ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Más de lo que uno pudiera  imaginarse, los grupos neonazis siguen germinando en muchos lugares del mundo y el cine está atento a este fenómeno de rabia, violencia y fanatismo político que hace de la cruz gamada, y otros códigos hitlerianos, una simbología del terror por excelencia.

El skinhead (cabeza rapada) convertido en fiel militante de la extrema derecha ha pasado a ser protagonista de una ideología surgida desde las cenizas y revitalizada gracias  a un baño posmoderno que la vincula a la cultura punk.

No siempre fue así con los skinhead y luego de un nacimiento contestatario de matiz  izquierdista y enmarcado en  una subcultura  de la violencia,  hoy conviven grupos que responden a los más diversos signos políticos. Sin embargo, lo preponderante como sustancia ideológica e imagen pública acuñada por los propios neonazis –y estereotipada en buena medida por los medios de comunicación– son los grupos racistas y xenófobos propugnadores de una superioridad blanca, y en el caso de Estados Unidos –principalmente en las zonas rurales– vinculados al Ku Klux Klan.

Durante la programación de verano que prepara la televisión podrá verse uno de los mejores filmes sobre esta temática realizados en los últimos tiempos, La habitación verde (Jeremy Saulnier, 2015), un thriller estadounidense  de terror cocinado a fuego lento, como debe ser cuando de tensiones y suspenso se trata. Cuenta la historia de una banda de música punk que sobrevive tocando en carretera y que debido a estar cortos de finanzas decide presentarse en un local neonazi liderado por un misterioso personaje.

El ambiente es agresivo, pero los muchachos consiguen terminar la actuación, cobran y ya están dispuestos a marcharse en busca de un nuevo trabajo, cuando un olvido los convierte en testigos de un asesinato. Insisten ellos en irse, pero sus rudos adversarios les dicen que de allí no sale nadie.

El director no se deja tentar ni por lo brutal de su relato, ni por la música ensordecedora que pudiera servir para el desbordamiento de las emociones, y más bien se apoya en una planificación del terror y al mismo tiempo nos descubre una nación invisible, una Norteamérica  blanca, racista, contaminada por la ideología nazi y la superioridad aria.

No le interesa a Jeremy Saulnier una profundización sociopolítica de su contexto, marcado por el horror y el hecho sangriento, ni pierde tiempo en explicarnos lo que es un skinhead apegado a la ideología nazi. Él está haciendo una buena película de terror y los personajes le vienen de maravilla para armar su trama sin ningún  discurso político acompañante, lo que no quita para que el espectador comprenda que esa «América» de mentiras y coléricas respuestas no solo existe, sino que aquí y allá tiene incubado el huevo de la serpiente.

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FASV dijo:

1

10 de junio de 2018

20:59:35


Parte de la gentuza que apoya a Trump junto con el KKK otros como la NRA.

Lucrecia dijo:

2

11 de junio de 2018

09:59:57


Excelente articulo. Una manera de abordar la realidad tal cual es. Gracias rolando por adelantarnos que trae la tv para este verano. Ojala podamos cobtae con otras crtiticas suyas sobre las propuestas del verano en el septimo arte antes se sentarnos a verlas. Las suyas por hecho doy que seran excelentes e interesantes com siempre, para ponernos a pensar.

Joseph Gomez dijo:

3

11 de junio de 2018

10:48:02


Mezclar Punk con Neonazis y con posmoderminso refleja la ignorancia total del periodista que hace este artículo. Y utilizar una película para calificar un país es la ridiculez intelectual más grande que un ser humano pueda escuchar.

William Respondió:


11 de junio de 2018

13:27:40

Totalmente de acuerdo con su acertada respuesta, redactar un artículo a la publicación en un medio de difusión merece respeto, mucho más si dentro de llo se hace necesario incluir aspectos propios de una cultura determinada o de varias culturas, reitero mi total apoyo a su planteamiento

Roberto Respondió:


12 de junio de 2018

12:13:31

Joseph, acusa de ignorante al crítico de cine, pero creo que el verdaderamente usted es el que está falto de información.En el buscador de Google escriba Postmodernismo, Punk y neonazis y podrá acceder a muchos artículos sobre el vinculo existente que usted niega. Y si, un país se puede calificar por una pelicula, cuando esta refleja la cultura de la violencia que corroe ese país, donde incluso su presidente alaba a los grupos neonazis y ya es habitual que un neonazi o un desequilibrado por esa cultura de la violencia, que le llega a través del cine, la TV y los videojuegos, irrumpa en una escuela, armado con un fusil, a asesinar niños.

Almir Ulises Mestre León dijo:

4

11 de junio de 2018

11:03:03


Vi esta película hace más de un año y me encantó, confieso que desde hace tiempo se me ha vuelto difícil encontrar un buen filme en que se trabaje correctamente el terror, la tensión y el misterio, pero Green Room es una muestra de que se puede hacer buen cine que conjugue todos estos ingredientes. Quería mencionar que entre los protagonistas está Anton Yelchin, fallecido en 2016 con tan solo 27 años y este año salió Thoroughbreds, protagonizada por Anya Taylor-Joy y Olivia Cooke, y cuenta también con la actuación de Yelchin.

Oliverio dijo:

5

11 de junio de 2018

15:32:10


Joseph, o josé, le ha contestado usted con mucho odio al crítico de cine, pudiera decirse que como ofendido ante una verdad que muchos sabemos. Si tiene argumentos expóngalos, o si siente simpatías hacia los personajes aludidos, los neonazis, dígalo también, sin pena. Oliverio