ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Rosario Cárdenas, Premio Nacional de Danza, en el salón de ensayos con sus bailarines, a quienes ella integra a la creación misma de las piezas. 

El azote del huracán Irma sobre la isla provocó en las instituciones culturales graves daños materiales, pero a la vez desató una respuesta solidaria de sus artistas para con la población afectada por sus impresionantes vientos y la furia del mar.

De acuerdo a una precisa evaluación que el Ministerio de Cultura está realizando en las 14 provincias del país que reportaron averías, las más graves en La Habana, Villa Clara, Matanzas, Camagüey, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, el sistema de la cultura sufrió perjuicios de distintos grado en 287 de sus instalaciones.

Casas de cultura, cines, museos, bibliotecas, centros de recreación y otras instituciones enfrentaron el huracán, en su mayoría, con la protección de preciados bienes, dígase instrumentos musicales, libros, computadoras, sus ricas colecciones patrimoniales y lo referente a la enseñanza artística.

Para citar algunos ejemplos en La Habana se afectaron techos en el Museo de Guanabacoa; roturas en dos paños del Centro Cultural Carpa Trompoloco, orgullo de las artes circenses cubanas, y la biblioteca del municipio capitalino de Arroyo Naranjo; y muy preocupante la impactante entrada del mar por el paseo capitalino del Prado, que llegó tan adentro como a la calle Trocadero, donde se encuentra la Casa-Museo del insigne escritor José Lezama Lima.

Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, afirmó a la prensa que se mojaron algunos de los documentos y pinturas que allí se encuentran, pero « la rápida acción de los conservadores hizo posible que, en un breve lapso, los documentos afectados fueran desalinizados» y algunas de las pinturas, restauradas con anterioridad, están en proceso de una nueva intervención.

Un ejemplo de las acciones de preservación lo ofreció la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) de La Habana, en cuya sede también irrumpió el mar, pero todos los equipos habían sido retirados y resguardados.

Asimismo, gracias a las labores de recuperación de los trabajadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) se ha restablecido la programación cinematográfica en la capital, especialmente en el llamado Circuito 23, definido por las calles 23, Zapata, 12 y Paseo, en El Vedado.

En la vecina provincia de Mayabeque, territorio donde el municipio de Santa Cruz del Norte resultó muy abatida, funcionarios del Ministerio de Cultura lamentaron la destrucción de vitrales en la Casa de Los Condes de Jaruco; mientras instituciones en la provincia Villa Clara fueron dañadas y están siendo recuperadas, tanto en Santa Clara, como en Remedios, sede de las reconocidas Parrandas; en Matanzas sufrió los embates de los vientos la recientemente restaurada Sala White, así como salas de video y casas de cultura de varios poblados. Se informó la llegada de los recursos necesarios para la reparación del techo de La Ermita de los Catalanes.

Espacio especial para la escuelas de arte, 37 en la Isla, que según se anunció están ya todas funcionando. Para este curso escolar hay una matrícula cercana a los 9 000 estudiantes y unos 6 000 trabajadores y se aseguró que no hubo pérdidas en los recursos de informatización y otros tecnológicos, vestuario e instrumentos, que se habían importado recientemente.

LAS BRIGADAS

Por iniciativa del Ministerio de Cultura, el Instituto Cubano de la Música, la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Escritores de Artistas (UNEAC) se han conformado varias brigadas artísticas para «llevar un poco de cultura, de arte y de diversión a aquellas comunidades donde más devastó el ciclón».

Los grupos que partieron hacia Villa Clara, Camagüey, Ciego de Ávila, Matanzas y Sancti Spíritus, incluyen a un centenar de artistas, entre ellos soneros, trovadores, rumberos, cantantes, a actores, humoristas, narradores orales, artistas circenses.

Estas brigadas se suman a las que en cada territorio se reunieron desde un inicio, donde hay un despliegue muy amplio de sus artistas, promotores e instructores de arte. Por ejemplo, la Sergio Corrieri en Villa Clara y el proyecto Golpe a Golpe de la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Camagüey.

En la capital ya se encuentran trabajando más de treinta brigadas artísticas. Estudiantes del ISA han ido a actuar en las localidades de Jaimanitas y el Romerillo, y La Colmenita lo ha hecho en el municipio de Centro Habana, llevando con su arte alegrías y esperanzas a los más afectados por el huracán.

Todos los artistas están decididos a ofrecer paliativos al dolor, a intentar devolver una sonrisa a los materialmente perjudicados. Así, en La Habana, se reinician las funciones.

La compañía Acosta Danza se presentó con nuevo y exitoso programas en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso; Teatro El Público, dirigido por Carlos Díaz, lo hace en la Sala Tito Junco del Centro Bertolt Brecht con una versión de Así que pasen cinco años de Federico García Lorca; en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por la maestra francesa Natalie Marin, dedicó su concierto dominical al aniversario de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Turquía, con la soprano cubana Johana Simón y la pianista turca Deniz Kaya.

Aún más. La Premio Nacional de Danza, Rosario Cárdenas, estrena una nueva coreografía, «Afrodita, ¡Oh, espejo!». La despiadada fuerza del huracán Irma provocó graves daños, pero a la vez desató un impresionante sentimiento de fraternidad. No cabe espacio para la duda, la vida cultural en Cuba se va restableciendo.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.