ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Rita Aurelia Fulceda Montaner y Facenda (Guanabacoa, 20 de agosto de 1900 - La Habana, 17 de abril de 1958). Foto: Tomada de Cubasi.cu

Rita Montaner, pianista de línea, obtiene su prime­ra medalla de oro a los 16 años. Los ecos de Cervantes, el músico por antonomasia, penetran en sus oídos. La técnica de Rita es inmejorable. Ejecuta como una diosa. Su mano izquierda convierte las te­clas del piano de cola en tambor. Su mano derecha repite los virtuosismos de Anfión. Las manos son el puente entre la imaginación y el sonido. A veces pa­rece que no rozan las teclas.

Otras niñas, menos dichosas, observan a Rita en su lección vespertina y se limitan a la contemplación. Una, de cabellos rubios y ensortijados, se aferra a los balaustres de madera de la ventana y quiere susurrar la melodía tecleada, pero no puede. Y se marcha.

Pero estos primeros tanteos en el mundo del can­to son íntegramente operáticos. El conservatorio im­pone las arias de la locura, los duettos de amor, las marchas triunfales. Rita se extasía en los suaves arpegios, las romanzas bajo los cipreses o la caída tempestuosa de la Tosca desde lo alto del Castello de Santo Angelo. Comienza a descubrir las flores, la sensualidad de los pisos de madera, el aroma del jazmín y del salvaje frangipani. Rojos, amarillos, blancos. Alguien le ha contado que el frangipani representa los párpados de Buda. Es una leyenda hindú, otro hechizo de la adolescencia. Rojos, amarillos, blancos, los frangipani también inundan el portalón como el jazmín del Cabo. La luz inquieta se mete en la casa.

Rita lee con avidez la escritura musical, casi a vuelo de pájaro. Educa su voz en lo más depurado de la escuela italiana. Sin embargo, sabe cuando es nece­sario, desasirse de ese patrón. El colibrí, el jilguero, no poseen ningún secreto para ella.

Canta, también, como una diosa. Las calles solita­rias de Guanabacoa, colmadas de raros contrapun­tos, dejan un eco en ella que oscila desde el suave cantar del sinsonte y el duro tambor africano.

Guanabacoa es un rico arsenal de música cu­bana. Sus oídos agudizados perciben algo de este rumor. Su sensibilidad se impregna de melo­días que para una familia de clase media están ve­dadas, al menos en apariencia. Para ello solo ne­cesita un golpe mínimo de tambor para que su san­gre recupere de inmediato la sustancia buscada, la claridad perdida.

La adolescencia de Rita cruza furtiva dejando re­cuerdos alegres y sensuales. Lee a Campoamor, a Bécquer, a Darío. De vez en vez sale al parque, a las retretas. La orquesta de metales bruñidos está com­puesta en casi su totalidad por negros. Toca valses y contradanzas y danzones. Rita llama la atención de los jóvenes. Es conversadora y siempre quiere bailar. Salió a su madre, comentan los vecinos.

La retreta termina temprano. Rita regresa a la casa con su abuela. Va cortejada por muchachos y muchachas. Las calles de Guanabacoa son estrechas y largas. El barroco es chato y sencillo. Los girasoles estallan en las esquinas. Las casas es­tán hechas para pasar fines de semanas.

Es un lugar de baños públicos, de fincas de re­creo. Un pueblo en medio de un inmenso monte de coralillo.

Guanabacoa huele a café y pan fresco de las pa­naderías.

Rita lleva la música cubana a la Ciudad Luz, esti­mulada por Lecuona y Sindo Garay. Pero nunca deja de mirar hacia atrás: la casa familiar, los dedos del padre sobre las losas, el fuerte olor a pan fresco de las panaderías.

Guanabacoa arropa el frío de sus manos. Es el puente mitológico entre lo real y lo irreal. Su carrera marca ya una línea de partida. Está poseída por las encrucija­das. Un pequeño Elegguá de piedra parece acompa­ñarla. Sustituye a Raquel Meller. Y estrena en 1928, en el Palace de París, una página de Sindo Garay, Lupisamba. El éxito es apoteósico. Es un momento cubano comparable al estreno de la contradanza criolla San Pascual Bailón, en 1803.

Un calabaza me da /
ma grande que yo tiengá /
en mi conuco sembrá /
un calabaza me da...

Se retrata entre mesitas del Boul Mich, junto a la torre Eiffel, y en un patio cruzado de celosías.

Josephine Baker se cambia entre bastidores para poder presenciar las actuaciones de Rita. Dice en un español muy gutural: «Es un genio. Un genio».
Y es que Rita arrancó del encantamiento.

 Los estilos se funden y toman nuevos relieves en su persona. Los ingredientes de nuestra idiosincrasia se mezclan para formar un solo cuerpo. Se entregan a un fuego de nupcias el salero andaluz y la sandunga cubana. La bata nacional es una versión sensualizada del traje de óvalos gitano y el mantón de Manila. Como la ola trabaja en el arrecife, así Rita pule la expresión nacional, con una gesticulación propia y una forma de cantar. Esto le da el primer rango entre los intérpretes de su época. Lezama Lima señala dos corrientes de riqueza en el caudal de la sabiduría cubana cuando dice que:

«...en Cuba solamente ha sido alcanzada la sabiduría por el taita, el negro esclavo al llegar a la ancianidad y en la poesía de la sacralidad que culmi­na en José Martí».

Esa irradiación, ese instante de luz, tiene un pode­roso destello en el arte interpretativo. Y ese es el que alcanzó con sus gajos de yerbas y sus enaguas bordadas, Rita Montaner.

*Pasajes de Claves por Rita Montaner, texto publicado.

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arq. Guillermo Jesún Morán Loyolaa dijo:

1

13 de abril de 2018

10:14:39


La voz de Rita era un misterio... su enfermedad no dejó que su vida continuara, pero si tenía mucho talento. Los temas que cantó, la hicieron merecedora del título: La única, y su actuación era bastante buena. Pienso que lo que no se le cuidó la imágen, no la personal, de la cual se habló demasiado mal, en una prensa en la que los valores morales de la época atacaban la plena igualdad de la mujer, a veces no le quedaba bien el peinado, o la ropa, pero no vivimos aquella época, sin embargo la voz era la de un ángel que bajaba del cielo, no debe compararse, una vez en facebook dije que otra talentosa artista cubana tenía un mejor resultado, pero Rita sigue siendo Rita, la mulata, la guarachera, la del doble sentido, la del arte lírico, y una de nuestras mejores artistas. VIVA RITA DE CUBA

lala dijo:

2

13 de abril de 2018

12:11:07


Que maravilla leer algo tan lindo de Rita, en mi criterio olvidada, esto debe repetirse..............gracias

Ignacio F dijo:

3

13 de abril de 2018

14:58:27


La recuerdo en un trocito de una película mexicana, víctimas del pecado, su estilo tan peculiar.

ALBERTO FERNANDEZ VERGARA dijo:

4

16 de abril de 2018

11:14:52


Gracias Hugo, Gracias Miguel, gracias a todos aquellos que no dejan que el legado de LA UNICA caiga en el olvido