ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Afirmaba sin reparos ni chovinismo Dulce María Loynaz en su discurso tras recibir el Premio Cervantes 1992: «No sé (…) si la obra cervantina ha sido comentada, absorbida con tanto amor en otros países como lo ha sido en Cuba (…). Pero de lo que sí estoy cierta es de que en ninguna parte hemos puesto tanto amor en sacar a la luz de nuestro siglo (…) el talento y la imborrable huella que esta pluma ha dejado en todos los que de ella nos servimos para expresar nuestros sentimientos». Y como si sus palabras hubieran quedado atrapadas en los pliegues del tiempo, cual ecos que convocan e impulsan, un destacado esfuerzo editorial ha salido de la fragua para continuar tras la huella de la aventura cubana del escritor complutense.

Después de una edición inaugural en el 2005, conmemorativa por los 400 años de la publicación de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, vuelve, diez años después, para celebrar la aparición de la segunda Del donoso y grande escrutinio del cervantismo en Cuba, bajo el sello Editorial UH, de la Dirección de Publicaciones Académicas de la Universidad de La Habana, como una muestra de la importancia que todavía conservan para la cultura cubana y universal las interrelaciones y los diálogos contemporáneos con la obra del Manco de Lepanto, nacido un 29 de septiembre hace 470 años.

Combinando la certitud de la experiencia con el brío de la mocedad, el proyecto se nutrió de la voluntad de varias generaciones de profesores de la Facultad de Artes y Letras de la casa de altos estudios habanera. A los prestigiosos doctores Julián Ramil y José Antonio Baujin se unieron dos talentosos jóvenes, Haydée Arango y Leonardo Sarría, para lograr un texto fresco y abarcador que no solo muestra lo hecho hasta el momento, sino todo lo que está por hacerse en lo que a lecturas y estudios se refiere.

Como colofón de una serie de actividades por las fechas cervantinas, en las que se combinaron eventos científicos de carácter internacional, ciclos de conferencias, exposiciones y concursos, promovidas por instituciones como la Academia Cubana de la Lengua, la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, la Embajada de España y otras, el volumen en tres tomos intenta aglutinar algunos de los mejores acercamientos que, a lo largo de la historia, han desarrollado intelectuales cubanos alrededor de la vida y la obra del escritor nacido en Alcalá de Henares, a quien se dedica cada año el Día del Idioma Español.

Con la modestia de no poder abarcar todas y cada una de las referencias, alegorías, recreaciones o aproximaciones, se incluyen los continuadores más célebres del trayecto inaugurado por el sacerdote bayamés Tristán de Jesús Medina, en el siglo XIX, que tuvo entre sus «peregrinos» a Justo de Lara, Enrique José Varona, José María Chacón y Calvo, Jorge Mañach y Mirta Aguirre, entre los más emblemáticos. No obstante, el repaso, de tan minucioso, se hace imprescindible, al adentrarse en la más profunda ejecutoria de intelectuales y escritores de diferentes épocas que demostraron cómo el Quijote y la literatura de Cervantes personificaron –y personifican– muchos de los valores humanos e histórico-culturales, a pesar de la distancia de los años.

Aunque «el caballero de la triste figura» se erige como leit motiv de muchos de los escritos, lo que se puede constar en las cubiertas de los volúmenes, el Quijote no fue el único objetivo del análisis y la inquietud. Junto al «ingenioso hidalgo» se acomodaron los sonetos, las Novelas Ejemplares con sus gitanillas, celosos extremeños, perros parlantes, Rinconetes, Cortadillos y licenciados vidrieras, Los trabajos de Persiles y Segismunda, novela bizantina que arriba a sus 400 años de su edición príncipe, la relación entre la historia y la literatura españolas en los Siglos de Oro, Cervantes, su época, sus correlatos en los escritores de todo el mundo… el Quijote y Sancho como símbolos de todo un firmamento, de un género, de una cualidad.

Símbolo de la aventura, de la conquista de esa cordura verdadera a través de obstáculos y espejismos, de la eterna búsqueda, de la razón del equilibrio, como cantaría alguien, el Quijote se ha adocenado en los corazones más emprendedores de todo momento. Próximo a dar la vida por su país y por su deber, Martí le confesaba a su amigo Mercado que ya tenía el pie en el estribo, como Cervantes. El Che, antes de partir a una de esas revoluciones en las que se triunfa o se muere, reveló cómo sentía otra vez bajo sus talones el costillar de Rocinante al volver al camino con la adarga al brazo. Al parecer, el Quijote está más presente de lo que su autor siquiera pudo avizorar, pues, es una realidad que, como afirma el profesor José Antonio Baujin: «La vitalidad de la prole cervantina en la Isla sigue sorprendiendo por su singularidad dentro del universo iberoamericano».  

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