ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Club de la década, Mayarí. Foto del autor

Sentada como toda una soberana, Idelsa Rodríguez Quiala observa el placer con que decenas de parejas bailan al compás de La Bamba, en el amplio salón de la Casa de la Cultura en Mayarí, Holguín.

Ella misma había echado su «pasillito» mientras se dirigía hacia la silla donde posarse a evocar la presencia eterna de alguien físicamente ausente, recordar cómo nació el Club de la Década Prodigiosa (ahora con el nombre de su extinto fundador e inspirador Paquito González Zaldívar) y hasta pensar en los tiempos previos a 1959, cuando por el color de su piel no hubiera podido entrar a ese local, concebido única y bien exclusivamente para la gente de sociedad.

De todo eso y más trae a la superficie el mencionado Club desde que vio luz en febrero de 1998, para derramar, como otras peñas de toda Cuba, la esencia misma contenida en las canciones de entonces: mucho amor, amistad, fraternidad, ayuda, optimismo, solidaridad…

No por casualidad más de un centenar de personas mantienen un vínculo formalmente voluntario, pero entrañablemente obligado, con este círculo, que continúa desbordando los muros de su tiempo y de su espacio el segundo sábado de cada mes, se apodera del pueblo completo en febrero e invade cálidamente otros escenarios, como acaban de hacer en alegre visita a Antilla.

Al igual que los demás, estos asociados tienen su ejecutivo, se reúnen, planifican, diseñan, prevén, distribuyen tareas, controlan, ejecutan, prolongan y mantienen con vida el prodigio de una música  que allí no va a languidecer mientras respiren personas como Adela Liranza, Amado Fournier, Francisco Núñez, Emilia Fernández y otros mayariseros que encuentran en esas melodías antídoto contra la proliferación de ciertas producciones que perforan e intoxican más allá del tímpano, tanto por su «forma», como por el «contenido».

Por eso Jorge Tito Cabrejas, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba allí y director del grupo Taíno, suele ponerle respetuoso punto sonoro a canciones de la Década, y el aficionado Eliecer Aldana descarga con profesional revuelo (calidad), en tanto el portopadrense Jorge Villegas quedó atrapado para siempre por María Luisa Lorente en una prodigiosa actividad…

Y también por eso Raúl Vázquez, conductor del programa radial Ecos de siempre, llegaba en días pasados hasta los más recónditos parajes de la serranía mediante una frase que nadie niega: «Nuestro Club no ha dejado de ser aquella idea de locos cuerdos que siguen sumando décadas y dándole muy sana vida cultural y social a todo Mayarí».

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