ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Palenquera (litografía, 70x100 cms), obra de Ana Mercedes Hoyos. Foto: Granma

Una narradora extraordinaria que supo eternizar en sus piezas la realidad histórica y cultural latinoamericana, nuestros matices cromáticos, subrayando en cada momento lo popular, la cotidianeidad del hombre de a pie, así como las costumbres y la vida, como temas dominantes en su vasto quehacer plástico, fue, sin dudas, la artista colombiana Ana Mercedes Hoyos (1942-2014).

Su segunda muestra personal presentada en Cuba –la primera titulada Aurora se expuso en el Memorial José Martí (2011)– está abierta en la Sala Contemporánea de Casa de las Américas (3ra. y G, Vedado), bajo el título de Ana Mercedes Hoyos. Gráfica. En ella, se reúne una decena de litografías que enfocan las tradiciones de su país, específicamente del norte caribeño: los bodegones de palenques, esas palanganas y platones cargados de frutas que distinguen las playas y zonas de las ciudades costeras como Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, entre otras, y resulta, como ha expresado Rafael García Esquivia, agregado cultural de la embajada de Colombia en La Habana: «un homenaje, conjuntamente con la Casa de las Américas, a una de las figuras más emblemáticas de la plástica nuestra y de América Latina, quien nos regaló su visión de una parte de nuestro paisaje y realidad cotidianos. Todo ello llegado de su constante mirada al entorno, donde sumó, además, un riguroso estudio antropológico de nuestras raíces».

No hay dudas, mirando sus creaciones, que alcanzaron las más variadas técnicas (dibujo, pintura, escultura, fotografía y gráfica) para resaltar, el rico mestizaje de estas tierras. Mezcla que logra también la labor creativa y llega hasta los variados modos de expresión utilizados en sus obras: de las culturas americanas, afro, el pop art y hasta el post-impresionismo europeo. Todo ello enriqueciendo esos ambientes donde podemos casi tocar y disfrutar el Caribe.

De ahí la intensidad de su colorido que toma de nuestra naturaleza, y donde observamos, cómo un objeto, persona o forma adquiere nueva vida, otra dimensión. Hay movimiento visible en los cuerpos o fragmentos de ellos, un juego de texturas que ilumina con intensidad el espacio, y hasta las frutas llegan a motivar el paladar.

Enfocando sus realizaciones descubrimos detalles precisos, gestos, y múltiples visiones del paso del transcurso del tiempo –cual una clase de historia-, que cautivan a su audiencia e invitan a especular acerca del significado de la vida en un mundo desbordado por tanta tecnología, la información y hasta la velocidad.

La fuerza de la creación de Ana Mercedes Hoyos, quien estudió Artes Plásticas en la Universidad de Los Andes y en la Universidad Nacional de Colombia, viene de varios elementos, entre otros, de la materialidad de la obra misma y la acción directa y física de la artista.

Tenemos una fuerte impresión de que su pintura tiene su propia vida, con una presencia física, incluyendo todas las nociones de materia, peso y textura… Y los colores que salen de su trabajo también tienen una fuerza indescriptible. No es fácil olvidar una obra de Ana Mercedes Hoyos porque la misma se muestra material y físicamente ante nosotros. Es ella y su realidad.

Por lo demás, la contemplación directa de los trabajos de la creadora, con sus matices cromáticos, perspectivas, fuerza expansiva..., constituye un inesperado regalo visual y emocional, por no insistir sobre lo más obvio, la fecundísima lección que nos proporcionan.

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