ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La bayamesa Annys Batista mereció el Gran Premio con Será, de Roly Rivero. Foto: Tomada de Facebook

Al fin salió humo blanco en el dilatado Concurso Adolfo Guzmán. El Gran Premio recayó en Será, de Roly Rivero en la interpretación de la bayamesa Annys Batista. Con ese mismo título –algo que debieron advertir los desmemoriados organizadores– una pieza del santiaguero José Aquiles Virelles obtuvo segundo premio en la edición de 2000. En un momento determinado, en el programa inicial, la desmemoria lindó con el desliz, al admitir una canción nombrada Ojalá.

La obra de Rivero rezuma oficio en su ligereza y al ser defendida por una joven cantante de atributos vocales ajustados al carácter de la canción y muy metida en sus argumentos, salió adelante, a pesar de que entre el director del programa, Manolo Ortega, y el director artístico y coreógrafo, Roclan, se las arreglaron para descuidar la puesta en escena, con un ropaje gulliveresco y chillón, del que salió un enjambre de cuerpos. Nada que ver con el espíritu ni el contenido de la canción.

No hay que llenarlo todo con colores y movimientos, así no vengan al caso y el espectador, que sintoniza el programa para apreciar canciones y cantos, se distraiga y hasta enajene su oído. La receta fue amplia: velas derretidas sobre dos pianos, siluetas dispuestas a la caricia, unas zapatillas de ballet penosamente redundantes en primer plano y, colmo de colmos, una falsa filmación en una canción que para nada sugería el juego de la televisión dentro de la televisión.

Por suerte, no sé si por elección de los intérpretes o por interés de la dirección, imperó la sobriedad al ser rememorados temas que de anteriores concursos han pasado a ser patrimonio del imaginario sonoro de nuestro pueblo. Cierto que a las espectaculares baladas del lamentablemente desaparecido autor pinareño Ariel Alfonso, excelentemente asumidas por Mayito Rivera –probó que es un vocalista más que respetable–, les venía bien el empaque festivalero.

Pero ese no podía ser el tono de Para Bárbara, de Santiago Feliú, o Decirte cosas de amor, de Roberto Novo, o Tú eres la música que tengo que cantar, de Tony Pinelli, ni Qué hago con la canción, de Pedro Romero. Las entregas de Gerardo Alfonso, Vania Borges, Diana Fuentes e

Ivette Cepeda demostraron que se bastan a sí mismos para conectarse emocionalmente con los públicos de hoy a partir del respeto a la creación original. Que no hacen falta formatos instrumentales sobreabundantes para mostrar esencias ni gestos ampulosos para afirmarlas. Dejo para una mención aparte el regreso de Xiomara Laugart, con una voz más oscurecida, pero no menos robusta en Tonada de amor, de Kiki Corona, y la recordada Paria (Canción a un viejo trovador), del inefable Alberto Tosca.

Cualquiera de las seis obras finalistas hubiera podido alzarse con los premios principales, con sus más y sus menos en cuanto a factura y calado, con sus luces y sombras en sus defensas. Recomendaciones interpretativas: los dúos deben rehuir del empastelamiento vocal, nadie tiene por qué emular con Luis Miguel; la sinceridad de cada entrega nada tiene que ver con el cálculo. Recomendaciones a los autores: una mayor cuota de audacia y compromiso con las raíces.

La concepción seriada de este Guzmán permitió corregir ciertos tiros: de las puntuaciones estadísticas a las valoraciones cualitativas, de la dispersión y segmentación a la integración, aun cuando se eche de menos una mayor coherencia en el producto. Con la canción no vale la fórmula del reality show. Lo que funciona en un caso, naufraga en otro.

Pero parece que eso está en la sangre de los realizadores. Prueba al canto, la mención promocional del concurso, el sueño de una Cenicienta tropical, con un guiño a Marilyn Monroe. Racismo, clasismo y sexismo inconsciente que no debieran permitirse.  

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leo dijo:

1

15 de octubre de 2019

00:26:31


Bravo!!!

Jorge Respondió:


15 de octubre de 2019

17:11:17

No creo que haya sido para tanto, ni para ese !Bravo! Le pregunto a Usted y al jurado: ¿por qué al menos no se disculparon con algunos de los autores, que los eliminaron al principio y solo estaban en la final, porque el público los salvó? ¿Eso no merecía una disculpa al menos directa frente a las cámaras? Israel Rojas trató de hacerlo con una parrafasada tan general e intelectual, que pareció una justificación, precisamente al lado de uno los que ese juradó eliminó. Pero, 3 tazas, el público los rescató y se los impuso de nuevo al jurado. Si hay que dar !Bravo!, sería al público.

Fabio Bosch dijo:

2

15 de octubre de 2019

05:55:25


Pedro de la Hoz, como siempre tus criterios certeros son impecables. Solo me gustaría apuntar que el Guzmán siempre fue -hasta este domingo 13 de octubre- un concurso que premió la excelencia de la composición, que premió esa obra de arte llamada "canción", mientras que como adicional dio un premio a la interpretación y el consabido premio de la popularidad. Esta vez, con una explicación bastante inconsistente del Jurado se mezclaron ambas cosas y bueno, un amigo mutuo me hizo la gran pregunta: ¿"La Tarde" de Sindo Garay es una excelente canción cuando la canta Miriam Ramos y es una mala canción cuando la canta un desconocido? ¿O es una tremenda canción, amén de quien la cante?.

Carlos dijo:

3

15 de octubre de 2019

07:52:33


Absolutamente de acuerdo Para próximas ediciones deberían de ser más rigurosos al escoger las canciones a concurso Las finalistas fueron bien escogidas pero no estoy de acuerdo con el orden.

Arturo27 dijo:

4

15 de octubre de 2019

08:46:17


Critica extremadamente agria, fuimos muchos los q disfrutamos este Guzmán

Ramon Respondió:


16 de octubre de 2019

01:17:32

Yo otro mas que lo disfruto al máximo como pueden existir personas tan criticonas que no son capaces ni de hacer algo realmente por la cultura. Asi no se construye se destruye y para mal. Ese no es el camino

JERR dijo:

5

15 de octubre de 2019

09:21:50


Felicidades a los organizadores. Fue un espacio de mucho nivel, de mucho colorido,creativo. Supero con creces otros guzmanes y otros eventos. Queda demostrado que se pueden hacer cosas de buen gusto, donde se demuestre el talento y la capacidad de los profesionales de la cultura. Y que decir del jurado, lo maximo, derroche de modestia y de competencia. Quedo para la historia.