
EL azar concurrente que tan bien enunciara José Lezama Lima propició este año que un amoroso regalo filial por un aniversario de quien escribe le permitiera llegar a Alcalá de Henares, donde hace ahora 40 y 25 años, respectivamente, fueran acogidos en homenaje literario dos cubanos insignes, Alejo Carpentier y Dulce Maria Loynaz.
Conocer la urbe cervantina, no obstante, es mas una parada obligatoria que una casualidad, pues estando a solo 30 kilómetros de Madrid hubiera sido impensable no apreciar una ciudad declarada en 1998 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) Patrimonio de la Humanidad.
En la madrileña estación de Atocha se toma el tren que rápidamente lo llevará hasta la milenaria Alcalá de Henares. A la llegada, luego de un café en un bar humorísticamente llamado La oficina, usted indefectiblemente va en busca de calles y monumentos, va en busca de historia y cultura, va en busca del recuerdo del gran novelista y la excelsa poeta.
LA UNIVERSIDAD, EL PARANINFO, EL PREMIO CERVANTES
La famosa Universidad fue construida en 1499 por el cardenal Cisneros y por sus aulas pasaron importantes personalidades. Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Gaspar Melchor de Jovellanos, Lope de Vega, San Ignacio de Loyola, San Juan de la Cruz, Tirso de Molina. Y no, la Universidad no puede vanagloriarse del inmortal Cervantes.
Integrada por varios edificios, uno de los históricos es el Colegio Mayor de San Ildefonso, sede hoy del rectorado, con su bellísima fachada renacentista, la Capilla y el espectacular Paraninfo.
Al traspasar el pórtico usted ve directamente uno de sus famosos tres patios, ese primero el de Santo Tomás de Villanueva, uno de los más notados alumnos complutenses, y a través de él se llega al legendario Paraninfo, donde se entrega desde 1976, cada 23 de abril en conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes (Madrid, 1616), el Premio de Literatura más importantes en Lengua Castellana.

ALEJO CARPENTIER Y DULCE MARÍA LOYNAZ RECIBEN EL CERVANTES
En el muro entre el Paraninfo mismo y la Sala de Togas se han colocado las efigies en bronce de los galardonados con el Premio y allí vimos, con orgullo y emoción, la del novelista cubano Alejo Carpentier, el segundo Cervantes, de 1977, y la de la también cubana Dulce María Loynaz, la segunda mujer en recibirlo, en 1992.
Ya en el Paraninfo, ese el lugar mágico y estremecedor por excelencia, sorprende en primer lugar la techumbre de la sala, y luego, en uno de los laterales, la Cátedra o tribuna de los oradores.
Desde allí pronunció Alejo Carpentier (La Habana 16 de diciembre de 1904- Paris, 24 de abril de 1980) hace ahora 40 años, con su imbatible erudición, el Discurso de aceptación.
«…con Miguel de Cervantes Saavedra -y no pretendo decir ninguna novedad con ello- había nacido la novela moderna…», afirmó el autor de El siglo de las luces.
Con su voz de profesor (sus clases de literatura en la Universidad de La Habana fueron legendarias en los años 60 del pasado siglo) señalaría: Ninguna frase podría expresar mejor mi estado de ánimo en estos momentos que aquella en que nos dice Cervantes: "Una de las cosas que más debe dar contento a un hombre [...] es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa [...]".

Y para concluir con buen humor: «Viviendo estoy. Impreso y en estampa fui. Buen nombre tuve, pero acaso, gracias a ustedes, mucho mejor lo tenga ahora. Por ello: ¡Gracias! ».
Quince años más tarde, hace ahora 25, una Dulce María Loynaz (La Habana, 10 de diciembre de 1903- 27 de abril de 1997) de 91 años, subió a la Tribuna. No tuvo voz suficiente para decir su discurso —leído por el novelista cubano Lisandro Otero—, que dedicó, con su delicada ironía, a la risa.
Evidentemente para ella fue un toque imprescindible. «A lo largo de los siglos este libro ha sido leído, releído y comentado. Es difícil hallar otro con tanta repercusión en los hombres de distintos tiempos y distintos países salvo, tal vez, la Biblia…La hazaña de Don Quijote es que sigue haciendo reír…y ha unido con el humor a hombres de varios siglos… La risa es una sustancia casi volátil, quiero decir difícil de conservar… es importante resaltar la faceta humorística del Quijote, porque conservar fresco ese elemento volátil en palabras escritas hace siglos creo que constituye una verdadera hazaña »

La autora de ÚItimos días de una casa, Poemas náufragos y Bestiarium comenzó su discurso con esta afirmación: Constituye para mí el más alto honor a que pudiera aspirar en lo que me queda de vida el que hoy me confieren ustedes uniendo mi nombre, de algún modo, al del autor del libro inmortal".
Romana, árabe, cristiana (SUBT)
Para la memoria. La fundación de esta urbe se remonta a la época celtíbera, confirmado hace unos años al encontrarse allí unas monedas y en una de ellas se puede leer el nombre íbero de Alcalá: Ikesancom Kombouto.
Le seguirá la llegada de los romanos, sobre el siglo IV, que construyen una ciudad notable y le llaman Complutum. Complutense deviene apelativo.
Los árabes, llegados en el 711 a la península ibérica y continuaron dominando hacia el norte, la nombran al-qal'a Nahar (castillo o fortaleza sobre el Henares) y el término fue evolucionando hasta la actual Alcalá.
En 1118 tiene lugar la Reconquista cristiana y la ciudad se emplazó definitivamente en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral, uno de los tesoros a ver en la ruta de Alcalá.

DESDE LA CALLE MAYOR
Con pórticos a ambos lados, la Calle Mayor, con sus españolísimos aires libres para refrescar y comentar, lo lleva directamente a tres de los más hermosos monumentos que ofrece Alcalá de Henares: la Casa Museo de Miguel de Cervantes, la Catedral-Magistral y su universidad.
Aquí, en esta urbe de calles adoquinadas, tuvo lugar un hecho que devendría relevante para las letras y la cultura españolas y mundiales: el 29 de septiembre 1547 nació Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha, obra cumbre de la literatura universal.
Magistral es verdaderamente la Catedral según nuestros términos modernos que la equiparan a maravilla, pero esta Catedral gótica lleva ese título de Magíster porque todos sus canónigos debían ser profesores de la Universidad.
EN ALCALÁ DE HENARES
Abril unió definitivamente a Alejo Carpentier y Dulce María Loynaz con Miguel de Cervantes. Los tres pasaron al Parnaso en ese mes tan cantado por los poetas. Ese impresionante azar concurrente…, que por demás llevó a una periodista cubana a la propia ciudad complutense, a regocijarse con ese aire de historia y cultura de Alcalá de Henares, resplandeciente por siempre con el aura de Cervantes











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olga sánchez guevara dijo:
1
29 de agosto de 2017
11:29:48
Diego (España) dijo:
2
30 de agosto de 2017
07:37:57
JOSE dijo:
3
31 de agosto de 2017
09:20:45
Rafael Saumell dijo:
4
5 de septiembre de 2017
09:00:15
Ricardo Luis Hernández Otero Respondió:
5 de septiembre de 2017
15:38:54
Martha Grondona dijo:
5
6 de septiembre de 2017
08:03:44
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