ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Tony Arroyo se siente feliz y satisfecho de haber llevado a escena La muerte y la doncella, «un texto excelente». Foto: Tomada del sitio web , de Habana Radio

LA muerte y la doncella, del escritor Ariel Dorfman, uno de los textos más notables de la dramaturgia chilena contemporánea, representado mundialmente con extraordinario éxito, ha llegado finalmente a las tablas habaneras.

  La obra se ha estrenado por primera vez en Cuba en la Sala-teatro El Sótano, en El Vedado habanero, llevada a escena por el grupo La Bernarda, creado y dirigido por el conocido actor de cine, radio, teatro y televisión Antonio (Tony) Arroyo hace tres años.

  Escrita en 1990,  La muerte y la doncella es una pieza de una dramaturgia soberbia, en la cual se distingue una acción potente, excelentes diálogos y muy bien definidas caracterizaciones sicológicas de los personajes.

  Cuenta la historia de Paulina Salas, una mujer que 15 años atrás, durante la dictadura militar en Chile ha sido torturada y violada. Más tarde contraerá matrimonio y un día su esposo Gerardo tiene problemas con el automóvil y es llevado a su casa por un hombre desconocido, el doctor Roberto Miranda. Paulina cree reconocer la voz de su brutal torturador y lo secuestra para juzgarlo y hacerlo confesar sus crímenes.

  Paulina recuerda que su verdugo escuchaba el Cuarteto de cuerda  N. 14 en re menor conocido como  La muerte y la doncella, de Franz Schubert, durante las violación y abusos.

En la entrada de El Sótano, una de las principales salas teatrales de La Habana, poco antes de la llamada, dialogamos brevemente con Arroyo, director de la puesta en escena, del diseño de luces y la dirección general.

¿Cómo le llega esta obra? «Me la dio el actor de mi grupo Saúl Seijo y cuando la leí me quedé estupefacto y dije: esto es extraordinario, hay que hacerla. Para nosotros  tenía todas las condiciones, pocos personajes, mínima escenografía, y sobre todo una obra muy fuerte».

¿Dorfman? «Contacté con él en marzo de este año por correo electrónico, y le expliqué que en Cuba no podemos pagar esta obra y él, que es una persona encantadora, un amante de Cuba,  me cedió los derechos de representación, de manera exclusiva».

  En carta a Arroyo, que el director lee al inicio de la función,  Dorfman escribió: «El primer montaje en Cuba es de especial significación para nosotros… tanto por nuestro cariño por el pueblo cubano y admiración por su trayectoria cultural y revolucionaria como porque es una manera de agradecer a ese pueblo y a sus actores la solidaridad durante la vía pacífica al socialismo de (presidente Salvador) Allende y los años duros de represión de la dictadura, que siguieron a la derrota de nuestro proyecto».

  La muerte y la doncella tiene solo tres personajes en una situación límite. La propuesta teatral  cubana  cuenta con las actuaciones de Lianet Alarcón como Paulina Salas; Saúl Seijo en el papel del esposo Gerardo Escobar, y el torturador, doctor Roberto Miranda, es interpretado por Roberto Leyva/Omar Durán.

Una pieza extensa, de dos horas... «El público se queda sin moverse, y yo aprendí hace muchos años que cuando las personas se empiezan a mover en las butacas algo está mal y aquí nadie se mueve y eso me deja tranquilo y contento».

¿Papel de la banda sonora? «Es otro personaje. Una apoyatura fundamental para las tensiones, para subrayar el movimiento actoral.

Hemos utilizado por supuesto el Cuarteto de Schubert, como lei motiv, pero también otros sonidos para recrear el dolor, que está sintiendo esta mujer, y esa sensación de agobio y de intensidad narrativa general».

¿Un cambio de rumbo? «La experiencia ha sido vital en cuanto a mí trabajo, porque a mí me gusta la comedia, pero necesitaba un giro, probar que en otro ámbito las cosas podían funcionar. Mi puesta anterior fue Infames, que es una comedia escrita por mí, de humor negro, con importantes dosis de absurdo; se estrenó en el Bertold Brecht y también estuvimos aquí en El Sótano durante ocho semanas».

   La muerte y la doncella es, sin dudas, uno de los hitos del teatro contemporáneo. Ha sido representada en más de cien países, y por ejemplo en Broadway, Nueva York, EE.UU., tan temprano como en 1992, fue dirigida por Mike Nichols con la interpretación de las estrellas Glenn Close (Paulina), Richard Dreyfuss (Gerardo) y Gene Hackman (Roberto)

   Fue llevada al cine en 1994 por el gran director Roman Polanski con las actuaciones de otros reconocidos actores de Hollywood: Sigourney Weaver (Paulina), Ben Kingsley (Roberto) y Stuart Wilson (Gerardo).

   Gracias a Ariel Dorfman, a Tony Arroyo y al grupo La Bernarda por este regalo del estreno en Cuba de La muerte y la doncella, esta historia llena de contenido y reflexión contada de la manera más directa y cerrada, en la cual hasta Schubert resulta asfixiante. Una  obra maestra absoluta.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.