ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Un siglo atrás era común ver a un lanzador encaramarse en el montículo y tirar pelotas hacia el plato durante todo el partido sin señales de cansancio. Aquellos brazos parecían de acero, capaces de trabajar ininterrumpidamente hasta acreditarse un juego completo.

Eran otros tiempos. El béisbol aún estaba en la búsqueda de su forma, de sus reglas, cambiantes en muchos casos de un año a otro. Así sucedió con la cantidad de bolas y strikes, con la distancia del box al home, jugando en terrenos espaciosos y con una pelota que no botaba como las de hoy.

No existía el pitcheo relevo como tal, era extraño ver a un serpentinero abandonar la lomita. Pasaron década tras década sin cambios apreciables hasta que después de los años 60 del pasado siglo la estrategia comenzó cambiar, a tenor con un juego que se volvía cada vez más ofensivo.

Eso provocó que los cuerpos de lanzadores se reformaran y quedaran separados en especialidades: abridores, relevistas, acomodadores o intermedios y por último cerradores, estos últimos capaces de trabajar con un solo día de asueto o en jornadas consecutivas, en gran medida porque salen en el capítulo de cierre a enfrentarse a tres o cuatro bateadores a lo sumo, con muy poco desgaste, utilizando escasos lanzamientos.

Muchos especialistas defienden la superioridad de los jugadores de ayer, apoyados simplemente en las estadísticas sin tener en cuenta que el juego ha cambiado de muchas formas, sobre todo porque se efectúan más partidos, los campeonatos son más largos y con mayor cantidad de equipos.

Como es lógico, en el escenario actual el desgaste es superior, a pesar de que físicamente los peloteros de hoy superan a los de ayer en estatura, peso corporal y nivel de entrenamiento. Por ello, no es extraño que los mejores en el casillero de juegos completos, tanto en nuestra Serie Nacional como en la pelota de Grandes Ligas, no pertenecen a lo que pudiéramos denominar época moderna.  

El récord de Vinent es inalcanzable. Foto: Ricardo López Sánchez

VINENT, VALDÉS, YANES

Siempre pidiendo la bola contra el equipo más fuerte, casi siempre el norteamericano. Para Braudilio Vinent, el Meteoro de La Maya, no había enemigo grande. Desde que se encaramaba en el montículo su misión era la de reducir al equipo contrario a la mínima expresión. Hasta que cayeran los tres outs del noveno episodio.

Todavía se recuerda una obra maestra lanzada en la Copa del Mundo de 1980 ante la escuadra de Japón, un cerrado partido de 1-0 decidido por cuadrangular de Antonio Muñoz. Nada pudieron hacer los nipones ante la recta y la slider del derecho santiaguero, quien se mantuvo imbateable durante todo el choque

Y no solo fue así en eventos internacionales, también en Series Nacionales mostraba esa determinación. Por ello, Vinent es líder en juegos completos de la pelota cubana, con 265 partidos, marca con categoría de inalcanzable.  

El único zurdo de la lista tenía que ser el matancero Jorge Luis Valdés, no solo por ser el máximo ganador entre los tiradores de su mano, sino por su entereza y su resistencia. Delgado y fibroso como Vinent, Valdés completó casi el 40 % de los desafíos que abrió, siempre combinativo, sin regalar nada desde el box, la punta de lanza de los seleccionados yumurinos.

Escribí en una ocasión que a Carlos Yanes debían de hacerle un monumento a la entrada del estadio Cristóbal Labra. Y lo sigo pensando. El cienfueguero (nació en Cumanayagua) devenido pinero desde los nueve años de edad, es el líder en juegos lanzados y fue capaz de completar 184 juegos a pesar de no contar durante buena parte de su carrera con un sólido respaldo ofensivo, pues Isla de la Juventud no reunía un equipo con aspiraciones de medallista en Series Nacionales.

Yanes nunco tuvo buen respaldo ofensivo. Foto: Ricardo López Hevia

Tampoco se puede obviar al ya fallecido avileño Omar Carrero, cuyo control y efectividad legendarios le permitieron completar casi 150 desafíos en un poco más de 300 aperturas, cercano al 50 %.

YOUNG, JOHNSON, MCCORMICK

Estos nombres deben resultarles familiares, pues no es la primera vez que aparecen en las tablas estadísticas de esta sección Temas beisboleros. Puntero histórico, Denton «Cy» Young es dueño de un sinnúmero de récords considerados unánimemente por todos los especialistas como irrompibles, capaces de mantenerse por toda una eternidad.

El de juegos completos es uno de ellos, y la muestra de su poderío se evidencia con un solo dato: solo no terminó 75 de los 815 encuentros que abrió, algo fabuloso que hoy día resulta imposible.

Un caso similar es el del también derecho Walter Johnson. Puntero histórico en cantidad de nueve ceros propinados con 110, tres veces ganador de la triple corona (victorias, ponches y promedio de limpias), una temporada completa, la de 1916, sin permitir un jonrón en 48 juegos iniciados, apodado el Gran Tren por la velocidad de sus lanzamientos, calculados entre 87 y 99 millas.

En la relación de los diez primeros en Grandes Ligas hay un nombre que merece atención. Es el décimo y hasta ahora no es miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, Jim McCormick. Ganador de 265 juegos con un promedio de limpias de 2,43 tiene méritos más que suficientes.

Pero el problema es que McCormick lanzó en el último año de los 45 pies de distancia del montículo al plato y durante toda su carrera trabajó a 50 pies hasta que en el año de su retiro la distancia había aumentado a los 60 pies y seis pulgadas actuales. Muchas voces se han levantado a favor del ingreso de McCormick al Salón, alegando que en su época hubo muchos serpentineros que lanzaron en las mismas condiciones sin acumular las marcas de McCormick, quien es el número 34 entre cientos con mayor cantidad de victorias y el 33 en promedio de limpias.

No resultaría completo este comentario si no hiciera referencia a uno de los lanzadores más extraordinarios en la historia de las Grandes Ligas: Pud Galvin. Es el primer tirador en acumular 300 victorias, un brazo de hierro de corta estatura que trabajó 656,1 entradas en 1883 y 636 un año más tarde. Su total de triunfos fue de 365 con 310 reveses, dos cero jit-cero carrera y un promedio de 2,85. Sesenta años después de su fallecimiento fue incluido en el Salón de la Fama, y la demora se debió a las mismas razones que le niegan la entrada a Jim McCormick.

LÍDERES EN JUEGOS COMPLETOS

SERIE NACIONAL

Nombre

JC

JI

Braudilio Vinent

265

460

Jorge Luis Valdés

229

519

Rogelio García

203

401

Pedro Luis Lazo

184

525

Carlos Yanes

184

504

José Luis Alemán

179

405

Julio Romero

163

271

Félix Núñez

163

379

Lázaro de la Torre

161

517

Omar Carrero

146

338

GRANDES LIGAS

Nombre

JC

JI

Cy Young

740

815

Pud Galvin

639

681

Tim Keefe

554

594

Walter Johnson

531

802

Kid Nichols

531

561

Mickey Welch

525

541

Old Hoss Radbourn

489

503

John Clarkson

485

518

Tony Mullane

468

504

Jim McCormick

466

485

FUENTES: Estadísticas: beisbolcubano.cu y mlb.com, Carlos del Pino

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roy cosme dijo:

1

11 de julio de 2018

06:55:27


El mundo del baseball de ayer y hoy es imcomparable dos mundos distintos en el baseball.comensando la bestimenta de los atletas.en los tiempo moderno los paises se van adactando. una de las cosas de los cambios es los sindicatos des salarios altos protecion a los peloteros.los medicos.y eso se a hecho un baseballde otra clase.diferente a la de antes.compara el baseball del pasado .con el moderno. como el antiguo testamento y el nuevo.