Eduardo Cabra suena convencido desde el otro lado del teléfono cuando dice que quiere presentar su nuevo proyecto en Cuba. Se trata de Trending Tropics, el dúo que armó junto al dominicano Vicente García tras la separación de Calle 13. «Quiero tocar mi proyecto en Cuba, en cualquier lugar, incluso si es un sitio pequeño mejor, ese es uno de mis principales objetivos este año», dice «Visitante», quien durante una década integró Calle 13 junto a su hermano René Pérez (Residente) y obtuvo 21 Grammy Latinos.
«Los dos estamos contentos con esta nueva etapa. Yo me siento bien y no pienso ahora en Calle 13, donde aprendí un montón, y así lo estoy tomando. Se trata de seguir adelante y continuar aprendiendo. Estoy muy contento y está chévere borrar todo y volver a empezar. Vivir otra vez te da hambre y energía».
–¿Existió alguna razón de peso para que Calle 13 se desintegrara?
–Era el momento de hacerlo y así lo entendimos. En el proceso de grabación del último disco, Multiviral, ya estábamos hablando de la separación. Era algo que estaba planificado y sabíamos que iba a pasar. Fueron diez años superimportantes con Calle 13 en los que gané un montón de cosas. El concierto en la Tribuna Antiimperialista fue algo épico. Me cambió la vida entera. Yo tengo un vínculo familiar con Cuba, mi hijo es mitad cubano y me siento parte de Cuba.
–En la última ceremonia de los Premios Grammy Latino fuiste seleccionado como productor del año. ¿Qué etapa define este premio en tu nueva trayectoria?
–Este fue un año que lo disfruté mucho gracias a las bandas con las que trabajé. Fueron proyectos nuevos, con un sonido muy particular y el proceso de grabación fue muy satisfactorio. Por ejemplo disfruté mucho, entre otros, el trabajo con Vicente García, con Silvina Morena, La Vida Bohéme y con Diana Fuentes en su canción La fortuna. El tema con Diana se grabó en Abdala con músicos cubanos.
–¿Los músicos deben cumplir algún requisito para que trabajes con ellos?
–Cuando uno está conociendo a una persona para empezar a trabajar es importante sentirte a gusto, cómodo. Es importante que yo pueda aportar algo y que el músico pueda ofrecer algo. No solo se trata de con quién yo quiera trabajar, sino que la otra persona sienta que yo pueda aportar algo interesante. Me gusta que los proyectos que defiendo tengan un sonido particular y sobre todo amor por la música y amor por la profesión. Se debe echar el negocio a un lado y asumir el objetivo de hacer buena música, crear, aprender, conectar con la gente y comunicar.
–¿Cómo describirías la música que haces ahora?
–No se parece a nada de lo que está sonando. Es una propuesta afro-caribeña, pero desde otra perspectiva. Aborda el folclor digital. Habrá un cantante pero no será un ser humano. De hecho el disco se llama Folclor digital. Se trata de darle un giro a las bandas y a la música y al enfoque de la puesta en escena. Yo no siento ninguna presión. Trato de ser honesto para que la gente me conecte con mis propuestas. Esa es la clave en el asunto del arte.
Hacer algo honesto y en el camino se reconoce. Voy a tratar de seguir ese dolorcito que te da en el pecho cuando sientes algo que te gusta y cuando sientes que haces algo mal y debes tomar otro camino.
–¿No es contradictorio el hecho de que con Calle 13 hayas ganado tantos premios otorgados por una industria a la que criticaron tan severamente en los discos?
–En un momento estaba esa necesidad y la gente respondía al trabajo de Calle 13. Había un trabajo en las letras y la música que la Academia reconoció como bueno. Por eso fue tan premiada esa propuesta. Era una crítica a la industria, pero los miembros de la academia no son necesariamente gente de la industria. Son músicos, productores, ingenieros y eso es lo particular que tiene este tipo de premios. A mí me parece fascinante que A la mar, de Vicente García, haya sido nominado a mejor disco del año y no es un álbum mainstream que responde a la industria.
–¿Piensas que el público y la crítica entendieron completamente la música de Calle 13?
–Yo creo que mucha gente la entendió. Fueron muchos estados de ánimo, ritmos y música. Si hubiera salido el primer disco y todo hubiera quedado ahí, no se hubiera explicado bien la propuesta. Pero todo el recorrido fue importante para explicarle a la gente durante esos diez años cómo era Calle 13: ecléctica, con mucha energía en el escenario, mucha música y letras con contenido.
–¿Cómo observas que ha influido en la escena latina el empuje de géneros como el trap y el reguetón?
–Hay propuestas novedosas, pero se les da mucho espacio al trap y al reguetón. Pero hay un montón de gente haciendo trabajos diferentes. La diversidad está bien. De eso se trataba Calle 13, de agarrar un reguetón y darle otro giro y eso es válido también para conectar con el público. Los músicos que están haciendo cosas nuevas pueden agarrar las tendencias de moda y darles un nuevo concepto y un lavado de cara e interpretarlas de la manera que crean sea correcta. Yo no creo en hacer música porque a una persona le fue bien y haya que hacer algo exactamente igual, con la misma secuencia armónica y estructura. Se puede agarrar todo lo que existe para crear un nuevo sabor, porque tampoco vas a hacer la música más rara del planeta, que nadie entienda, y te escuchen cinco personas. La importancia del artista y el músico es conectar con la gente. A veces parece que todo lo que está sonando es igual. No tengo nada en contra porque es una forma de trabajar la música, pero yo apuesto a otra cosa. Se puede agarrar el reguetón, el trap, identificar lo que esté bien dentro de lo que está pasando en el mainstream y usarlo para crear algo completamente nuevo.
–¿Por qué crees que el reguetón y el trap hayan alcanzado tanta fuerza en la escena latina e internacional?
–Son ritmos muy bailables y tienen un respaldo mediático muy fuerte. También la censura ayudó a su expansión. Recuerdo que en Puerto Rico trataron de censurarlos y lo que hicieron fue darles más fuerza. El ritmo funciona, pero lo que no está bien es que lo utilizan de la misma forma y se convierte todo en una canción interminable. Yo estoy esperando un grupo que me vuele la cabeza, que agarre todos esos ritmos y haga lo que le dé la gana con eso. Tiene que haber alguien que lo esté pensando, una propuesta que quizá sea mainstream, pero con contenido. Hacen falta propuestas nuevas y arriesgadas, que no solo sean fotos ni videítos en YouTube.
–¿A qué puede responder el éxito mundial de Luis Fonsi y Daddy Yankee con Despacito?
–Se nota que hubo un trabajo importante. Está chévere que Luis Fonsi haya triunfado y que sea puertorriqueño. Me parece supercurioso que de un país tan pequeño como Puerto Rico salga tanta música y tan diferente, del género urbano, de salsa, merengue, de ritmos alternativos. El petróleo de Puerto Rico es la música. Ahora estamos pasando por una situación financiera muy complicada, pero el Gobierno debería invertir más en el arte porque hay mucho talento. Pero también está el asunto de que somos una colonia y eso es un disparate que habrá que resolver. Yo, por mi parte, sigo pensando en la independencia de Puerto Rico.
–¿Hay alguna obra de un músico cubano que te llame la atención en particular?
–William Vivanco me parece muy interesante, una propuesta alternativa muy chévere. Me encantaría trabajar con él, lo hemos intentado, pero no se han dado las condiciones. Su cabeza está en el lugar que tiene que estar respecto a la música.











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Jenry Alvarez dijo:
1
16 de abril de 2018
10:00:57
gabriela moreno dijo:
2
16 de abril de 2018
19:10:21
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