ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Yasmani Tomás conectó un kilométrico vuelacercas para decidir en el Latino y catapultar a Industriales hacia el primer puesto del campeonato. Foto: Ricardo López Hevia

Sacar el juego del congelador, justo eso fue lo que hizo Industriales este domingo, al recuperarse de una desventaja de cinco carreras y vencer a Las Tunas, resultado válido para plantar bandera en la cima de la 53 Serie Nacional de Béisbol.

Pase lo que pase, incluso si los Azules pierden mañana el choque que les resta con Granma y Villa Clara gana sus dos compromisos ante Mayabeque y Pinar del Río, la tropa del mentor Lázaro Vargas pasará como puntera a la venidera segunda ronda, pues triunfó en el duelo particular frente a Matanzas y los actuales monarcas.

En la jornada dominical los Leones se vieron limitados en sus predios durante seis capítulos por Yoelkis Cruz, quien mostró credenciales a los equipos que estén interesados en hacerse con sus servicios como refuerzo para la fase decisiva, incluida la propia escuadra citadina, en la cual militó la pasada temporada.

El espigado derecho maniató a la fuerte tanda azul apoyado en el control milimétrico de sus rompimientos y una recta que frisó y en ocasiones superó las 90 millas. Sin embargo, los relevistas Darién Núñez y Ubisney Ber-múdez, quienes usualmente trabajan como abridores, salieron sin dominio alguno de sus lanzamientos y propiciaron al menos cuatro anotaciones por boletos, pelotazos y wild pitchs.

El veloz Carlos Juan Viera, impecable el sábado, pudo arreglar el panorama, pero Rudy Reyes le conectó imparable para igualar el desafío en el séptimo, y ya el mentor Ángel Sosa, literalmente, tiró la toalla al sustituir a casi to-dos los titulares. Con el juego empatado, Sosa retiró a Viera y también a Yosvani Alarcón, Andrés Quiala, Yordanis Alarcón, Yuniesky Larduet y Eddy Julio Martínez, sus habituales, clara muestra de que no lucharía a toda máquina por obtener la victoria.

Como era de esperar, el relevista de los Leones, el diestro Michel Martínez, caminó sin contratiempos las dos últimas entradas, y en el noveno la artillería azul entró en acción para llenar las bases, limpiadas por enorme cuadrangular de Yasmani Tomás que concluyó el encuentro.

No obstante, quien temía o pensaba que los equipos eliminados no saldrían a la grama con total intensidad para los juegos suspendidos, pues se equivocó de lleno. Sin contar lo vivido en el epílogo del desafío dominical, responsabilidad plena de la dirección tunera, los Leñadores ofrecieron una lucha sin cuartel a Industriales e, incluso, arañaron una victoria.

Sin el más mínimo chance de clasificar y con el único incentivo de mejorar su balance de ganados y perdidos, el elenco oriental se plantó en el Latino y el sábado ganó por la mínima, apoyado en magistral relevo de Car-los Juan Viera, que también enseñó armas para incluirse como refuerzo en alguno de los ocho conjuntos envueltos en la lucha por el pergamino nacional.

COCODRILOS ANCLAN SEGUNDOS

Foto: Internet

En la propia jornada sabatina, Matanzas venció a Villa Clara en el Sandino, con buen trabajo de los relevistas Frank San Martín, Maikel Martínez y Yoanni Yera, lo que les permitió a los Cocodrilos triunfar 2-1 en el compromiso particular frente a los Naranjas y asegurar entonces el segundo puesto de la ronda inicial.

Sin embargo, dicho partido no será recordado ni por la actuación de los serpentineros matanceros, ni por el bateo oportuno de Yurisbel Gracial, pues lamentablemente, se vivió otro episodio que nos invita a cuestionarnos sobre la seriedad de nuestro béisbol.

Al inicio del choque ambos mentores intercambiaron las alineaciones, como es habitual, pero el villaclareño Ramón Moré entregó un line up escrito el 29 de diciembre, cuando los actuales monarcas suspendieron su enfrentamiento con Pinar del Río. Al parecer, el director del conjunto central dejó en su bolsillo el or-den al bate de aquel día, en el que Ariel Borrero aparecía de designado y no de primera base, la posición que salió a jugar en el duelo de marras.

Víctor Mesa, en todo su derecho y con absoluta razón, pidió que en el turno del designado bateara entonces el lanzador y esto desencadenó una extensa discusión de casi media hora, a la cual nadie se atrevía a poner fin.

No fue la mejor actitud ni la de Ramón Moré, cuya protesta no tenía sentido alguno, ni de los árbitros y comisarios que velaban por el orden en el partido, pues estos últimos debieron zanjar rápidamente un asunto que no requería media hora de discusión y de retraso para el partido.

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