ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El humor criollo, el costumbrismo y el teatro vernáculo, siempre se han nutrido de todas las facetas de la vida política y social cubana, pero de esto a convertir en comodín humorístico (a veces no tan humorístico) todo cuanto «huela» a institucionalidad creo que es demasiado hiriente para miles de personas que asumen con mucho sacrificio aquellas tareas que, por lo general, nunca quieren ser tomadas por los más críticos.

El personaje oficial, el cuadro político, el simple dirigente del barrio, el que alguna vez dirigió y ya no lo hace, e incluso los miembros de las instituciones del orden o la legalidad, se han convertido en blanco predilecto a la hora de armar los personajes más ridículos o los que asumen roles negativos en no pocas producciones audiovisuales (humorísticas o no) de los últimos tiempos.

De solo pasar la mirada por decenas de películas, puestas televisivas o teatrales de los años recientes, se hace perceptible la asignación a estos personajes de guiones sin muchos matices, que los reducen a personas torpes, incultas, desfasadas o tontas, que de inmediato ganan para sí los sentimientos de repulsa y burla en los espectadores, justamente lo que se busca cuando son diseñados.

Entonces me pregunto: ¿por qué no reírse un poco más del maceta, del que roba, del contrarrevolucionario, del que nos agrede y bloquea, del que hace de la sociedad un espacio carente de disciplina, del simulador, del vago y hasta de los seudoartistas o seudointelectuales?

No hago una defensa a ultranza de los cuadros de dirección o las autoridades, en los que subsisten muchos problemas y a veces no emplean los métodos más correctos para enfrentar determinadas situaciones, pero no concuerdo con la superficialidad que se le otorga al tema y creo que la vida y la cotidianidad de estas personas da para mucho más en materia de estructura de los personajes; lo cual permitiría, sin detrimentos al humor inteligente, un equilibrio más constructivo.

No me parece adecuado encasillar siempre en los llamados roles negativos a la figura de la autoridad oficial, porque el arte traslada y entroniza estereotipos y a la larga la gente terminará por asociar dichas autoridades, sin excepciones, con la chapucería e incluso con el fracaso. Más valdría, creo yo, diversificar y enriquecer la crítica sin que lo grotesco sea la norma.

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YPC dijo:

96

11 de agosto de 2019

21:11:09


Vivir del cuento es el mejor programa de la TV cubana, donde pasan todo tipos de personaje (ladrón, estafador, los cuetapropias de evaden impuestos, los administradores de los rastros, de los agros, de la cadena del pan...) y lo q se refleja es la realidad actual. Incluso deberia de tomarse como termómetro para medir y resolver los problemas actuales que el PUEBLO debe enfrentar a diario. Los dirigentes son los principales responsables para romper con la burocracia y la corrupción. Y si se hace una encuesta estoy seguro que más del 90% del PUEBLO tiene a este programa como preferido y estarían en contra de su retiro de la pantalla. Por no haberse llamado por su nombre a las cosas mucho antes es que el pueblo pasa tanto trabajo actualmente. Criticar lo mal hecho no es diversionismo ideológico, como dijo el propio fidel en el concepto revolución.

Emily dijo:

97

12 de agosto de 2019

13:59:38


Sin contradecir criterios, pues cada quien debe respetar las posturas de los demás, considero que el humor es un reflejo y termómetro de ls realidad social a la que suscribe y al público al que vaya dirigido. Es cierto que muchos humoristas sobre todo en teatros llegan a ser desmedidos o grotescos cómo se menciona, al igual pasa con otra manifestación artística que es mamudica que se escucha en nuestra sociedad. No obstante no considero que se debe tomar por ahí, ni que exista mala intención de parte del humorista o director de un programa de ese tipo, lo que debería ocupar tiempo no es solapar y matizar ese tipo de humor sino verlo como una crítica social y trabajar para revertir esos efectos. Lamentablemente sucede así, porque acontece que la burocracia, la corrupcion, la ineptitud, la chapucera y el peloteo de muchos funcionarios deja mucho de que hablar y eso llega a ser en muchas instituciones regla y no excepción y no logra que impere el buen hacer de otros. Ese es el fenómeno que yo veo y nuevamente volvemos a tirar el piano por la ventana en vez de arreglarlo. La solución no es cambiar el humor, aunque se reviven algunos textos y libretos sino en preocuparse porque el humor habla de esas realidades. Con eso estaremos dando en el blanco!

Wicho dijo:

98

12 de agosto de 2019

15:39:57


Sin ofender lo más sagrado de nuestra historia, eso nunca, pero el humor es el CUBANO, nacimos con eso en nuestro ADN, el decir de muchos humoristas es el decir del propio pueblo pero satirizado, Vivir del Cuento es el reflejo de todos y todos le esperamos cada lunes para de alguna manera vernos en la TV, el barrio, el vecino, el oportunista, el doble moral, el maleante..., hay realidades que no se pueden ocultar y hay quienes detestan verlas, pero es nuestro vino.

Castillo dijo:

99

12 de agosto de 2019

17:33:17


Una aclaración, Carlos Alberto, los mencionados x usted, Chafla, Enrique Santiesteban, Carlos Moctezuma.... interpretaban el humor que el guionista escribía para ellos, y el programa era una sátira del régimen anterior a la Revolución aunque quizás tuviera también, indirectamente, alguna crítica a algunos personajes de la época en que se trasmitía San Nicolas del Peladero.

Manuel Polanco Pérez dijo:

100

12 de agosto de 2019

17:36:17


Cada cubano se ve representado en el programa vivir del cuento, el honrado, el de doblre moal, el dirigente oportunista, el que vende el combustible, el verdaero cubano, aquel que participa en las esquinas calientes, el que no hace guardia en el cdr. Periodista en que categoría tú clasificas que has decidido criticar el programa, en forma de humor se dice la verdad.