ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cartel de la película.

Polémica Sergio y Serguéi, como cabía esperarse de un filme de Ernesto Daranas. Más polémica que sus éxitos anteriores, Los dioses rotos y Conducta,  pero menos impactante artísticamente, quizá porque su mixtura genérica –ambiciosa y provocadora– no logra concretar la solidez de los buenos  acabados.

Maestro del mejor melodrama, siempre a caballo sobre el costumbrismo, Daranas recurre ahora a la tragicomedia para recrear con tintes de fábula una época. Sentimientos y humor en sus más diversas variantes (incluidos el absurdo, el  esperpento y los subrayados surrealistas y caricaturescos), la trama policíaca y de espionaje  (con guiño de cine negro para las escenas que transcurren en Nueva York) y, por supuesto, la mirada crítica-social interesada en evocar los inicios  del periodo  especial, en que no solo los  protagonistas  de Sergio y Serguéi quedaron suspendidos en el espacio de la incertidumbre tras el derrumbe del campo socialista y la Unión Soviética.

Se comprenderá que tantos elementos expresivos  requieran de un tono que sea capaz de  aunar lo prolífico narrado, y es ahí donde la simpática anécdota  del cosmonauta soviético abandonado en el espacio no transita los mejores ensambles, al tiempo que se cae en la tentación –como en tantas películas nuestras– de querer decirlo todo, abarcarlo todo, en un solo tiro de dados.

Crónica de un tiempo y sus sinsabores a la que pocos le  negarían la sinceridad testimonial, pero que en su afán integrador no puede librarse  de la connotación del «hecho agregado» por sí mismo, acumulaciones,  algunas, de grueso trazo y  carentes de una dramaturgia  convincente, como deja ver la subtrama de la estudiante de artes plásticas que, incomprendida por la iracundia de los que alegan tener la llave de los truenos en lo que concierne al «arte verdadero», vacila entre montarse en una balsa o dar la batalla. O la vigilancia esperpéntica a la que es sometido el protagonista, con buenos momentos de risa, pero de machaques tan reiterados  que la caricatura termina por restarle connotación a la fábula.

Ya se ha dicho bastante que Sergio y Serguéi es la historia de una amistad, la que nace entre un cosmonauta de la antigua urss atrapado en la  estación orbital Mir, y un cubano, noble y bueno, que estudió Filosofía marxista en ese mismo país. Amistad a la que habría que agregarle la del norteamericano Peter, vinculado al cubano por una anterior relación con su padre, también radioaficionado. Rebelde  «el americano» ante  trapisondas de la administración de su país, vigilado por el fbi, o la cia, o tantas otras más,  y quien, en  una parrafada de corte histórico  que ilumina demasiado los misterios que envuelven al personaje, define su connotación de anticomunista, enemigo de la Unión Soviética.

La debacle  política  y económica que sufre su nación a principios de los 90 hace que el héroe del espacio quede solo y abandonado, mientras que el radioaficionado Sergio establece contacto con él, lo anima a luchar, y al mismo tiempo  trata de explicarse cómo lo que parecía un mundo establecido (el mundo de sus convicciones) se le ha venido abajo. ¿Cómo salir adelante? ¿Cómo mantener a su madre y a su hija sin caer en los «manejos» que  siempre ha condenado?  

En su primera parte, el filme es un desborde de empatías hacia el espectador que vivió, o le ha contado  a sus  hijos,  lo que fueron aquellos tiempos muy duros con los que ahora se reencuentra,  huellas en la memoria  que son recordadas desde una perspectiva sentimental-humorística que en mucho  nos caracteriza, porque ya se sabe que no son pocos los que –aun queriendo olvidar– pudieran exhibir una lista de vicisitudes y resistencias dignas  de aparecer en  muchas otras películas.

En tal sentido, el filme de Daranas desborda sus fronteras artísticas para convertirse también en un hecho sociológico vinculado a decenas de miles de protagonistas reales convertidos, al paso de los años,  en espectadores de sus propias vidas.

Una empatía  espiritual y lírica  de corte popular que quizá otras audiencias foráneas no alcancen a comprender íntegramente, interesadas más en desentrañar las abundantes metáforas de la historia relacionadas con el momento político y social en que tienen lugar los hechos.

En la  segunda parte del filme, las vicisitudes del cosmonauta aumentan y la historia original (soviético, cubano y norteamericano envueltos en una trama noblemente rocambolesca) pierde garra, y hasta transita  cierto punto muerto,  en su camino hacia la complacencia final que ya venía anticipando la voz en off de la niña, hija de Sergio, que narra los hechos. La originalidad y las buenas ideas, que no han faltado, ceden espacio a situaciones convencionales (¿comerciales?) encaminadas, quizá, a satisfacer a múltiples  audiencias.

Se destacan las actuaciones de los cubanos  Tomás Cao y Héctor Noas, y también la solidez de  Ron Perlman. Algunos otros personajes, en su construcción, dejan ver incongruencias achacables a la diversidad de tonos con que se narra este filme que, con todo,  por lo mucho que dice y recuerda, es digno de verse y analizarse por nuestros espectadores.

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Mago dijo:

1

24 de julio de 2018

01:16:48


concidero una muy buena propuesta para el publico cubano, ademas recrea historia, y verdad ademas de la fantasia, disfrutenla, merece la pena

xavi1988 dijo:

2

24 de julio de 2018

08:04:28


Tremenda opción para el verano hace rato que la espero, mucho tiempo sin ir por los cine. Saludos desde Granma

gretter dijo:

3

24 de julio de 2018

17:24:22


Sergio & Serguei : astronomía y marxismo Nunca pierdo la esperanza en el cine cubano porque sé que todavía podemos contar buenas historias, porque hay talento en el patio Sin embargo la última película de Ernesto Daranas , Sergio & Serguei es de esos títulos que olvidaré con facilidad Año 1991. La antigua URSS se desintegra y Cuba entra en una gran crisis económica. Sergio, radioaficionado y profesor de Marxismo, no sabe qué hacer para reorientar su vida. Por su parte, Serguéi, el último cosmonauta soviético, se encuentra casi olvidado en la averiada estación orbital Mir. Sergio y Serguéi se comunican, dando inicio a una amistad que les ayudará a enfrentar los cambios que tienen lugar en sus respectivos países No me opongo a que nuestra filmografía sea sinónimo de la realidad pasada y presente pero lo cierto es que cada incursión en el tema siempre lleva su cuota de reiteración Sergio & Serguei es una Coproducción Cuba-España-Estados Unidos y aunque quiera ser una crítica , una metáfora está muy lejos de conseguir siquiera ser tomada en serio, al menos en mi opinión El comienzo de la cinta alude a la caída del campo socialista, seguidamente durante todo el metraje escucharemos la voz en of de la hija de Sergio , recurso innecesario , incluso molesto para el resultado final Daranas que ya había dirigido la maravillosa Los dioses rotos y la sobrevalorada Conducta intenta de manera tediosa y aburrida realizar una revisión sobre ambos países en pleno período especial y resaltar la amistad, la que prevalece más allá de las coyunturas políticas y la cual yo nunca logré percibir El problema es que no me creo la historia, el guión flaquea en todo momento, al igual que el diseño de los personajes, todos planos y sin dinamismo No conseguí reírme, no sentí emoción y aun cuando muchos cubanos se identificaráan no creo que merecía en el Festival de La Habana el Premio del público A pesar de ser una coproducción , los efectos digitales y la puesta en escena no son de buen gusto Los actores Camila Arteche, Tomás Cao, Héctor Noas y Ron Perlman, hablando en otros idiomas , sin la más mínima capacidad histriónica, sin aportarle nada dramático o humorístico al relato, sobre todo Perlman que como personaje me sobra Existencialista y absurda, Sergio & Serguei es lo que fuimos pero a través de un vidrio poco inspirado

Eduardo Respondió:


25 de julio de 2018

22:19:38

¨Los actores Camila Arteche, Tomás Cao, Héctor Noas y Ron Perlman, hablando en otros idiomas , sin la más mínima capacidad histriónica¨...jajaja. Ya veo que las telenovelas mexicanas te están haciendo mucho daño. Después de leer tu crítica, creo que es un elogio para esos actores ser criticados por alguien así