ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En la más reciente adaptación de la novela de Leon Tolstoy, la actriz rusa Liza Boyárskaya, de destacada trayectoria en el teatro y en el cine, es Ana y el actor Maxim Matvéyev, que interpreta a Vronski es su esposo en la vida real.

El de Anna Karenina es el papel soñado por toda actriz. Greta Garbo, Vivien Leigh, Tatiana Samoilova, legendarias estrellas del cine mundial, dieron vida en la gran pantalla al personaje inmortal de la estupenda novela de Leon Tolstoi.

Hay obras literarias llevadas decenas de veces al cine, a las que los realizadores vuelven una y otra vez y Anna Karenina, esa cumbre de la literatura universal, es una de ellas.

La odisea romántica de su protagonista es posiblemente una de las que más adaptaciones ha tenido desde que naciera el cine. La célebre novela sobre el trágico amor de una mujer casada con un hombre mayor que se enamora de un joven oficial del ejército fue escrita por Tolstói entre 1873 y 1887.

Entonces recordemos que el cine comenzó en 1895, lo que nos puede acercar a imaginar el número de veces que se ha podido llegar a la sala oscura. ¿Cuántos filmes se han atrevido a reproducir este gran clásico sobre el amor y la hipocresía social?

Este comentario nace de haber visto recientemente en Cuba dos nuevas versiones de Anna Karenina. Gracias a una Semana de Cine Ruso en la Cinemateca, la adaptación de este 2017 dirigida por el ruso Karén Shajnazárov y en la televisión, una miniserie italiana de 2013, de dos capítulos, dirigida por Christian Duguay.

Volvamos al principio. Anna Karenina fue llevada por primera vez a la pantalla en Rusia en 1911 por el director francés Maurice André Maitre, todavía en la época del cine mudo. En 1914 el ruso Vladímir Gardin volvió sobre la novela homónima, con la actriz Mariya Guérmanova.

La Divina Garbo y Frederich March en el rol de Vronsky. 

Pero sería la versión de Hollywood de 1935 la que alcanzaría mayor fama y éxito. Dirigida por Clarence Brown tenía en el rol protagónico nada menos que a legendaria Greta Garbo. Aquí Garbo está en la cúspide de su carrera y ofrece una actuación impecable y recrea una Anna verdadera, creíble.

En 1948 asumió el papel otra famosa, Vivien Leigh. ¿Quién mejor que Scarlett O’Hara (Lo que el viento se llevó) para encarnar el relato de amor y pasión que fue mas allá de hipocresía social de la época? Dirigida por Julien Duvivier tiene como guionista nada menos que al dramaturgo Jean Anouilh (Antígona).

No es de extrañar que la crítica, y público, considere la adaptación más fiel la dirigida en 1967 por el ruso Aleksandr Zarkhi, y la mejor Anna la interpretada por su coterránea, la sobresaliente actriz Tatiana Samóilova. Se trata de una verdadera joya cinematográfica.

Samóilova se había dado a conocer fuera de su país gracias a su encarnación de Verónica en Cuando pasan las cigüeñas, una trágica historia de amor interrumpido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, dirigida por Mijaíl Kalatozov, que en 1958 se convirtió en la primera película soviética premiada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes. La actriz recibió una mención especial.

Como dato curioso, en la Anna Karenina de Zarkhi, la estrella mundial del ballet, Maya Plisétskaya, encarna un pequeño papel, el de la Princesa Betsy Trubetskaya. La ballerina luego protagonizaría el ballet del mismo nombre, de Rodión Shchedrín, estrenado en 1972 en el Teatro Bolshoi.

Las adaptaciones continuaron casi cada década. Hay una Anna Karenina en 1997, con dirección de Bernard Rose y con la francesa Sophie Marceau en el protagónico, y en 2012 lo hace Joe Wright, con la británica Keira Knightley.

Llegamos a la adaptación de este 2017 dirigida por Shajnazárov quien se rebeló de las versiones ya desde el título, la nombró Ana Karenina. Historia de Vronski.

El realizador asumió varios riesgos. No solamente el título, sino que su versión del gran clásico es narrada por el conde Vronsky, el amante de Anna y, por demás, hay que decir de inmediato, omite la escena del famoso personaje literario arrojándose al paso de un tren, el majestuoso final escrito por Tolstoi.

Tatiana Samoilova (Anna) y Vasili Lanovoy (Vronsky) en la escena del vals en San Petersburgo donde se conocieron.

Eso si, Shajnazárov comienza con una de las frases cumbre de la literatura mundial, «todas las familias felices se parecen entre sí, y las infelices lo son cada una a su manera», pero sitúa el relato hecho por Vronsky estando éste en un hospital militar de Manchuria, treinta años después de los hechos. Allí coincide con Serguei, el hijo de Anna, encuentro que no existe, está de más decir, en la obra de Tolstói.

¿No resulta mucho pedir a los espectadores y a los lectores amantes de la gran novela?

Paralelamente al largometraje Shajnazárov rodó una versión televisiva de ocho capítulos. Hay más para la pantalla chica, como un telefilme de 1985 dirigido por Simon Langton con Jacqueline Bisset y Christopher Reeve, y la miniserie de 2013, vista ahora en Cuba, dirigida por Duguay, con la italiana Vittoria Puccini como Anna.

Se considera que las películas inspiradas en la novela de Leon Tolstoi llegan a una treintena y cada nueva adaptación cinematográfica desata pasiones de los ¿miles, millones? de admiradores de Anna Karenina. Puestos a escoger. ¿Por cuál se decidiría? Mi voto particular está dividido: Garbo y Samoilova.

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