ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: www.laradiodelsur.com.ve

A los 103 años de edad murió este martes en el barrio La Reina, de Santiago de Chile, el poeta Nicanor Parra. O mejor dicho, un antipoeta, título que ejerció con genio, ingenio, tenacidad, procacidad y conciencia de lo que se traía entre manos.

Fue reconocido en vida con importantes distinciones. Desde el aparentemente modesto Premio Municipal de Santiago por su cuaderno Cancionero sin nombre en 1938 hasta el Premio Cervantes en 2011 por el conjunto de su producción.

Confrontado muchas veces con Pablo Neruda, pese a estar en las antípocas del autor de Canto general, se declaró su admirador: “Hay dos maneras de refutar a Neruda; una es no leyéndolo; otra es leyéndolo de mala fe. Yo he practicado ambas, pero ninguna me dio resultado”, confesó.

Lo mismo podría decirse de él. Al Parra poeta (o antipoeta) no solo se le puede ignorar, sino que al seguir sus versos, su originalísimo modo de concebir la escritura sobre todo a partir de los textos reunidos en Poemas y antipoemas (1954), se tiene la certeza de que en la poesía iberoamericana hay un antes y después de Nicanor.

El escritor también prestó atención a las tradiciones poéticas orales chilenas. No hay que olvidar que su hermana, Violeta Parra fue una de las grandes cultoras de la canción popular. Los versos reunidos en La cueca larga (1958)   enaltecen esa línea.

Pero, sin lugar a dudas, el Parra más controvertido y contradictorio es el que se mostró con Artefactos (1972). Textos brevísimos, sueltos, impresos en tarjetas postales. Chistes de gusto dudoso, invectivas y hasta más de una idea políticamente lamentable.

Coincidieron los Artefactos con el momento más álgido de los ataques al gobierno de la Unidad Popular, de Salvador Allende. Tras la asonada fascista, el poeta sobrenadó la turbulencia refugiado desde la academia universitaria.

En las dos últimas décadas, pese a su empeño por no ocupar un lugar prominente bajo los reflectores, la jerarquía de su obra literaria se afianzó y fue objeto de numerosos homenajes, como cuando cumplió su centenario, a los que casi no pudo asistir por su avanzada edad.

En Cuba fue jurado del Premio Casa de las Américas en 1965, institución que publicó una antología de su poesía preparada por Guillermo Rodríguez Rivera, quien años después recordó: “Se ha hablado del escepticismo de la poesía de Parra, y es cierto en parte. Pero a veces se quiso atribuir el escepticismo a la expresión misma, y ello no es así. De alguna manera, Parra contribuye a nutrir la voz de algunos de los más jóvenes ―y de los más revolucionarios― poetas posteriores, como es el caso del salvadoreño Roque Dalton. En verdad, el poeta Nicanor Parra contribuyó a alimentar la expresión poética del continente y de la lengua”.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Antonio Pavez Muñoz dijo:

1

24 de enero de 2018

10:31:43


USA , donde la libertad es una estatua... Nicanor Parra

Maykel dijo:

2

24 de enero de 2018

13:02:30


America Latina esta de luto por la muerte del poeta chileno Nicanor Parra, a la edad de 103 años.