lara ya había anunciado el sábado, mediante el ministro venezolano de Deportes, Pedro Infante; el presidente del comité organizador, Humberto Oropeza, y el de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, Juan José Ávila, que estaba lista para hospedar la justa y ofrecía garantías de que sería una de las mejores organizadas de la historia.
Dicho esto regresemos a Leñadores de Cuba, sustantivo que para nada sustituye al de Las Tunas, sino que más bien esa provincia se ha multiplicado para alojar en su pequeña geografía todo el buen béisbol de la nación, como lo demostró al titularse en la 58 Serie Nacional. En otras palabras, soy de los que opina que debemos asistir a la Serie del Caribe con la base de aquellos que se titularon en casa y con lo mejor que tenemos en el país.
Eso lo hace el resto de los contrarios, lo cual en ocasiones no lo logran con los mejores, pero sí con los más sobresalientes de los que pueden disponer, pues la Serie del Caribe es un torneo de Ligas. En ellas en la documentación técnica, desde su Congresillo hasta el calendario de juegos, los nombres son Cuba, México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Los equipos visten sus franelas nacionales, aunque también las del conjunto campeón.
Es cierta la diversidad de criterios ante una selección del país, cualquiera que esta sea; en Cuba, en pelota, es muy difícil que dos personas piensen igual. Ese abanico de opiniones es bienvenido y saludable, por su carácter aportador cuando se le escucha.
Hay interesantes temas tomados de ese espectro de opiniones que la afición nos ha hecho llegar. Una cosa es que compartamos el criterio de ir con lo que más vale y brilla y otra que un equipo no es una galería, un todos estrellas o un salón de la fama, porque una novena debe ser funcional, tanto con sus titulares como con su banca para poder solventar cualquier demanda en el juego.
Y en la Serie del Caribe, esos requerimientos son disímiles por la corta duración. Es decir, hay que tener muchas variables listas.
Creo que ese es el punto flaco de nuestros Leñadores. Por ejemplo, es un elenco con cuatro bateadores designados: Alfredo Despaigne, Danel Castro, Frederich Cepeda y Yurién Vizcaíno. A cualquiera que se le dé la responsabilidad, dejaría en el banco a tres hombres que solo le sirven para dar un batazo (no para correr, tocar, empujar la bola por detrás del corredor o fortalecer la defensa).
A eso hay que agregar que, además de Danel, hay otras dos segundas bases y es muy probable la titularidad de Jorge E. Alomá, por lo cual Carlos Benítez sería un quinto hombre con las mismas características ofensivas que el cuarteto anterior. Es decir, hay poca versatilidad en la banca para salir a solucionar los no pocos imprevistos que surgen en un juego de pelota.
En el pitcheo, si bien Yoalkis Cruz y Yudiel Rodríguez se convirtieron en eficientes relevos en la etapa decisiva de la 58 Serie y claves del éxito tunero, creo que para la Serie del Caribe contar con otro hombre así en el cuerpo de lanzadores, como Frank Luis Medina, podría resultar crucial en cualquier decisión. Y es que en estos certámenes tan cortos hay que impedir que los marcadores se abran, porque los serpentineros adversarios permiten poco y regalan menos, por lo tanto, desde la lomita y al campo se ganan estas campañas. Así lo hizo Puerto Rico en la última edición.
Estoy seguro de que un mentor que siempre está una jugada por delante, como Pablo Civil, ha advertido esta situación; también soy de los que piensa que él, para cada momento, tiene un as bajo la manga, que actúa como ángel de la guarda, y por lo general triunfador; es lo que ha demostrado en las dos últimas campañas, y por lo cual merece el voto de confianza en su nueva misión, que para nada es imposible.
















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Alejandro dijo:
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28 de enero de 2019
06:25:32
Félix dijo:
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28 de enero de 2019
08:30:03
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3
28 de enero de 2019
11:17:07
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28 de enero de 2019
12:47:22
Fernando ortega dijo:
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28 de enero de 2019
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Reysanchez dijo:
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29 de enero de 2019
15:52:31
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