ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Martirio y María del Mar Bonet. Foto: Cortesía del autor

Palma de Mallorca.–El ciclo de conciertos protagonizado por María del Mar Bonet junto a un grupo de músicos cubanos en Valencia, Barcelona y Madrid puso de relieve el vigor y permanente vigencia de la nova cançó catalana a partir de su poder de convocatoria y la inserción de sus músicas y letras en el imaginario de varias generaciones de españoles.

La Bonet formó parte del grupo denominado Els Setze Jutges (Los 16 Jueces) que en los años 60 del siglo pasado encabezaron un movimiento a favor de la canción de autor cantada en lengua catalana.

Uno de los «jueces», Luis Serrahima había escrito: «Tenemos que cantar canciones, pero nuestras y hechas ahora». Con ese impulso se nuclearon en tertulias y festivales, no siempre bien vistos por el régimen franquista, trovadores de firme vocación, entre los cuales figuran Joan Manuel Serrat, Quico Pi de la Serra y Lluis Lach.

Precisamente Serrat fue un temprano referente para la Bonet, pues su hermano Joan Ramón era uno de los fundadores de la nova cançó y con el autor de Mediterráneo compartía intereses comunes, al punto que en 1967 emprendieron un periplo por comunidades mallorquinas en el que participó la veinteañera María del Mar.

El 5 de marzo de ese año cantó en el teatro Romea, de Barcelona, junto a Pi de la Serra, Guillermina Motta y el también conocido del público cubano Raimón y unas semanas después presentó su primera grabación discográfica, Cançons de Menorca.

A esa distancia la mallorquina está celebrando el cincuentenario de su debut profesional, acontecimiento que ha querido destacar con los cubanos Jorge Reyes, José María Vitier, Pancho Amat, Alejandro Falcón, Héctor Quintaba y el conjunto Cuerdas del Monte.

En una entrevista de aquella época, a dúo con Joan Ramón, definió su propio derrotero al decir: «Por qué un intérprete debe cantar en una lengua que no es la suya. Otra cosa muy distinta es que, al cantar ante auditorios que no comprenden la lengua que él usa, les presente o traduzca las canciones. Pero siempre se debe cantar en la lengua propia. Así lo he hecho yo siempre y pienso seguir haciéndolo».

Eso no lo apartó de Serrat ni redujo su cercanía con los que en lengua española han defendido la canción como plataforma portadora de valores poéticos e intelectuales, tales son los casos de Amancio Prado, Martirio y Paco Ibáñez. Con este último y el griego Georges Moustaki, intervino en 1992 en un hecho memorable para su carrera artística: el espectáculo Trovadores y juglares, en Granollers, donde recitó versos nada menos que Rafael Alberti.

La nova cançó vive ahora de otra manera en la voz de la Bonet, como lo ha estado demostrando por estos días. De ello está consciente el público que asistió a sus conciertos y el que, al momento de escribir esta nota, se alista para colmar el Teatro Principal, de Palma, donde las entradas se agotaron en un santiamén.

Es la respuesta anticipada a una cantante que ha puesto a Mallorca, a las Islas Baleares y a la cultura catalana en una muy merecida escala internacional.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.