ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
«No se contradice el grabador y el dibujante porque el grabador debe tener una base fuerte de dibujo, entonces pasar del dibujo del grabado al puro de la cartulina o el lienzo no hace una diferencia». Foto: Cortesía del artista

Eduardo Guerra es un destacado grabador cubano que ahora ha querido sorprender con una exposición puramente de dibujos, y lo ha hecho además desde la provocación, la estilización y la síntesis.


El artista ha titulado esta muestra, Mejor no te digo nada, 30 dibujos de las series El arte de la espera y Hay quien mueve los hilos invisibles. Fue acogida por una de las más cotizadas galerías de La Habana, la Carmen Montilla, justo en la Plaza de San Francisco de Asís, en el centro histórico de la capital.


Guerra, nacido en 1967 en Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, posee un aval académico que se aprecia en cada una de sus piezas: Escuela Vocacional de Arte; Escuela Nacional de Arte (ENA), donde se especializa en grabado  hasta graduarse en 1995 en el Instituto Superior de Arte, ISA.

Al año siguiente comienza a exponer en La Habana (Colón, lo que te estás perdiendo) y a partir de ahí ya cuenta con una veintena de exposiciones personales en la Isla, Estados Unidos, Francia, España, Eslovaquia, y otras 50 colectivas para añadir México, Portugal, Suecia, Colombia…


Los grabadores saben los entendidos, tienen que tener muy buen dibujo, es por ello que ahora Eduardo Guerra se planteó el reto de abandonar el grabado y pasar al dibujo sobre lienzo.


El artista tuvo la deferencia de recorrer la galería y conversar con esta publicación acerca de la muestra frente a las obras y a pesar de que asegura Mejor no te digo nada, hoy accedió a comentar porque «el título es una trampa o de alguna manera una incitación al espectador de que descubra por si solo los temas».

— Tiene una extensa relación de exposiciones y esta es la primera de dibujo…

— Pues si, como dibujo esta es la primera. Básicamente todas han sido de grabado. Yo me gradué en el ISA en la especialidad de grabado y de hecho soy  profesor allí, imparto un taller de colagrafía y eso prácticamente te convierte en un estudiante porque el grabado exige constancia y rigor. El grabado tiene una improvisación aparente pero no es así, hay que tener un bagaje técnico detrás para poder tener resultados.


— ¿Siempre el grabado representa una sorpresa para el artista por el resultado final?


— Muchas veces tienes un control, hasta un punto, pero a veces tú eres el primer sorprendido con el resultado. Claro, no siempre, porque tú vas aprendiendo sobre la marcha y sabes más o menos, pero sí tiene esa cosa que no tiene la pintura, que hay efectos dentro de la impresión que no los previste del inicio, eso te da como una doble emoción, la que planificaste, más la que se hace evidente en el momento de la impresión.

«Hay problemas que nos agobian, como esta pareja debajo de la mesa, se esconden porque los problemas los superan. Es un tornado alrededor de lo cotidiano». Dibujo No.16. Foto: Cortesía del artista


— ¿Le complace ese replicar la obra?


— Yo creo que sí, porque en mi caso una vez que hago la edición intervengo la matriz, por ejemplo con acuarela, a la vieja usanza de las litografías de La Habana, que se hacían iluminadas. Iluminar es un término común y en este caso iluminar es aplicar acuarela sobre una impresión. Yo, una vez que está impresa la matriz, la intervengo con acuarela, y los ejemplares de esa edición casi se convierten en ejemplares únicos porque tienen la intervención de mi mano.


— Volvamos a esta exposición y la idea que quiere transmitir…


—Yo he tratado aquí de plasmar una idea muy simple. Me gusta mucho trabajar con los elementos de la gráfica, sobre todo con el cartel que tiene elementos de síntesis donde debes transmitir una idea al espectador y no con muchos elementos, que el espectador tenga una lectura rápida y eficaz. Esa simplicidad que transmite el cartel es uno de los elementos que he utilizado en esta exposición.

«Hay una sola obra diferente. Es una recreación de la próxima película de Arturo Sotto, que se llama Nido de mantis, una historia de amor de dos hombres con una mujer del campo».Dibujo No.19. Foto: Cortesía del artista


— ¿Todos son dibujos sobre lienzo?


— Si, y esto me planteaba otro reto, como trabajar la línea dentro de ese lienzo, porque a veces cuando aplicas el grafito no es exactamente lo que tú quieres, entonces tienes que buscar otras variantes.  Aquí he trabajado todo el tiempo con lápices de diferentes calibres, graduaciones, no todos los lápices te dan el mismo tono.


— Aquí el blanco y negro se comprende, pero me gustaría hablara en general del color en su obra…


—  Siempre en mi trabajo he utilizado color. En este caso solo en algunos dibujos he puesto un poco de color, como apoyatura, muy sutil, no quería estridencias. Nosotros los cubanos somos muy coloristas, la luz es una de las cosas que nos caracteriza, el sol es intrínseco, también somos explosivos, gestuales, pero en este caso no es el interés de la exposición, es simplemente transmitir la idea a través del blanco y negro.
— Presenta muchos temas…


— Los temas varían mucho porque en estos momentos en nuestra sociedad hay muchas cosas que confluyen, estamos expuestos a cambios climáticos, la relación con el entorno, relaciones de pareja, nadie es ajeno a esos temas. Es lo que te decía, que la gente descubra por sí sola el tema y para mí es como dejarlo abierto.

— Temas cotidianos pero de una manera sutil y profunda…

— Por ejemplo los mismos problemas que nos agobian, como esta pareja debajo de la mesa, se esconden porque los problemas los superan. Es un tornado alrededor de lo cotidiano. Otro tema es la religión, algunas personas se acercan a la religión sin saber lo que hay detrás, por embullo, gente que se asoma a ese mundo, sin darse cuenta que hay toda una tradición detrás. En el caso de algunos trabajos como aquel que tiene que ver con el dinero, con los códigos de barra, cómo somos capaces de cambiarnos de cara para obtener determinadas cosas. Hay problemas que nos afectan, pero hay que tratarlos de manera poética.

Guerra creció en el poblado de San Luis, provincia de Pinar del Río, muy cerca de las famosas Vegas Robaina, donde se cosecha el tabaco más famoso del mundo, y esto explica su muy estrecha relación con la naturaleza. Dibujo No.6. Foto: Cortesía del artista


— Son problemas universales…


— Es verdad, con los años vamos aprendiendo, vas compartiendo y te vas haciendo más sensible a otras realidades que al final son las que nos conectan como seres humanos.


— ¿Nos acerca a su método de trabajo?


— Yo tengo unas libretas y voy poniendo en ellas mis ideas, es como un arsenal, una caja de Pandora que de pronto acudo a ella, porque el trabajo creativo no siempre es florido, a veces la idea es más complicada que la realización. La idea puede venir en un momento determinado en los lugares más insospechados, no tienes un papel, tienes que llevártela en la mente por eso es bueno registrarlas  y en un momento determinado te sirven.


«Yo trabajo casi siempre a partir de una idea. No voy nunca directamente al lienzo. Una vez que comienzo sí doy margen a la experimentación, pero siempre partiendo de un boceto, es como un juego que se establece entre la obra y la idea principal. La creación es complicada, cuando la gente ve la obra terminada no se imagina el sufrimiento del artista detrás de ella. Los artistas somos traductores de la sensibilidad de lo que mucha gente quisiera decir, pero no tienen los recursos técnicos. De alguna manera todos somos creadores, ese levantarte y combinar tu ropa, combinar tu casa, estás haciendo un acto creativo».


— ¿Tiene alguna hora para trabajar o lo hace cuando le llega la inspiración? ¿Existe la inspiración?


— Tu puedes tener momentos de inspiración pero eso hay que apoyarlo con la disciplina, horas en el taller, a veces llega la inspiración pero no quieres ejecutarlo físicamente, porque existen los biorritmos. Yo por ejemplo trabajo en las mañanas.


— La exposición tiene un ritmo…


— Hay exposiciones que las haces a veces por cumplir, en este caso es una exposición honesta, ha salido de lo más sincero de mi ser, y eso al final te da una tranquilidad, estoy creando lo que me gusta, muy próximo a lo que me planteé de inicio, que la gente se metiera en mi mundo interior.


— El artista anda siempre por muchos caminos. ¿Cree haber encontrado el suyo?


— Yo creo que esto es como hasta el último aliento, tú no terminas hasta que dejas de respirar. Pienso que un verdadero artista no termina nunca su obra. Como decía Chaplin, todos somos aficionados, la vida no da para más. El artista tiene que estar en constante búsqueda, para mí es importante incluso moverme en otros campos, cualquier artista de las artes visuales debe hacer dibujo, pintura, escultura para no caer en el vicio del cotidiano.


Eduardo Guerra nos provoca con  Mejor no te digo nada, una muestra donde sutil y sintéticamente ofrece una mirada, desde la introspección, hacia las múltiples relaciones humanas, de pareja, con la naturaleza, con la sociedad. Nos sugiere desde la síntesis extrema.

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estrella dijo:

1

24 de julio de 2018

09:15:35


excelente trabajo!!! un artista imrpesionante