ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Borrero posee todas las herramientas de un gran luchador. Foto: Endrys Correa Vaillant

Tras un año de ausencia de las arenas de combate, el gladiador del estilo clásico Ismael Borrero –titular olímpico de la cita estival de Río 2016 en los 59 kilogramos– completó en el inicio de la presente temporada su retorno a los escenarios competitivos inmerso en las modificaciones acontecidas en este deporte, así como en la adaptación a su nuevo peso, los 67 kg.

Raúl Trujillo, jefe del colectivo técnico de la selección nacional de lucha grecorromana, manifestó que Borrero es un deportista que ha tenido un importante desarrollo muscular y que bajarlo a los 60 kg, con este nuevo reglamento y tras un periodo importante de inactividad, podía ser injusto para él. 

«Ismael puede escalar sin dificultades en esta división, estoy seguro de que puede convertirse en un exponente mundial en los 67 kg. Él posee todas las herramientas de un luchador: fuerte, rápido, creativo y de excelente técnica tanto en la posición de arriba como en el suelo. Es un estratega que sabe distribuir sus fuerzas en cada combate, en mi opinión, es el luchador perfecto, uno de los mejores de estos tiempos», enfatizó Trujillo.

Este diario aprovechó la oportunidad brindada en el torneo Cerro Pelado- Granma y conversó con el destacado atleta, quien confesó estar preparado para cualquiera de las dos variantes –60 o 67 kg– de cara a los próximos Juegos Olímpicos en la capital nipona.

–¿Era muy difícil para ti mantenerte en la división anterior?

– No, el problema vino con las transformaciones en el método del pesaje, mantenerme dentro de los dos kilogramos de tolerancia para el segundo día de competencia es muy difícil. En un torneo,  por ejemplo, estaría obligado a correr en las noches para enfrentar en la siguiente jornada las disputas de las medallas, ahí está el inconveniente.

«Me mantendré en los 67 kg y si me va bien continúo. No obstante, aún me faltan dos años para los Juegos Olímpicos, y si me preparo como en los finales del ciclo pasado podría bajar a los 60. El hecho que determina bajar cinco o seis kilogramos es el entrenamiento, un peso determinado lo puede hacer cualquiera. Lo importante es la capacidad que tenga tu cuerpo para aguantar ese régimen y, por supuesto, luchar bien».

– ¿Te favorecen los 67 kg ya que no necesitas bajar bruscamente?

– No, eso es relativo, ahora son dos días de combates. En la primera fecha sí me favorece, porque no tengo dificultades para hacer el peso exacto. No, obstante, son muchos pleitos y si alguno de ellos es complicado, realizo un esfuerzo mayor y, a diferencia de mis rivales, pierdo algunas libras que no recupero para el segundo día, donde se discuten las preseas. Es decir, para las definiciones más importantes, estoy en desventaja.

– ¿Cómo afrontas la preparación de cara a los compromisos futuros, Juegos Centroamericanos y Campeonato Mundial de Hungría en octubre?

– Respecto a Barranquilla no me preocupa ningún rival, poseo un nivel técnico alto, superior al de los competidores del área y no creo que haya problemas para alcanzar el título. En Hungría saldré a revalidar la corona mundial del 2015 y que no pude defender el pasado año. Será un compromiso complicado y no digo que vaya por el cetro, ya que empiezo de cero, acumulo un déficit de entrenamiento y desconozco a los mejores exponentes en la división.

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