ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Los cubanos somos apasionados de la música y el cine y cuando estas artes se fusionan generalmente el resultado es excelente. Tomemos por ejemplo la serie documental de cinco capítulos Historias de la música cubana.

Ante todo hay que apreciar que el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), aunque tarde, haya decidido proyectar la serie que se presentó hace unos años en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Pasado ya en la Sala Santiago Álvarez del Multicine Infanta, el capítulo Lo mismo se escribe igual, la fusión de la música en lo cubano, dirigido por el conocido cineasta Arturo Sotto (Pon tu pensamiento en mí; Amor vertical), como adelanta su título, indaga en la fusión y mezcla que están en el origen de todos los géneros y ritmos de la isla y refleja cómo la contradanza instrumental del siglo XIX se transforma en la danza como baile, y de ahí se da paso al danzón y al son.

La serie fue una coproducción entre Antillana de Comunicación, Televisión española (TVE ) y ICAIC coordinada por el cineasta español Manuel Gutiérrez Aragón, quien además dirigió el capítulo Música para vivir, en el cual los personajes centrales son los bailadores de Santa Amalia, un grupo de amigos que desde hace 60 años se reúnen periódicamente a bailar jazz y contó con las colaboraciones de lujo del destacadísimo pianista Chucho Valdés y el cantante Pablo Milanés.

Otro capítulo de la serie es Manteca, mondongo y bacalao con pan, dirigida por Pavel Giroud (La edad de la peseta, El acompañante), donde se hace un recorrido por el jazz afrocubano de la mano de Chucho Valdés y reúne a primeras figuras, entre ellos los pianistas Frank Emilio y Emiliano Salvador.

Los otros dos momentos de la serie van de la mano de dos directoras: Ampárame, de Patricia Ramos (El techo) sobre la magia y la religiosidad en la música de la isla con el testimonio de grandes figuras como Juan Formell y Adalberto Álvarez, y Decir con filin, de Rebeca Chávez (Ciudad en rojo), donde aparecen testimonios e interpretaciones de las grandes figuras de esta expresión musical cubana, entre ellas César Portillo de la Luz, Ñico Rojas, Ángel Díaz, José Antonio Méndez, Marta Valdés, Omara Portuondo, Elena Burke.

  La serie documental Historias de la música cubana es una invitación muy aceptable a viajar por los ritmos y la historia musical de Cuba.

 
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Rodolfo dijo:

1

16 de mayo de 2019

10:02:17


Un dato poco conocido es que en el primer filme musical sonoro, ¨El cantante de Jazz ( The jazz singer) con Al Jolson, estrenado el 6 de octubre de 1927, trabajó un bailarin cubano llamado Ñico Gelpi.