ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Con su Tesoros, la mexicana Maria Novaro busca que las niñas y niños ejerciten la imaginación Foto: Cortesía del Festival

Directoras consagradas y jóvenes convergen en la edición 39 del Festival de Cine de La Habana en un número que deviene revelador si se compara con años anteriores.

Aunque «es aún una cifra insuficiente representa un aumento, pues el 34 % de los filmes en concurso son dirigidos por mujeres, lo que no quiere decir que se decida por género, sino que indica el alto nivel de la producción de las cintas realizadas por mujeres», destacó en la primera gran conferencia del Festival su presidente, Iván Giroud.

Para los que gustan de las estadísticas: el total de filmes en concurso y otras secciones  oficiales dirigidos por mujeres es de 117. En la competencia la cifra es de 38, de ellas ocho largometrajes (de 19), dos cortos (de 18), 13 documentales (de 23), cinco de animación (de 16), siete óperas primas (de 18), y tres en post producción (de ocho).

Las grandes cinematografías del continente acaparan posiciones por los premios Coral, dígase Argentina, Brasil, México y Chile, pero ya se van sumando Bolivia, Cuba, Colombia, República Dominicana, Nicaragua y Ecuador.

Son 79 las directoras seleccionadas para las secciones fuera de concurso, por ejemplo en el Panorama Latinoamericano; A sala llena; La hora del corto; Memoria; Sociedad; SOS Medio Ambiente; Los colores de la diversidad; Vanguardia; A medianoche o Panorama Contemporáneo Internacional.

Es obligado detenerse en el concurso de largometrajes, que es el corazón en todo festival,  donde este año está la potente presencia de cuatro notables directoras latinoamericanas, que por demás llegan con sus películas avaladas en otros certámenes y por la crítica.

Siguiendo el orden alfabético por países y no de preferencia, el primer lugar es para la guionista y directora argentina Lucrecia Martel, quien en 2001 con su ópera prima La ciénaga, obtuvo numerosos premios, entre ellos el Coral a la mejor película y a la mejor directora del Festival de Cine de La Habana; en 2004 su segundo largometraje, La niña santa, fue nominado a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y su tercer film, La mujer sin cabeza, fue seleccionado otra vez en Cannes en 2008.

Casi diez años después vuelve al encuentro habanero con su nueva película titulada Zama, la cual luego de ser proyectada en la 74 Muestra de Venecia fue calificada de «obra maestra» y una de las más grandes películas del año, tanto así que ha sido la elegida para representar a Argentina en los Oscar y en los Goya.

Foto: Cortesía del Festival

En Zama el guión, sobre la novela de Antonio di Benedetto, corre, como es habitual, a cargo de Martel. Trata sobre Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII asentado en Asunción, que espera su transferencia a Buenos Aires. La crítica advierte en esta película de época  un exquisito cuidado del detalle.

Pero en esta ocasión Lucrecia Martel compite directamente en La Habana con su coterránea Anahí Berneri, quien cuenta igualmente con una personalísima cinematografía. Tiene en su haber cinco largometrajes, Un año sin amor (2005); Encarnación (2007), Por tu culpa (2010), Aire libre (2014) y ahora Alanís, con la cual obtuvo en septiembre último la Concha de plata a la mejor directora en el 65 Festival de San Sebastián y el de mejor actriz para Sofía Gala Castiglione, cuyo trabajo como Alanis fue calificado de consagratorio.

Berneri  ha elegido en conjunto los temas de la  prostitución y la maternidad y la crítica habla ya de Alanís, como  una película imprescindible, no sólo por la puesta en escena y por la actuación de Castiglione, sino por adelantar la idea de que la maternidad y la prostitución son decisiones de la mujer sobre su cuerpo y como  ganarse la vida en un mundo de desigualdades salvajes.

Con la segunda letra del abecedario llegamos a Brasil y otra muy  conocida directora, Lucia Murat (Brava gente brasileña, Casi dos hermanos (Premio al mejor Filme Ibero-Americano del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata) y Que bien verte viva. Murat compite esta vez con Plaza Paris.

Con este título Murat reitera la influencia en su cinematografía de sus años como prisionera y torturada durante la dictadura militar y específicamente en Plaza Paris, la directora quiere evidenciar como cuando una persona es encarcelada, toda la familia lo es igualmente y lo hace con un drama impecablemente presentado.

Foto: Cortesía del Festival

La cuarta prestigiosa presencia es la gran directora mexicana Maria Novaro quien vuelve tenazmente a concursar en  La Habana. De su paso por el Taller de Proyectos encabezado por Gabriel García Márquez y Robert Redford en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños nació Lola su primer guión de largometraje, con el cual ganó en 1989 el Premio Coral a la Mejor Opera Prima del Festival de la Habana.

No es todo, Novaro regresó al Festival de La Habana en 1991 con su segundo largometraje, nada menos que Danzón, que mereció otro Premio Coral y su protagonista, María Rojo, el de actuación. Devenida película de culto, Danzón está incluida entre las 100 mejores películas del cine mexicano

Con El jardín del edén en 1994 Novaro obtuvo su tercer Coral en la Habana y ahora regresa con Tesoros (2017), su primer  largometraje para niños.

La nueva realización de Novaro, recompensada en el Festival de San Diego con el Premio a Mejor Película para Familias, tiene un detalle atractivo, tres de sus  protagonistas son los auténticos nietos de la directora, en total 15 niños entre tres y 11 años integran el elenco.

Novaro, guionista de todas sus películas, ha manifestado que en cada una de ellas ha buscado contar uno de los muchos Méxicos que existen y al explicar este filme para la infancia, la exitosa cineasta advirtió como en el contexto actual, en el cual los niños han dejado de jugar en la calle y de inventar historias, hay que ofrecerles mensajes positivos.

Es un acierto el título mismo de la película, Tesoros, término con el cual muchas veces los padres se refieren a sus hijos y a la vez es la búsqueda que hacen los niños de un supuesto baúl escondido por el pirata inglés Francis Drake cuatro siglos atrás.   

Cuatro grandes directoras en busca de la recompensa del premio Coral del Festival de Cine La Habana. La decisión, donde siempre hay un contrapunteo entre objetividad y subjetividad, es del jurado, aunque en algunas, muchas, ocasiones, no coincida con la crítica y mucho menos con el público. Será, como siempre, un sorprendente final.

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