ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Llegué a Kazuo Ishiguro por la vía del cine y dos inquietantes películas. Rodada por el director norteamericano James Ivory, Lo que queda del día (1993) mostró un formidable duelo de actuaciones entre Anthony Hopkins y Emma Thompson, él bajo la piel de un mayordomo que sirve a un aristócrata de oscuro pasado relacionado con la Alemania nazi; ella, una ama de llaves enamorada de aquel pero desconcertada ante su esquivo comportamiento.

Luego vino Nunca me abandones (2010), del estadounidense Mark Romanek, con la bella Keira Knightley en el protagónico. Viene a ser como el reverso de La isla, de Michael Bay, en la que Scarlett Johansson y Ewan McGregor encarnan a dos criaturas clonadas en una trama donde el cuestionamiento de la perversión ética de la biotecnología naufraga en secuencias de pura acción y efectos especiales. Nunca me abandones aborda un conflicto bioético parecido, pero desde un lenguaje sobrio y una especulación afectiva.

Este jueves amanecimos con la noticia de que Kazuo Ishiguro se alzó con el Premio Nobel de Literatura 2017, lo cual a no pocos causó extrañeza, pues no figuraba en las cábalas previas, como sí la canadiense Margaret Atwood, el keniano Ngugi Wa Thiong'o, el sirio Adonis y el israelí Amos Oz.

Nuevamente quedó en nada el japonés Haruki Murakami, candidato favorito en los últimos años. Ishiguro, por cierto, solo comparte con este el país donde nació en 1954; el Nobel 2017 vive en Gran Bretaña desde los seis años de edad, es ciudadano británico y pertenece a una generación de escritores en lengua inglesa que ha dado otros nombres ilustres como los de Martin Amis y Julian Barnes.

Con sus dos primeras novelas, Pálida luz en las colinas (1982) y Un artista del mundo flotante (1986) entró con buen pie en el mercado editorial y concitó la atención de la crítica. Con el codiciado Premio Booker a Lo que queda del día (1989) ascendió aún más.

Los lectores que siguen dentro y fuera de Gran Bretaña a Ishiguro lo admiran por su prosa desprovista de artificios y la honestidad con que plantea el drama humano de la soledad, la incertidumbre y la nostalgia.

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Roberto dijo:

1

6 de octubre de 2017

10:31:12


Le preguntó Co. Pedro, a pesar de su extrañeza por el premio Ud. cree como critico, fue justo o no el premio, claro desde su punto de vista. Porque fijese no estaba en las cabalas previas, pero si al final fue merecido el premio hubiese sido muy injusto no habersele otorgado, si es así, entonces se hizo justicia que es lo importante.