ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

ROMA.–La apoteosis de la rumba en tierras europeas llegó a su punto culminante este último fin de semana en la capital italiana. Decenas de aficionados a la expresión musical y danzaria cubana celebraron con toques, cantos y bailes la jornada final del V Fórum Internacional Timbalaye, convencidos de la renovada vitalidad de una práctica que revela la vocación universal de una identidad.

Desde aquí partió un mensaje a quienes en Camagüey, a la misma fecha, protagonizaban otra celebración, liderados por el conjunto Rumbatá, que reafirma su posición a la vanguardia de la puesta al día del género. Allá en la ciudad agramontina se daban cita varios de los más valiosos exponentes rumberos de la actualidad.

En la Fattorietta, de Roma, el antropólogo italiano Antonino Colajannil y el poeta Miguel Barnet subrayaron tanto la importancia del relevo generacional que tiene lugar entre los practicantes de la rumba como su sostenida expansión más allá de los predios de la Isla antillana.

Aseguraron que esa es una de las maneras de garantizar la permanencia en el sitial que ocupa tras su proclamación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Irma Castillo y Ulises Mora, fundadores  del proyecto Timbalaye, junto a Reinier Sarría, director del grupo Rumbalay, demostraron cuánta energía emana de la rumba y cómo es posible transmitir conocimientos a los interesados en el género. Lo esencial es no perder la brújula de la tradición, pues solo a partir de ella se puede innovar y enriquecer.

Niños y niñas nucleados en el  taller Los Rumberitos, aficionados italianos pertenecientes a la agrupación Clave de Son y una prolongada sesión bailable con música de los conjuntos tradicionales más famosos de la Isla animaron la noche en la Fattorietta, que contó además con la contribución solidaria de la compañía folclórica mexicana Los Rancheros.   

Días antes el itinerario llevó a los participantes del fórum a la sede de la Unesco, en París. Allí la rumba se hermanó con el punto cubano, en el acto donde se oficializó la condición de esta última manifestación como parte del Patrimonio mundial.

Tim Curtis, secretario de la Convención sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial, entregó el certificado a Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, en presencia de Miguel Barnet, presidente de la Uneac, y la embajadora Dulce Buergo, delegada permanente de Cuba ante el organismo multilateral. Curtis reconoció el liderazgo de las autoridades de la Isla en la implementación de la convención.

Al término de la memorable velada, Alí Moussa Iye, jefe de la sección de Historia y Memoria de la Unesco, instó a prestar atención a la presencia internacional del punto cubano  y la rumba. Sería esta, señaló, una prueba fehaciente de cómo Cuba vela por sus valores patrimoniales, lo cual puede servir de estímulo y referencia a muchas otras comunidades.

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