ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Revolución ha sido registrada en imágenes por grandes fotógrafos. La caballería, de Raúl Corrales, perpetuó la llegada de los guajiros a La Habana el primer 26 de julio. Foto: Familia Corrales

Fidel dedicó especial atención al desarrollo de la cultura cubana desde los primeros y convulsos años de la Revolución. Su imagen está estrechamente ligada a la fundación de las más importantes e insignes instituciones culturales de la isla.

Dicen que los poetas son visionarios, una afirmación muchas veces probada. Con la vida y obra del líder histórico de la Revolución así ha sido. Tomemos por ejemplo el poema que le dedicara Miguel Barnet:

Fidel

Es cierto que los poetas

atrapan instantes de la vida

y los fijan en la historia

Generalmente el pasado

vago y nostálgico

O el presente inmediato con sus fuegos sutiles

y sus reverberaciones

Pero qué difícil atrapar el futuro

y colocarlo para siempre

en la vida de todos los poetas,

de todos los hombres.

Barnet habla ya de la obra que se venía haciendo desde 1959, es verdad, pero ante todo de ese futuro que Fidel veía con claridad y precisión incluso en los más difíciles momentos.

Un primer ejemplo del mismo 1959. Fue Fidel quien ofreció todo su apoyo a Alicia y Fernando Alonso para que continuaran con la compañía de ballet que devino en Ballet Nacional de Cuba, una de las más grandes de ballet clásico del mundo.

A la muerte de Fidel el 25 de noviembre de 2016, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso recordó la importante ayuda que dio el Líder Histórico de la Revolución al arte del ballet y afirmó «la ofreció siempre con cariño y respeto. Siempre recordaré su voz, amable y cercana, preguntando sobre mi trabajo artístico, pidiendo detalles sobre las actividades del Ballet Nacional de Cuba, sus logros y necesidades».

Otro poeta, Ernesto Che Guevara, lo calificó con más precisión tan temprano como 1956, le llamó en su Canto a Fidel, escrito en México «ardiente profeta de la aurora».

Profeta en muchos campos, pero aquí hablamos del cultural. Si en el año fundacional de 1959 Fidel se detuvo a apoyar un arte considerado elitista, menos en esta Isla que ya convoca a miles de furibundos balletómanos, no es de extrañar que dirigiera su mirada al cine.

En marzo de ese año, junto a su amigo Alfredo Guevara, proponen y crean el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (Icaic), y con ello llevan a las pantallas nuevas temáticas y también, nuevas estéticas. Una institución que garantizara la promoción de un nuevo cine (más adelante en el tiempo, junto a los cineastas de otros países, nacerá el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana).

Fidel había visto la fuerza de las imágenes. En 1986 apoya firmemente la fundación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) junto a su amigo Gabriel García Márquez, Premio Nóbel de Literatura.

Foto: Archivo

«Un país sin imagen es un país que no existe… Para nosotros, el primer deber de un cineasta es hacer visible este continente», afirmó Julio García Espinosa, precursor del cine cubano y uno de los fundadores de la EICTV.

Fidel fue un lector incansable y por su orientación expresa se crea el 31 de marzo de 1959 la imprenta Nacional de Cuba. ¿El primer libro? El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.

Armando Hart Dávalos, quien fuera ministro de Educación (1959-1965) y de Cultura (1976-1997) y es actualmente director de la Oficina del Programa Martiano y presidente de la Sociedad Cultural José Martí, explicó en 1979 por qué editar El Quijote: «Al símbolo del personaje inmortal que encarna los más puros ideales humanos, se unía la voluntad de reconocer como propio el patrimonio cultural de la humanidad y el homenaje a todo lo que de tesoro comunal unificador encierra nuestra lengua en la figura del más preclaro de sus escritores».

En la Imprenta Nacional —luego Instituto Cubano del Libro—, dirigida por el novelista Alejo Carpentier, no solo se imprimieron textos literarios, sino también los millones de ejemplares de las cartillas y manuales que serían utilizados durante la Campaña Nacional de Alfabetización, en 1961.

Cada lector entiende los versos a su manera. De ese instante puede considerarse hablaba el poeta argentino Juan Gelman en su Fidel de 1962 cuando escribió:« su propio corazón el único que tuvo/ lo desplegó en el aire como una gran bandera/ como un fuego encendido contra la noche oscura»

Contra la noche oscura que es el no saber leer. Fue Fidel el principal artífice del mayor evento cultural emprendido en la isla en cualquier época. Dijo el líder de la Revolución en su discurso del 22 de diciembre de 1961 al concluir la epopeya: «Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados».

Ese 1961 fue sacudido en muchos frentes, la derrotada invasión de Playa Girón incluida, y Fidel siempre atento a la cultura se reunió en la Biblioteca Nacional, durante tres días de junio, 16, 23 y 30, con destacados artistas y escritores del momento.

Intensos debates que concluyeron con el memorable discurso que ha quedado para la historia como Palabras a los intelectuales. Apenas mes y medio más tarde, en el hotel Habana Libre, se celebró el Congreso de Escritores y Artistas, clausurado por Fidel, que dejó como resultado la creación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) que presidiera el poeta Nicolás Guillén.

En el acto por el aniversario 55 de Palabras…, Miguel Barnet, actual presidente de la Uneac, afirmó: «El artífice de la política cultural cubana, el gestor, es Fidel... Todas las opciones culturales que hoy tenemos se las debemos a Fidel».

Por el camino de la literatura nace la Feria Internacional del Libro de La Habana, en varios espacios de la capital hasta llegar a las bóvedas de San Carlos de la Cabaña y convertirla en una fortaleza cultural. Por iniciativa de Fidel desde hace unos años la Feria se extiende por todo el país.

Otro decisivo aporte de Fidel al desarrollo de la cultura cubana es la creación de un sistema de enseñanza artística, iniciado nada menos que en 1962, año signado por la Crisis de Octubre. Se fundó la Escuela Nacional de Arte que tuvo su máxima expresión en la creación del Instituto Superior de Arte. Marchan entonces hacia innumerables cumbres las artes plásticas, la música de concierto y popular, las artes escénicas.

Fidel fue el líder y el estratega. En 1991, el derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista provoca una larga y profunda crisis económica en el país. Evoca Fidel al Apóstol José Martí y recuerda que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras (del ensayo martiano Nuestra América de 1891) y advierte que lo primero a salvar es la cultura, que «es espada y escudo de la nación».

En el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, cuando la toma de poder del Presidente Hugo Chávez Frías, Fidel sentencia: Una Revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas.

Son numerosas la instituciones culturales creadas desde 1959, todas con la impronta de Fidel, y gracias a ellas, millones de cubanos han podido y pueden acceder a todas las manifestaciones de arte y cultura, como espectadores y como creadores

Hay que volver a los iluminados, a los poetas. Carilda Oliver Labra, en marzo de 1957 escribe su Canto a Fidel, y estos son los versos conclusivos:

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad/


Gracias por tu corazón.
¡Gracias por todo, Fidel !

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