ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Calixto Llanes

CIEGO DE ÁVILA.— William Granda, integrante de la selección nacional de baloncesto y de la escuadra campeona de Ciego de Ávila en la Liga Superior, exhibe virtuosismo, rapidez e inteligencia.

Canastero favorecido por su pensamiento táctico y amplio arsenal técnico-ofensivo, posee esa magia de cazador de oportunidades para sacar provecho al ataque, o a cualquier desliz del contrario.

Tan bien le funcionan esas cualidades, que anota con facilidad 20 puntos por partido, y más. Cuando afina la puntería es capaz de aumentar las dianas, como sucedió en un Torneo Nacional de Ascenso cuan-do le marcó ¡21! puntos en un parcial al conjunto de Cienfuegos, récord que comparte con otro avileño: Georfrey —El Gato— Silvestre.

Con un metro y noventa centímetros de estatura, 105 kilogramos de peso, se define como una persona que sobre el tabloncillo le cuesta trabajo admitir la derrota, como sucedió en la pasada Liga Superior, cuando el sotanero equipo de Guantánamo, sin victorias hasta ese momento, doblegó a su Ciego de Ávila, que no supo defender la ventaja de 15 puntos y perdió el partido.

Igualmente debemos hablar de sus habilidades para aprovechar la oportunidad, porque cuando no se le da la ocasión, él la crea: "Me gusta tratar de entretener a la defensa, que no sepa lo que voy a hacer. Le insinúo una cosa y hago otra. Si piensan que voy a pasar el balón, tiro al aro, o habilito a un compañero. Cuando noto que me falta puntería en la larga distancia, me acerco hasta la media en busca de efectividad. El baloncesto es un juego de análisis constantes y uno debe hacer lo más apropiado en cada momento, porque el tiempo pasa rápido.

"De mis 28 años de edad, 18 los he dedicado al deporte de mi vida. Jugué pelota en el barrio, como cualquier niño en Cuba, pero qué va, el baloncesto me sedujo".

Define a los Búfalos avileños, ocho veces campeones de la Liga Superior, como una gran familia; un equipo de convicciones: "Siempre salimos a ganar. Para nosotros no hay otra alternativa que la victoria; la conseguimos con buena defensa, excelente contraataque y mucha garra".

Comenta que siempre le gusta jugar al lado del defensa organizador Michael Guerra, y en la sala Giraldo Córdova Cardín, de Ciego de Ávila. También en la Ramón Fonst, de La Habana, donde, dice "la cosa se pone caliente, pero el público es disciplinado".

Al hablar de los árbitros, William señaló que "ellos tratan de hacer su trabajo lo mejor posible, son personas como tú y yo y pueden equivocarse. Me pongo de las dos partes y creo entenderlos. Estoy en contra de quienes se equivocan y después quieren emparejar, enmendar el error y comenten otros. Es ahí donde lucen mal.

"¿El relevo? Lo veo muy bien. Somos campeones nacionales de los Juegos Escolares y subcampeones en la categoría juvenil. Habrá Ciego de Ávila para rato".

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