ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Bobby Salamanca. Foto: Archivo

Fue (es) un hombre del béisbol. Y junto a su imagen también me acompañan las expresiones y sonrisas de mi abuelo, quien aferrado a su radio de baterías no se perdía, por su originalidad, ni una de las narraciones de Juan Antonio Salamanca. El Bobby, para todos los cubanos.

Hay personas que, por la indeleble huella dejada a su paso, no precisan de homenajes al llegar el día de su nacimiento o deceso. Están siempre ahí, pues aunque mucho ha avanzado la ciencia y la técnica en la radio y la televisión desde que Bobby marchó, 30 años atrás, el polvo del olvido no ha podido borrarlo.

No abundaré en sus inicios, solo rememorar cuando en el show radial de participación –animado por otro grande como Germán Pinelli en la década de los 40 del siglo pasado– su osadía lo llevó a cantar el tema Granada, con el que resultó eliminado. No fue hasta el tercer intento, cuando narró un imaginario duelo entre el lanzador Conrado Marrero y el bateador Pedro Formental que, por su originalidad en la presentación, ganó el primer lugar.

Quizá Bobby hoy es más recordado por su genialidad cuando en la década de los 70 del siglo precedente empleó términos de las zafras azucareras adaptados al léxico del béisbol. Por ejemplo, entonces si un lanzador ponchaba al bateador, él lo expresaba así: «Tres golpes de mocha y lo tiró para la tonga».

Autodidacta, de humor fino y filoso, Salamanca sembraba gratos recuerdos a su paso, porque junto a la broma compartida con sus colegas, afloraba de inmediato la solidaridad que une a los hombres. Era la redacción del periódico Granma por esos años 70, escenario propicio donde gustaba retar en partidas de «rapid transit» a Manolo Cabalé, una autoridad periodística en el ambiente cubano del boxeo, expuesto a perder la calma cuando el Bobby le derrotaba en el ajedrez.

Uno de esos días en que, aparentemente, Salamanca venía con su autoestima en el punto bajo, apareció en la redacción deportiva enfundado impecablemente en un traje cerrado con cuello y corbata. Su elegancia llamó la atención, por lo que la pregunta del propio Cabalé –tal vez a modo de desquite por sus reveses ajedrecísticos– no tardó en saltar.

—¿Vas de fiesta o qué?

–Mira, no tengo ni un kilo en el bolsillo, y si me ven tan bien vestido, pensarán que estoy en mi mejor momento.
La riposta tajante, casi al mismo tiempo del disparo. Así reaccionaba, siempre a la caza del próximo motivo que le diera pie a la jarana, don que fundía con excelencia a su ingenio natural para sugerir textos como aquel reportaje que publicó en dos páginas en el formato grande de Granma, donde relató sin remilgos sus propias vivencias durante su periodo de tratamiento médico en un hospital de día capitalino.

Las imitaciones en televisión –favorecidas por su parecido físico– del cantante francés Charles Aznavour, la velocidad exhibida en una revista mañanera ante la pequeña pantalla para armar en segundos el cubo de Rubik, su soltura al bailar casino que le valió aplausos entre las dependientes de una pequeña tienda en Caracas, durante los Juegos Panamericanos de 1983; en definitiva, esa intención de siempre irle de frente a cualquier desafío, hicieron a Bobby Salamanca elevarse hasta la altura de los inolvidables.

Muchos son los méritos para desplegarlos en tan poco espacio. Solo preferí recordar algunos de su paso por Granma, centro en el que tuve la suerte de compartir espacios junto a él en la página deportiva, y donde una noche me invitó para ir en su vetusto Chevrolet del 58 a tomarnos varias cervezas en una boda…

–Oye, ¿tú conoces a los novios?, le pregunté.

–No, pero ya verás que no tendremos problemas.

Era verdad, no los conocía, pero tan pronto puso un pie en aquella fiesta, salió un señor mayor (resultó ser el padre de la novia, quien tampoco era su amigo) y, tras anunciar aquel hombre que estaba allí, Bobby Salamanca… vinieron las cervezas.     

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Agustin Navarro Rivera dijo:

1

9 de agosto de 2017

09:44:13


Inolvidable Boby Salamanca todavía recuerdo su vos era fascinante escucharlo, recuerdo en una Escuela al Campo por los años 68 en Santa cruz del Norte tenia un radio portátil que en aquella época era muy difícil tener uno y teníamos que acostarnos temprano y un profesor de Matematica tremenda persona le encantaba la pelota y a cada rato venia a preguntarme como estaba el juego entre Industriales y Orientales narraba Boby y en ese momento que me pregunta Andres Telémaco da hr y Salamanca " que no se va que si se va jonrron adiós lolita de mi vida" vaya no tengo explicación de aquella forma de decir las cosas, mis recuerdos a este grande que fue BOBY SALAMANCA

lpf dijo:

2

9 de agosto de 2017

12:06:54


Bien por el periodista recordar a Bobby Salamanca, muy bueno el artículo y el comentario de Agustin Navarro que me hizo recordar las narraciones tan increíbles que hacía a un estilo único.

Jorge Peláez dijo:

3

9 de agosto de 2017

12:26:34


Estimado Alfonso, no sabes cuanto agradecí esta breve crónica recordando a la figura de Bobby Salamanca, sin lugar a dudas, si no el mejor, si el más popular y carismático de todos los narradores que ha tenido el deporte en Cuba despues de 1959, y digo el deporte y no me limito a la pelota, pues aunque su impacto y popularidad mayor se relacionó a la pelota y a su mezcla por ese entonces con la zafra, Bobby narraba con igual excelencia cualquier tipo de evento deportivo, bueno, por no dejar de hacer, hizo hasta películas. Yo tuve el honor de conocerlo, pues soy amigo de su hija Mayra, también conocí a su hijo, pero con este no tuve relaciones de amistad, en lo personal también era una bella persona, en fin que muy bueno y oportuno tu artículo, pues si alguien merece ser recordado y admirado, ese es Bobby Salamanca

ROBERTO dijo:

4

9 de agosto de 2017

16:14:24


ESE SI FUE UN ¨SEÑOR NARRADOR DEPORTIVO¨. DE ÉL DEBÍAN APRENDER ALGUNOS DE LOS QUE TRATAN DE GANARSE EL SUELDO IMITÁNDOLO, NO SEMEJÁNDOSE A ÉL. DEBE DARLES PENA, AL CABO DE TANTOS AÑOS, COMO BALBUCEAN Y SE EQUIVOCAN EN SUS EXPRESIONES Y CHISTES DE MAL GUSTO. APENAS PUEDEN LLENAR EL ESPACIO QUE LA TV LES OFRECE PARA COLMARLO DE MENSAJES, RECUERDOS DE FAMILIARES Y CONCURSITOS TONTOS Y PASADOS DE MODA. SI LES HACEN UN EXAMEN DE NARRADOR DEPORTIVO, ESTÁN SUSPENSOS Y DESCALIFICADOS.

enrique15 dijo:

5

9 de agosto de 2017

16:21:26


Hay dos anécdotas Salamanca que me hicieron reir mucho y que demuestran el gran sentido del humor que tenía. Ambas las hizo Héctor Rodríguez, con quien compartió muchas veces. La primera fue durante un evento de Beisbol internacional, Héctor y Bobby conversaban con un colega (puertorriqueño si mal no recuerdo) que tebnía un defecto en un pie y cojeaba. Como sabemos, Héctor igualmente tenía problemas en las piernas y cojeaba, al despedirse Héctor y salir caminando con su problema, Bobby le dijo: "Coño Héctor no te burles del compañero", haciéndole pasar una tremenda verguenza con su broma. La otra fue en Pinar del Río, durante un juego de Vegueros e Industriales que no pudo terminarse ya que ante una jugada apretada se formó tal algarabía en el Estadio y tiradera de cosas, que los árbitros no tuvieron más remedio que declarar el forfeit a favor de los azules, luego de que incluso los llamados por audio para que el publico parara aquello fueron desoidos. Fue peor, el público gritaba y nadie salía del estadio. Héctor le dijo entonces a Eddy: Oye vámonos que si no lo hacemos ahora más nunca saldremos de aquí. Salieron y tomaron su auto, a la salida del estadio una multitud enardecida estaba aglomerada y dificultaba la salida de los autos. Bobby iba en su auto delante de ellos y sacando la cabeza por la ventana dijo al público: "Oye en el carro de atrás vienen los árbitros". Para qué fue aquello, la tomaron con el carro de Eddy, golpeando el capót y el techo y gritándoles barbaridades. Entonces Eddy salió del auto e intentó calmar los ánimos: Compañeros, parece mentira, somos cubanos, etc, etc. De pronto se sintió un grito: Uds lo que son es una partída de... (ya ustdes saben) Héctor le dijo entonces a Eddy: Oye entra y vámonos de aquí que nos matan. Jajajaja, me imagino que cuando cogieron a Bobby lo querían hacer talco. Pero él era así. Siempre lo recordaré porque sus narraciones por radio verdaderamente te hacían sentir como si lo estuvieras viendo: "Preparado Larry Douglaasssss, aquí vieneeee, ¡Línea por encima de segundaaa, caña cubanaaa!" Inolvidable, realmente.