ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cheché Santos sembró la ruta del encuentro del candombe con el son santiaguero. Foto: Cortesía de Alejandro Cruz

Quienes se preguntaban qué tiene que ver Uruguay con el Caribe han hallado una respuesta convincente a partir de los primeros compases de la Fiesta del Fuego, en Santiago de Cuba, donde el evento en su trigésima novena edición está dedicado al pequeño país sudamericano.

Tanto en la inauguración del coloquio El Caribe que nos une, principal foro de intercambio académico y reflexión del festival, como en la apertura de la Casa de Uruguay instalada en los predios de la sede del ICAP en la urbe oriental, se han expuesto argumentos y presentado razones que avalan una cercanía espiritual.

A Uruguay llegaron miles de esclavos africanos durante la etapa colonial. Predominaron los minas, congos y angolas, explotados en la búsqueda de inexistentes vetas auríferas y en las haciendas agropecuarias. Pese a ser víctimas de marginación y discriminación, los descendientes de los esclavos contribuyeron a la forja de la  identidad cultural de la nación, con expresiones de gran arraigo como el candombe, patrimonio de todos los uruguayos.

El artista visual y promotor cultural Alejandro Cruz, al intervenir en el coloquio, destacó cómo la africanidad ha tenido que desafiar la invisibilidad de las culturas populares en Uruguay, donde ha predominado una matriz eurocéntrica en la historia oficial. «No somos elementos accesorios ni decorativos», precisó. Una de las batallas actuales de los afrodescendientes pasa por conseguir mayores accesos a las universidades, a puestos ejecutivos y posiciones claves en la agenda política.

Desde la perspectiva del historiador Oscar Montaño, el candombe se hermana con toques y bailes de las comunidades afrobrasileñas y caribeñas, y en el caso de Cuba no es casual que en anteriores ediciones de la Fiesta del Fuego se haya evocado a Pedro Ferreira, uno de los más notables exponentes del género música-danzario afrouruguayo, y se tenga buena memoria de la presencia activa de Cheché Santos, cantor que se implicó con músicos santiagueros.

En la actualidad entre el 10 y el 12 % de la población uruguaya desciende de los esclavos africanos que comenzaron a arribar a la cuenca del Plata en el siglo XVII.

El plato fuerte de la muestra artística uruguaya es el candombe de Canelones, una agrupación musical de primera línea que anima las coreografías festivas de los danzantes. Junto a esa expresión, Santiago recibe tangos y milongas, bailes y cantos criollos, pero sin lugar a dudas en el candombe se funde una sensibilidad compartida.

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