ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

 

Imagen de la película El tigre blanco.

Entre los filmes que exhibe la Muestra de cine ruso en la capital se encuentra El tigre blanco, intenso drama y a la vez diferente a otros filmes que sobre la Segunda Guerra Mundial se han estado filmando últimamente en Rusia, como son La fortaleza de Brest y Stalingrado. Su director es el experimentado Karen Shaknazarov, quien enriquece un relato de pocas páginas de Ilya Boyashov y, apoyándose en una mirada a ratos fantasiosa, recrea una simbología universal acerca de la necesidad de mantenerse alerta frente a los herederos de Hitler.

La historia central se ubica a finales de la guerra, cuando la acometida del Ejército Rojo sobre Berlín es inminente y en el frente soviético comienza a hacer esporádicas apariciones un imponente tanque alemán con características muy especiales y pintado de blanco. Ataca en solitario, destruye divisiones enteras de tanques rusos, llega, golpea y luego desaparece como si fuera un fantasma. Los rusos le dan el nombre de El tigre blanco y gradualmente se teje una leyenda, acentuada cuando los alemanes que son capturados en combate aseguran en los interrogatorios que la destructiva arma rodante no está registrada en ningún archivo, pero es una perfecta representación del espíritu nazi.

El filme combina elementos de la historia, la filosofía y la política con visiones sobrenaturales e imponentes secuencias de guerra. El director está interesado en extender el análisis del fascismo a nuestros días, en que mucho de su ideología se hace presente en fuerzas que amenazan la paz mundial.

Viendo la obsesión del tanquista Naydenov en darle caza al Tigre blanco para acabar con él, es inevitable recordar el duelo que cuenta Herman Melville en el clásico Moby Dick; aquella obsesión del capitán del ballenero por darle caza a una ballena que ataca y destruye cuánto ve delante de ella, una alegoría sobre la maldad que sin ser exacta a la que emana del Tigre blanco,  se le parece, y si no es igual se debe a que en Moby Dick la ambigüedad es una constante mediante la cual se juzga el bien y el mal, mientras que en  la película rusa no cabe anfibología alguna a la hora de tener en cuenta de dónde proviene la maldad.

Dos escenas para destacar: La comida entre altos oficiales rusos, luego de firmar los alemanes el acta de rendición de la Segunda Guerra y el Hitler frío y calculador que, atrapado en una atmósfera intemporal, le da consejos a un personaje que permanece en las sombras. Consejos como si quisiera trasladar «lo mejor» de sus experiencias a unos contemporáneos encargados de reavivar el trabajo que él dejó a medias.

Composiciones plásticas que recuerdan tanto a Fellini como a Buñuel, pero que no están ahí por casualidad, ya que el director Shaknazarov se ha declarado un admirador de los dos maestros. Su alerta ante el fascismo contemporáneo funciona perfectamente en su estilo artístico-fantasioso y explica la razón de que el protagonista se niegue a salir de su tanque cuando todos le aseguran que la guerra ha terminado.

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parker dijo:

1

6 de noviembre de 2017

13:13:30


Cuando se podrá ver este filme en la pequeña pantalla? las peliculas rusas de guerra son las mejores por su realismo.

Nevalis Quintana Respondió:


8 de noviembre de 2017

13:24:12

Saludos. Anoche pude disfrutar por el Canal Multivisión esta excelente película rusa. Muy de acuerdo y acertado el criterio de Rolando Pérez Betancourt. Hoy miércoles pueden ver el filme "Stalingrado". Gracias.

jorge dijo:

2

13 de noviembre de 2017

11:59:39


Son remake de peliculas hechas en la era sovietica, que fueron buenas peliculas, como la serie " Los Dias Aqui son Tranquilos" .