ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Tras el alegato de Denhollander, las muestras de  apoyo no se hicieron esperar. foto: Indy Star

La renuncia esta semana de Scott Blackmun, director ejecutivo del Comité Olímpico de Estados Unidos, –precedida por igual acción de otras 18 personalidades de esa entidad– es otra confesión de culpa aportada a uno de los escándalos más grandes en la historia del deporte mundial.

El dirigente fue fuertemente criticado por su deficiente postura ante el caso de abuso sexual continuado de Larry Nassar, doctor de 54 años de edad, a cargo de la atención a las gimnastas de la selección nacional de Estados Unidos, condenado a 175 años de prisión por una corte de Michigan.

Rachael Denhollander cuando atestiguaba en el juicio contra Larry Nassar. Fotos: Detroit News

Blackmun, de 60 años y con ocho en el cargo más importante después de Larry Probst, presidente del Comité Olímpico de ese país, desestimó las quejas que desde el 2014 le llegaban sobre la forma abusiva en que Nassar trataba a las deportistas (y a otras mujeres ajenas al deporte) en la Universidad Estatal de Michigan, donde cobró relevancia como profesional para, a partir de 1996 y hasta el 2014, atender a la escuadra de gimnastas de esa nación.   

Larry Nassar. Foto: Courier-Journal

Como razón de su renuncia, Blackmun alegó problemas de salud, para atenderse un cáncer de próstata detectado en el 2017. Sin embargo, la caída del dirigente dio lugar a que Probst admitiera que «este es un momento crítico para el Comité Olímpico de Estados Unidos». Y diríamos, más que crítico, es tristísimo.

Rosemarie Aquilina, la jueza del tribunal que dictó la sentencia contra Nassar, se preguntó (cualquiera haría lo mismo) cómo fue posible que durante décadas el médico actuara de esa manera sin que directivos del Comité Olímpico de Estados Unidos al menos indicaran una indagación partiendo de tantas quejas.

Solo ahora está en curso una investigación independiente en torno a este deleznable capítulo del deporte en la norteña nación, cuando desde mucho antes de que saliera a la luz el tema, en 1998, varias menores se habían quejado ante sus padres, entrenadores y directivos del deporte sobre la detestable conducta de Nassar. Nada pasó hasta hoy.

En agosto del 2016, la otrora gimnasta y hoy casada Rachael Denhollander, y más tarde la medallista olímpica de esa misma disciplina, Jamie Dantzscher, denunciaron al depredador. La acción contribuyó a que muchas atletas, quienes habían permanecido en silencio, tomaran la ofensiva, al punto de que cerca de 200 féminas declararon en el juicio que concluyó este año con el castigo al acusado. Desde Kyle Stephens, la primera víctima cuando tenía seis años, hasta la reconocida gimnasta olímpica, Aly Raisman, todas detallaron sus lamentables encuentros con Nassar.

El escándalo se desató en diciembre del 2016, cuando 368 gimnastas de Estados Unidos revelaron que habían sufrido abuso sexual. Los perjudicados, en la mitad de los casos, fueron niños, y la gran mayoría, mujeres.

HUESOS ROTOS

John Manly, un abogado que representa a las víctimas de Nassar en la demanda que determinará los daños, aseguró que «el Comité Olímpico de Estados Unidos ha enfocado casi todos sus esfuerzos en dinero y medallas, mientras que la seguridad de nuestras atletas ha quedado relegada». Se ha comprobado que, mediante amenazas verbales y emocionales, las niñas se veían obligadas a entrenar con huesos rotos y otras lesiones.

Durante años, según revelaron los testimonios en el juicio, Nassar manipuló sicológicamente a las niñas y jóvenes para abusar de ellas, valiéndose de su prestigio como el doctor a cargo del equipo olímpico estadounidense. En su modus operandi elogiaba a las pequeñas gimnastas que recibía en su consulta, en tanto sus paredes mostraban fotos de estrellas norteamericanas, prometiéndoles a las recién llegadas un futuro similar al de las luminarias.

No precisamos abundar más sobre este depredador. Llegado el momento de anunciar el castigo, la voz de la jueza taladró el silencio de la sala:

«Acabo de firmar tu sentencia de muerte. No has hecho nada para que merezcas andar libre nunca más».

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antonio dijo:

1

2 de marzo de 2018

00:15:09


Creo que la sentencia fue justa,aunque su conducta no la pagara a pesar de dicha sentencia, asi deberia ser siempre para los que como el infringen la ley y acaban con la vida de la victima y ademas de su familia

Miguel Angel dijo:

2

2 de marzo de 2018

08:36:00


Apoyo la sanción, que se pudra en la cárcel el miserable. La misma que debió aplicarse a los religiosos católicos que cometieron pedofilia.

Adrián dijo:

3

2 de marzo de 2018

08:12:07


Esto es lo que pasa donde solo se alimenta el "éxito" individual, a despecho de sentimientos personales.

domingo dijo:

4

2 de marzo de 2018

08:55:22


Los perjudicados, en la mitad de los casos, fueron niños, y la gran mayoría, mujeres. Ahí no me da cuenta.

Maria Josefa Rivera dijo:

5

2 de marzo de 2018

10:37:47


Éste es un abusador sexual más, milagrosamente fue condenado, los santurrones de la SANTA IGLESIA CATÓLICA piden PERDÓN, en el mejor de los casos, y aquí no ha pasado nada. DIOS es grande