ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Yolanda Pujols y Salvador Wood dos iconos de la actuación en Cuba son homenajeados en el documental Una leyenda costeña. 

La documentalística cubana mucho se ha preocupado por preservar y rescatar el patrimonio nacional. Casi todos los realizadores tienen en su filmografía, además de ficción, materiales dedicados a grandes artistas y científicos. Recientemente se han estrenado en La Habana dos de esos filmes que rescatan a personalidades singulares de la vida nacional.

El primer audiovisual, Danza de crines, tuvo su première en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y además pasó por el Canal Educativo 2 de la televisión nacional, mientras Una leyenda costeña fue presentado a la prensa cultural en el Centro Fresa y Chocolate.

Danza de crines está dedicado a la trayectoria profesional y al perfil humano del doctor Antonio Martínez Arredondo, un ilustre médico veterinario, quien fue además el padre de la prima ballerina assoluta, Alicia Alonso, fundadora y directora del Ballet Nacional de Cuba.

El documental, de 57 minutos de duración, una producción de la Televisión Cubana, fue dirigido por Luis Hidalgo Ramos, quien es además guionista junto a Jesús Moreno, y la dirección de fotografía es de Yosnovi Frías.

Realizado a la manera tradicional de entrevistas sorprende la realizada a uno de los guionistas, Jesús Moreno, quien es presidente de la asociación Consejo Científico Veterinario Pinar del Río (la provincia más occidental de Cuba).

Rápidamente se comprende pues fue precisamente a Moreno a quien, se explica, hace varios años la familia de Alicia Alonso encargó rescatar la figura del doctor Martínez Arredondo.

El audiovisual expone que en el año 1929 el ejército nacional cubano le encomendó al doctor Martínez Arredondo la repoblación de caballos hispanoárabes en el país para mejorar la genética equina en la isla.

Para ello, el veterinario y militar viajó a la ciudad española de Jerez de la Frontera (Asturias), de donde volvió con 30 yeguas preñadas (15 árabes y 15 hispanoárabes) y tres sementales.

Pero esa no sería solo la relevancia de la visita. Es que el doctor Martínez Arredondo se trasladó a la ciudad gaditana con su hija de siete años Alicia Martínez del Hoyo, quien se enamoró del folclore español y aprendió muchos de sus bailes.

Muy a propósito las entrevistas a la propia legendaria ballerina quien recuerda en cámara su visita a Jérez de la Frontera con su padre, y a la destacada bailarina de danzas españolas Irene Rodríguez, quien aborda los inicios de Alicia Alonso en este género, y como absorbió toda la paleta de bailes españoles.

No podía faltar que los realizadores se trasladaran a Jerez de la Frontera y de allí, como referencia, dejan ver, aunque brevemente, momentos del espectáculo Cómo bailan los caballos andaluces, que se exhibe en el picadero de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre en esa misma ciudad gaditana. Una maravilla de simbiosis entre el arte ecuestre y la danza que quien escribe pudo ver en vivo en la primavera de este 2017.

El espectáculo es un ballet ecuestre con música netamente andaluza y española, y vestuario de gala a la usanza del siglo XVIII, con coreografía sobre las domas y otros trabajos de la equitación tradicional. Sus creadores afirman, y lo demuestran, que Andalucía tiene tanto arte que hasta los caballos bailan.

Danza de crines, además de valorar la vida y la obra científica del doctor Antonio Martínez Arredondo, deja al espectador emocionado al sentir la pasión con que de él habla su hija, Alicia Martínez del Hoyo, la mítica Alicia Alonso.

DESDE EL POBLADO HABANERO DE COJÍMAR

A dos de los grandes actores del teatro, la radio, el cine y la televisión de la isla, Yolanda Pujols y Salvador Wood, vecinos desde hace mucho tiempo del barrio marinero de Cojímar, está dedicado el documental titulado Una leyenda costeña.

El audiovisual, dirigido por Patricio Wood, fue concebido como un homenaje a Salvador y Yolanda, quienes en el 2015 cumplieron 68 años de matrimonio. Yolanda no pudo verlo concluido pues falleció ese mismo año. Ella fue una artista de referencia de la radio y la televisión en Cuba y junto a su hermana Carmen, un hito dentro de la locución femenina.

De las películas protagonizadas por Salvador se recuerdan La muerte de un burócrata, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y El Brigadista, de Octavio Cortázar, referencia indispensable en la antología del cine cubano.

El director del documental es Patricio Wood, actor de amplio registro que comenzó su vida en el cine a los 14 años cuando protagonizó en 1977 junto a su padre Salvador la mencionada cinta El brigadista. Desde entonces ha trabajado en más de diez filmes cubanos o coproducidos con otras cinematografías, significando algunos como Guardafronteras, de Octavio Cortázar; Caravana, de Rogelio París; El elefante y la bicicleta, de Juan Carlos Tabío; Tirano Banderas, del español José Luis García Sánchez, y más recientemente Últimos días en La Habana, de Fernando Pérez.

Pero ahora Patricio Wood se ha puesto tras las cámaras y ha realizado un interesante documental, que solo él podría haber hecho, por ser hijo de Salvador Word y Yolanda Pujols.

En Una leyenda costeña, producido por el Centro de Desarrollo del Documental Octavio Cortázar de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el director asumió el reto de hacer la historia de sus padres, personas que como vemos en el documental han vivido una vida natural y sencilla.

Una breve conversación en Fresa y Chocolate con Patricio Wood para precisar algunos detalles.

— ¿Por primera vez detrás de cámara?

— «El documental es mi primera gran experiencia, pero si hacemos un poquito de historia te digo que lo hice desde muy joven. Soy fundador de la Federación de Cineastas Aficionados creada por el ICAIC y ahí hacíamos nuestras películas en 8mm, las conservo e incluso he digitalizado algunas. Luego con la Asociación Hermanos Saíz logré hacer cortos, uno se llamó Era por mi amor, y el otro Resolución».

—¿Dicotomía entre el director y le hijo?

—«No para nada. El documental un poco convierte la casa en un local de trabajo, se hace a la vez que se produce. Se ve el entrevistado maquillándose, gente trabajando atrás, poniendo las luces, como algo aun no terminado y trasladarle a ellos la sensación de que la casa es también un estudio. Así fue su vida, la casa era un estudio, un teatro. Fueron días muy ricos para mis padres, estuvieron muy contentos, agradecieron mucho la idea (en el documental una frase maravillosa de Salvador sustenta esa idea: «es un anticipo de la eternidad»). Yo no me sentía ni hijo ni director, sentía simplemente que tenía que lograr que me contaran su vida sin dejar de ser ellos. Yo sabía como pincharlos, por donde atacarlos para provocar la verdad que hay en ellos, de santiagueros, de cubanos, de pareja. Es lo que yo sentía como responsabilidad absoluta».

—¿El guion?

—«Lo sometía a su relación personal y unido a los sucesos importantes en la vida profesional fundamentalmente y que mostraran el amor de pareja, como se iban ayudando, se iban solidificando, creciendo, a partir de la vocación, que duró toda la vida, como mismo duró el amor. Yo creo que la tesis es que no hay contradicción entre el amor a la profesión y a la pareja. Al contrario se retroalimentan»

—Se aprecia un algo especial en la música…

—«Muy importante lo que sucedió con la música. Esther García Mariño, de la Productora Octavio Cortázar, provocó que el maestro Frank Fernández nos concediera la posibilidad de tener una música original. Cuando finalmente Frank nos invita a su estudio para la primera entrevista ya nos tenía una propuesta de tema musical y en vez de sentarnos a conversar sobre el documental lo que hicimos fue escuchar lo que él había hecho la noche anterior. Y me dijo, yo no sé el documental que tu vas a hacer, pero lo que no puede faltar es la bella manera en que tu mamá ha mirado siempre a tu padre, y en eso me inspiré. Música muy lírica, la tituló La nobleza. Tiene el acompañamiento en el cello de Alina Neyra, su propia esposa. La percusión de Aroldi Chapman. La música es un gran regalo al documental».

En Una leyenda costeña el actor Patricio Wood revela con originalidad e ingenio a sus padres, Yolanda Pujols y Salvador Wood, como pareja y como artistas, unidos tanto en el amor, como en el arte. Como diría el director «traté de acercarme a ellos como son, desde sus sillas, desde su quietud».

¿El título?

—«Un verso de un poema que mi padre le escribió a mi madre», nos reveló Patricio Wood.

Danza de crines y Una leyenda costeña, dos nuevos audiovisuales con los padres en la memoria que enriquecen el documental cubano, esa área de creación que elevó a la cinematografía cubana a niveles mundiales desde la década de 1960, aunque por diversas causas luego languideciera y ahora vuelve por sus fueros, a recuperar espacios y buen hacer.

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la cienfueguera dijo:

1

30 de noviembre de 2017

14:00:11


merecido homenaje con ese documental a dos actores que admiro muchisimo ,creo que el mejor director para la historia Patricio grande tambien sin verlo aun se va ha ser un exito