ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La instalación ha sido escenario de importantes eventos. Foto: / Foto del autor

LAS TUNAS.— Uno de los fenómenos más lesivos y recurrentes es el maltrato y deterioro de instalaciones docentes, culturales, deportivas, sociales en general, donde no siempre está presente su cuidado por parte de los colectivos obreros.

No es ese el caso de la sala polivalente Leonardo McKenzie Grant, de Las Tunas, cuyo prestigio sigue creciendo un cuarto de siglo después, por ser una de las que mejor se conserva en todo el país, teniendo en cuenta que funciona ininterrumpidamente todos los días del año.

La frase "como el primer día" entalla a la medida de un inmueble como este, que jamás ha sido objeto de reparación capital y sin embargo...

"El tabloncillo se mantiene en perfecto estado, el sistema eléctrico también, así como las alfombras: son las mismas con que echamos a andar, no hemos dejado de usarlas y ahí están, aptas para ser usadas 25 años más", asegura Alfonso Ávila Gómez, padre y director de la sala desde que comenzó el movimiento de tierra en la década de los 80.

—¿Cómo ha sido posible todo ello?

Más de un cuarto de siglo después, la sala tunera es de las que mejor se conserva en Cuba, afirma su director Alfonso Ávila. Foto: / Foto del autor

—Solo por el cuidado de este colectivo, el mismo que pinta, arregla lo que haga falta y enfrenta lo incorrecto. Aquí encuentras a hombres barriendo, limpiando, o a mujeres en cualquier labor. En los momentos de mayor escasez, nuestros trabajadores traían de su casa hasta la colcha de trapear o la compraban con su propio dinero.

"La naturaleza ha sido brutal. Dos veces nos levantó el techo y al no hallar una solución definitiva arreglamos lo que pudimos. Luego construimos una especie de techo móvil para evitar que la lluvia dañe el tabloncillo. Cuando debimos darle un retoque, no nos desgastamos en gestiones y compras de madera, la teníamos ahí mismo, original, guardadita durante 24 años para ese momento.

"Nuestras compañeras traen plan-tas ornamentales de su casa para embellecer las áreas. Aquí no se puede perder ni dañar nada. Mi gente trabaja en lo suyo y cuida lo de todos. No hay problemas de control interno, la entrega de guardia es a las 7:00 de la mañana y a las 7:00 de la noche, y si se efectúa un evento la hacemos tres veces al día.

"Ahora nuestra lucha se centra en erradicar las indisciplinas sociales. No creo que el público sea malo o irrespetuoso. Lo que debemos es hablarle claro. La gente respeta, coopera y se comporta bien cuando hay exigencia y no se tolera lo mal hecho. Ahí también está la razón del favorable estado en que hemos mantenido esta sala, que la sentimos como nuestra y será siempre de todos", concluyó Alfonso Ávila.

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