ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Gabriel Bianchini. Foto: Cortesía del artista

Gabriel Guerra Bianchini es el primer fotógrafo que ha intervenido la Catedral de La Habana a  lo largo de casi 500 años de historia. El artista, inauguró el pasado noviembre una exposición con diez gigantografías que renuevan la imagen de este ámbito patrimonial y le imprimen de golpe un nuevo horizonte contemporáneo.

Bianchini sabe que la fotografía como el resto de las manifestaciones artísticas le da la libertad a los espectadores de imaginar y leer en cada obra todas las lecturas posibles. El joven fotógrafo, sin embargo insiste en que sus obras  tienen como punto en común un sueño. «Cada una de estas obras hablan de un horizonte de nubes para sentarse a meditar, a soñar. Para recordar las cosas importantes de la vida y llenarnos de esperanza por ellas. Les traigo mi utopía donde Cuba entera está rodeada de nubes. Donde muchos personajes, de esos que vemos a diario en el malecón, no tienen un mar sino estos gigantes blancos como horizonte. Algunos edificios como el Capitolio o el Habana Libre inmersos en esa inmensidad», explica Bianchini.

Para Bianchini, de 34 años,  la muestra es un regreso a la infancia de su hija, a los años en que la veía correr como un remolino entre los adoquines y las bocacalles del Centro Histórico. «Esta es la muestra a la que más esfuerzo he dedicado. Un sueño hecho realidad, es como ser papá de nuevo. Soñar con esas fotografías adornando los arcos de la Plaza de la Catedral y verlas hoy, así tal cual las vi en su momento. Es como dar a luz. Un espacio que camino prácticamente todos los días, donde mi hija pasó horas y horas jugando con sus amigos. Verlo hoy adornado, es como ponerle un toque de luz diferente, y cuán importante es luchar por lo que se sueña.

–¿Por qué decides sacar la fotografía de las galerías para ponerla a dialogar con los espacios públicos?
–He querido hacer un regalo a todos los vecinos o personas que comúnmente pasean por esta Plaza, esos  que un día se levantaron y se encontraron con un horizonte lleno de nubes y colores. Para mí, casi todas las exposiciones tienen su momento de fuerza en la inauguración, luego poco a poco son olvidadas. Estar en un espacio abierto como este, me permite sentarme un ratito cada día a observar la reacción de cientos de personas que descubren la muestra por primera vez. Es como inaugurar cada día una exposición. Pero lo más importante es que las personas que no entran nunca en una galería o en un centro cultural, tienen ahora todo para conmoverse, y deslumbrarse.

En Cuba no es habitual ver a artistas que intervengan los espacios públicos...

–Intervenir un espacio público requiere una responsabilidad inmensa. Tiene que haber una armonía entre la obra, el mensaje y el lugar que se interviene. En Francia, me maravilló siempre el hecho de que los festivales de fotografía tienen algo en común, y es que las fotografías invaden la ciudad. Siempre soñé con hacer lo mismo aquí. Tenemos varios ejemplos anteriores, como en la Bienal de La Habana, la muestra Detrás del muro, sin duda alguna tuvo una eficacia que pocas galerías pueden lograr y es la interacción de un público en masa con la obra y el espacio. Ahora, confío, en que otros artistas comenzarán a plantearse la posibilidad de intervenir un espacio público. Y podrán ver la Catedral como un lienzo que con respeto, se puede adornar de distintas maneras.

¿Crees que tu obra tenga rasgos en común con otros fotógrafos de tu generación?

–De algún modo sí. Mi obra nace de la experimentación. De un corazón joven con ganas de hablar y ser escuchado. Pocos imaginan, el movimiento que se ha creado en torno a la fotografía en Cuba. Casi no se reconoce, pero está ahí, los que nos dedicamos a este arte somos testigos. Y clamamos por más reconocimiento y espacios. Claro, es nuestra labor conseguir la atención que merece haciendo un arte de calidad reconocible.

–¿Podemos hablar en Cuba, como en otras épocas, de una nueva generación de fotógrafos con inquietudes parecidas?

–Por supuesto. El reportaje es el campo, diría, más común que se ha generado en nuestra Isla. Cómo olvidar a maestros como Korda, Corrales, Liborio, El Plátano, y tantos gigantes de este campo. Pero hoy, y lo digo con un orgullo inmenso, cientos de jóvenes están incursionando en otros muchos campos de la fotografía, como el surrealismo o la moda, y lo están haciendo con una calidad mundial y obteniendo tales reconocimientos. Dándole tiempo, recursos e interés a estos inquietos veremos que pronto un cubano se alza con un prestigioso premio World Press Photo o un Sony Awards.

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Wilfredo dijo:

1

30 de noviembre de 2017

08:10:31


Felicidades Bianchini! Sucinto, pero bueno!

roberto salas dijo:

2

1 de diciembre de 2017

08:06:12


=creo tener elementos para preguntar de donde salio este nombre ël "platano" como miembro de esa elite de la fotografia "epica "??? jamas he oido ese nombre, es en serio???????? mucho menos como "gigante" de la fotografia...favor responder.................................

Gabriel Respondió:


5 de febrero de 2018

21:51:50

http://www.granma.cu/cultura/2018-01-09/el-platano-fotografo-de-la-trova-09-01-2018-22-01-32

tony dijo:

3

11 de diciembre de 2017

23:58:03


pero es la Plaza, no la Catedral.

tony dijo:

4

12 de diciembre de 2017

00:00:40


las fotos están en la fachada de uno de los palacios de la Plaza de la Catedral, no en la Catedral, ya esas son otras palabras. aclaren esto por favor. y claro que en 500 años... imposible mostrar fotos antes...

Leonel Fernandez Delgado dijo:

5

18 de agosto de 2018

23:25:41


Gabriel Bianchini felicitaciones, todas tus obras fotográficas son bellas y el lugar fue el ideal para mostrarlas