ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El trovador Daniel Viglietti. Foto: Tomada de ojosdecafe.com

Daniel Viglietti ya no está y sin embargo permanece. No es una paradoja. Al morir a los 78 años de edad el trovador uruguayo en la tarde del lunes, mientras era sometido a una intervención quirúrgica en Montevideo, deja una obra poética y musical que trasciende su existencia y hoy más que nunca, y seguramente en los días por venir, encarnará las más puras esencias del canto popular latinoamericano.

¿Cuántas canciones vienen de él para no olvidarlas jamás? Ahora mismo saltan en el recuerdo Me matan si no trabajo, Gurisito, La llamarada, Cruz de luz, Las hormiguitas, Cielito de tres por ocho, El chueco Maciel, Anaclara, y tantísimas más.

Pero sin dudas, entre los cubanos de mi generación, las obras que nos puso por delante la estatura el cantor fueron A desalambrar, (Yo pregunto a los presentes / si no se han puesto a pensar / que la tierra es de nosotros / y no del que tiene más…),  y Canción para mi América (dale tu mano al indio / dale que te hará bien…).

Ya para entonces era un joven y respetado músico en su país y comenzaba a contar con una proyección continental. Iniciado en la guitarra por los reconocidos profesores Abel Carlevaro y Atilio Rapat, la inquietud por los sonidos de su tierra primero y luego por la problemática social lo inclinaron a no ser el concertista que alguna vez quiso ser y el trovador que definitivamente fue.

A esa época, los años 60, se remonta su actividad docente y periodística, la vinculación con el semanario Marcha y la creación del Núcleo de Educación Musical (Nemus). Y la toma de conciencia de pertenecer a un movimiento mucho más amplio, en el que iba naciendo la nueva canción en el continente, iluminada por los precursores Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra y Carlos Puebla y fecundada por Chico Buarque y Alfredo Zitarrosa, Mercedes Sosa y Óscar Chávez, los jóvenes Isabel y Ángel Parra, y  por acá Silvio, Pablo y Noel.

No por casualidad Viglietti llegó a Cuba en 1967 para participar en el Encuentro de la Canción Protesta, organizado por la Casa de las Américas y continuó estando  en la Isla de muy diversas maneras, solidario y amigo. No es fortuito que en el 2015 recibiera emocionado en la sala Che Guevara de la Casa el premio Noel  Nicola y encauzara la memoria hacia los impulsos que Haydée Santamaría y Alfredo Guevara dieron a la canción insumisa. No es improvisada su relación con la poesía de Nicolás Guillén y Rafael Alberti, de Vallejo y García Lorca, de Idea Vilariño y Mario Benedetti, con quien compartió públicos y escenas en recitales a dos voces inscritos en la vanguardia del arte en la región.

Mucho menos es azarosa su inspiración guevariana, patente en una de sus piezas antológicas, Canción del hombre nuevo (Su sangre vendrá / de todas las sangres, / borrando los siglos / del miedo y del hambre. // Por brazo, un fusil; / por luz, la mirada, / y junto a la idea / una bala asomada. // Y donde el amor / un grito escondido, / millones de oídos / serán receptivos).

En una entrevista reciente explicó su poética con estas palabras: «En realidad, uno siempre se está componiendo, porque se está pensando, soñando, sufriendo, respirando la porción de realidad que al trovador le toca vivir, siempre se está como afinando ideas. Y de repente nace la canción, aunque la gestación pueda durar años. A veces muy poco tiempo.

Pero tampoco creer que uno es una máquina de cantos políticos. Por eso, así como me nacen canciones de opinión, me nacen otras sobre el paisaje, sobre el amor, sobre seres entrañables. Pero siempre vienen de una sensibilidad determinada, desde un modo de concebir la vida».

Así lo tendremos cerca: desde sus canciones hechas para que el ser humano alcance la plenitud.

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Santiago Leon Martinez dijo:

1

1 de noviembre de 2017

16:22:46


Muere uno de los gigantes de la canción comprometida del continente . Nos deja sus letras y su música como armas imperecederas antes los desafios que tiene aún Nuestra América. Junto a Benedetti fueron banderas inolvidablel del paisito y de los pobres del mundo cuando mucho nos queda todavia para cumplir su convocatoria " a desalambrar " . Con orgullo nuestra hija Anaclara lleva el nombre de una de sus bellas y comprometidas canciones. Recuerdo 3 encuentros con el acá en la Habana ( 2 en casa de las Américas y uno en la casa del ALBA) . La identificaba como Anaclara , la cubana ( nombre suigeneris aquí ) Una vez nos dijo a mi esposa Silvana , su abuela Olga y a mi . Cuiden mucho a esa niña es muy inteligente. Asi será maestro, te seremos fiel Daniel !!